Entreviñetas

“Dos Aldos”: el cómic colombiano que sedujo a los japoneses

“Dos Aldos” es el reciente ganador del undécimo Japan International Manga Award, uno de los premios más codiciados del cómic. Una entrevista con los autores y editores para desgranar una historia que vuelve a poner a sonar el cómic colombiano en el exterior.

Los autores colombianos de cómic Pablo Guerra y Henry Díaz, ganadores de la medalla de oro del premio internacional de manga. / Óscar Pérez - El Espectador

En lo que podría ser el segundo movimiento de la novela gráfica Dos Aldos, la narración se vuelve confusa y al lector se le nubla la visión. ¿Qué? ¿Qué pasó aquí?, se pregunta. Aquel lector que no pasa por encima de los textos sino que se nutre de ellos y saca de ahí su fuente primaria de oxígeno, de alimento, se dispondrá a devolverse unas cuatro o cinco páginas, o tal vez volverá al principio. Leerá dos, tres veces la novela. Avanzará hacia atrás, mirará los nombres de nuevo, se quedará en los dibujos, descansará un par de días del texto y lo abrirá un tiempo después buscando algo que siente que le robaron: el entendimiento que tenía para las letras duras, los textos largos, la comprensión casi inmediata con los textos académicos. Se lo robaron el dibujo, la ilustración, el diálogo seco y corto del relato, la ansiedad, la intriga que produce ese ritmo furioso que lo guió, sin darse cuenta, hasta el final. El lector que decida no volver, que prefiera seguir como si nada porque, bueno, el cómic es fácil, y que llegue hasta el final gritando victoria, percibirá, de pronto, un murmullo indeseable, un regaño casi inaudible que le dirá por lo bajo, para que nadie más lo escuche: no entendiste nada.

Dos Aldos es obra del guionista Pablo Guerra y del dibujante Henry Díaz. Fue publicada en 2016 bajo el sello editorial Cohete Cómics, propiedad de Laguna Libros, y ganó el undécimo Japan International Manga Award en diciembre del año pasado. Sorprende que, a pesar de sus referencias y términos tan nuestros, tan coloquiales, haya ganado un premio que —claramente— es lejano. Le pregunto a Felipe González, editor de Laguna Libros, cómo cree que pasó esto, por qué, y contesta con un tono medio incrédulo, medio burlón: “Entiendo que el premio lo que hace es mandar a traducir los libros para los jurados, entonces no sé qué libro fue el que leyeron: no sé cómo traducirán ciertas palabras o cómo adaptaron los detalles graciosos para que funcionaran en japonés. Pero sí sé que hay páginas increíbles de dibujo, es impecable cómo se articula con la historia. Y la historia misma debe estar siendo premiada también. El género de la ciencia ficción es complicado porque ya existen fórmulas para hacerlo, pero Dos Aldos se sale completamente del cliché”.

La novela tiene tres personajes principales: Julia, Aldo y Aldo. Tres tintas: verde, blanca y negra. Y tres momentos entre los que la historia va saltando: la línea secuencial de Julia, algo así como el presente del relato; algunos flashbacks que contextualizan al lector y pueden ser la causa de la confusión que produce la novela, y, para terminar, un salto a la mente de uno de los dos Aldos, un lugar caótico y sombrío.

Presente

La novela nos instala en una sociedad futurista. Aldo y Julia son novios, asistentes en una investigación neurobotánica, y viven en medio del desierto. Aldo no está, salió, se fue. Julia se emborracha escuchando a Juan Gabriel. En medio de la noche se dispara la alerta de intruso: alguien ha entrado en el apartamento. Julia reconoce a Aldo entre las sombras, lo agarra de la mano y lo lleva hasta la habitación principal, donde tienen sexo.

Pablo Guerra, literato de la Universidad de los Andes y magíster en escritura creativa de la Universidad Autónoma de Barcelona, es uno de los nombres más sonados en el medio del cómic nacional. Fue guionista de la tira semanal Los Perdidos en El Espectador, coordinador de la ya extinta editorial Robot, y actualmente editor en jefe de Cohete Cómics. Dos Aldos es la historia que hacía tiempo quería contar, como él mismo afirma: “Me interesan mucho los temas más románticos, emocionales, el amor juvenil. Me encantaba esa idea para hacer un cómic, lo quería desde hacía tiempo y quería que todo fuera contado en medio de la ciencia ficción. Pero cuidando mucho de no decirle al lector que algo es bueno o malo completamente. Quería mostrarle un mundo, dejar que lo explorara, lo viviera, y que pensara lo que quisiera de él”.

Henry Díaz es coautor de Caminos condenados, también junto con Pablo Guerra, y ha publicado historietas en El Espectador y en revistas como Étnica, Partículas, Semana, Larva y Limbo. En Dos Aldos se ve con claridad lo que es su dibujo: línea suelta y rasgos cuidadosamente despreocupados, todo muy bien pensado para lograr la completa compenetración entre texto e imagen: “La idea siempre fue que la historia se contara con imágenes. Hay muchos cómics llenos de texto que te explican todo: lo lees, lo entiendes y lo devuelves al estante. No hay algo trascendental. La idea de Dos Aldos es que la imagen cuente con detalles, con cositas que a veces no logras entender del todo, que no logras enlazar. Queríamos darle al lector una experiencia más relajada en cuanto a la lectura y que se pudiera quedar más tiempo en el dibujo”.

Pasado o “flashbacks”

Aldo tuvo un accidente. Su vida está en grave peligro.

Dos Aldos empezó como una publicación semanal en El Globoscopio, blog del colectivo con el mismo nombre que conforman los autores de la novela junto con el dibujante Camilo Aguirre. Tuvo algún público, pero el formato digital no permitía ciertas exploraciones que sí permite el papel. Pablo Guerra llevó la novela hasta el consejo editorial de Cohete Cómics. Para ese momento ya fungía como editor del sello y se le presentó, a todo el consejo, el dilema de publicar o no una novela que estaba bajo el nombre de un miembro del grupo: “Siempre hay un dilema muy grande en los editores que escriben y publican: autoeditarse. Después de discutirlo con el equipo, acordamos que nos interesaba tener el libro con el guion de Pablo. No queríamos perder la oportunidad de publicarlo y acordamos hacer la versión impresa de Dos Aldos. Tuvo varias reestructuraciones porque queríamos revisar diálogos, corregir asuntos. Sobre todo porque hubo algo muy interesante y es que, como pasaron tanto tiempo haciendo la historia y hubo tantas intervenciones en el guion y el dibujo, Henry y Pablo sentían que las primeras escenas eran un gran mundo que no tenía mucho que ver con lo que se vivía al final de la historieta. Al principio te encontrabas con unos personajes que se iban transformando durante el relato y que eran difíciles de identificar al final. Cuando uno lo veía todo como un libro, encontraba la diferencia entre los dibujos del principio y los del final. Henry entonces decidió volver a hacer las ilustraciones”, cuenta González.

Un salto a la mente de Aldo

No hay nadie más alrededor. Aldo está solo. Aun así, siente la necesidad de correr y esconderse, de escapar. Tal vez haya alguien que quiera alcanzarlo, pero él no lo ve. No puede ver nada. Está aterrado.

En diciembre del año pasado se anunciaron los ganadores del Japan International Manga Award, premio otorgado desde el 2007 por el Ministerio de Asuntos Exteriores del Japón, cuyo objetivo es reconocer a autores internacionales que difundan la cultura y tradición del manga (el nombre que recibe la narración gráfica en la cultura japonesa). Dos Aldos fue el cómic ganador del oro.

Henry Díaz fue quien tomó la decisión de postular la novela. La envió sin muchas pretensiones y por esto mismo fue el más sorprendido cuando se supieron ganadores: “Yo no entiendo por qué ganamos. Es decir, los años pasados ganaron obras de editoriales grandes, de nombres grandes. Para mí sigue siendo como una cosa increíble. Quiero entender por qué se interesaron en este proyecto. Tal vez por los guiños que tiene hacia esa manera en que ellos ven la gráfica. Mis mayores referentes han sido siempre japoneses. Es una obra muy corta, muy resumida, te va llevando muy rápido, y por lo mismo puede exigirle al lector una segunda lectura. Los japoneses están acostumbrados a la obra larga que engancha, pero se fijaron esta vez en algo muy desmenuzado”.

“En Dos Aldos, Pablo y Henry trabajan a la par para hacer una historia en la que se los nota muy cómodos. Es ciencia ficción que se le da muy bien a Henry: se evidencia su desarrollo de la línea de dibujo, que es una línea con mucho movimiento y que tiende mucho a la acción. La puesta estética que propone Pablo, la forma de los personajes, se ajusta muy bien a la línea de Henry. Todo cuadra muy bien y es algo que no piensan siempre lo autores. Tuvieron mucha libertad para crear y lograron demostrar que los dos trabajos se compaginan muy bien”, dice Mario Cárdenas, agitador y divulgador del cómic en Colombia.

Este relato impecable, ágil y caótico, premiado —premio que recibirán los autores este mes en Japón—, hecho a dos manos, colombiano, dejará siempre en sus lectores una estela de duda, una cierta angustia, la incertidumbre.

 

últimas noticias

Reminiscencias de un violín y una batuta

Por donde el tren pasó