Análisis

El cine como refugio y motor de cambio

En La Mostra de Venecia algunas películas de gran valía y coraje desnudaron la realidad social y política, estimulando la reflexión, para así avivar debates honestos, y hasta para educarnos.

imagen de una de las escenas de “Laundromat”, de Steven Soderbergh, que se adentra en Los papeles de Panamá.Alberto Pizzoni - AFP

Contaba el realizador y actor Nate Parker, en una rueda de prensa en el marco del Festival Internacional de Cine de Venecia, que viendo la noticia del asesinato de Michael Brown, aquel día de 2014, no supo qué decirles a sus cinco hijas. ¿Cómo deberían comportarse si camino a la escuela son interceptadas por la Policía?, le preguntaron las chicas.

En medio de una respuesta divagante, el torrente de consejos como que lo llamasen por teléfono, se movieran despacio, no levantaran la voz ni perdieran los nervios, Parker notó “que lo que estaba haciendo era traumatizarlas más, porque estaba proyectando todos mis miedos. Me sentí avergonzado”.

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Fue en ese momento cuando se generó la urgencia de realizar American Skin, presentada en la sección Sconfini de La Mostra, la cual relata la vida y las decisiones del exmarine Lincoln Jefferson (encarnado por Parker), después de que su hijo de catorce años —desarmado, por demás— fuera asesinado por un agente durante un arbitrario control policial. Al policía lo absuelven, pero Jefferson no se queda de brazos cruzados, aunque su motor no es la venganza.

La brutalidad policial, la indefensión ciudadana —sobre todo de la comunidad afroamericana— y el sistema judicial estadounidense son los aspectos que toca American Skin, cuyo propósito es más bien abrir un diálogo franco en medio del candente ambiente en EE. UU. avivado desde diferentes frentes. “Tengo la necesidad de hacer películas sobre temas que tienen que cambiar en nuestro país y en el mundo”, asegura Parker.

American Skin es uno de los filmes presentes en la cita cinematográfica italiana que sientan al espectador a ver la realidad de todos los días, la de los noticieros de televisión, la que muchas veces tiene un efecto tsunami en las redes sociales, nadando entre las fake news, la posverdad, el cinismo del no-me-importa y de los troles de profesión (y de ambición). En todo el mundo nunca antes habíamos tenido tanto ruido, incluyendo el político, y lo que tendemos es a desearnos una sordera y ceguera selectivas porque la pereza nos invade a la hora de ir más allá del titular, del tuit tendencia mundial o del video viral.

¿Es el cine el último refugio? Al margen de la saturación de franquicias, filmes de superhéroes y comedias tontarronas, ¿es ingenuo pensar que el cine es un posible motor de cambio? Podría considerarse como tal, y esto pese a la ficción que lleva implícita, porque aquí nos referimos a realidades ficcionadas del pasado y del presente, a veces basadas en hechos reales, otras inspiradas en un cúmulo de situaciones.

En La Mostra de Venecia algunas películas de gran valía y coraje, tal como la ya citada American Skin, diseccionan la realidad social y política, estimulando la reflexión, para así avivar debates honestos y, de paso, educarnos en esta difícil tarea de ser ciudadanos.

En esos parámetros se encuentran las intenciones de Steven Soderbergh con The Laundromat, que narra uno de los mayores escándalos financieros de la historia, como lo es el de los Papeles de Panamá (Panama Papers). Si este caso le parece de una complejidad insondable, no se preocupe que Meryl Streep, Antonio Banderas y Gary Oldman se lo ponen en claro.

Soderbergh se apoyó en el libro Secrecy World: Inside the Panama Papers Investigation of Illicit Money Networks and the Global Elite (2017), del periodista de investigación Jake Bernstein, para escribir el guion de esta película, que se aventura a explicar la corrupción en una de sus expresiones más escalofriantes detrás del movimiento de dinero a escala mundial, develada en 2016, cuando se dieron a conocer unos 11,5 millones de documentos detallando miles de sociedades offshore de otras miles de personas, instituciones, organizaciones, etc.

Más allá del entretenimiento que supone esta comedia negra, Meryl Streep hizo hincapié, en la rueda de prensa de The Laundromat, que opta en Venecia por el León de Oro, en la dedicación de más de 300 periodistas alrededor del mundo que trabajaron en este caso para poder darlo a conocer.

“Muchas personas murieron, como la periodista maltesa Daphne Caruana Galizia”, recordó Streep a una de las víctimas, alertando también sobre el peligro que aún corre mucha gente por seguir sacando a la luz pública más información. Lo que hace esta película “muy pero muy, muy, muy importante”, recalcaba la actriz.

Steven Soderbergh subrayó lo extremadamente problemático de nuestros tiempos, pero “hablar sobre ese tema es un buen comienzo, y una pieza de entretenimiento puede ser un detonante de una buena conversación, para así generar en la gente la pregunta ¿de qué manera formo yo también parte de todo esto en mi vida cotidiana?”.

Una tragedia, la griega

Costa-Gavras es uno de los realizadores que durante más de cincuenta años de carrera nos ha dado bofetones de llamadas de atención a través de sus películas. Z, Missing, Estado de sitio, Hannah K y El capital, entre muchas otras, son una prueba irrefutable de ello.

Esta vez Costa-Gavras se apoya en las memorias del exministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, Adults in the Room: My Battle With Europe’s Deep Establishment (libro publicado en 2017), para relatar uno de los tantos aspectos de la crisis griega, que estalló en 2015. En este caso es el político.

Adults in the Room, presentada fuera de concurso en La Mostra, plasma las negociaciones a puertas cerradas entre el gobierno del líder de la Coalición de la Izquierda Radical (Syriza) Alexis Tsipras (primer ministro desde 2015 a 2019) en la arena de la Unión Europea para renegociar la deuda, las políticas de austeridad, el ahorcamiento de la Troika (grupo formado por representantes de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional), y tal vez una posible salida de la zona euro.

Le seguerimos: “No me expreso políticamente por medio de mis películas, sino de mi persona”

Pero sobre todo Adults in the Room pone en pantalla lo que el mismo Costa-Gavras define, al pensar en las consecuencias del desastre económico, como “una verdadera tragedia griega”.

Para este realizador, todas las películas poseen una implicación política de alguna u otra manera, sin embargo le resulta “demente” pensar que un filme suyo pueda transformar la sociedad. Eso sí, nunca pondría en dudas “que el cine ha logrado cambiar el mundo”.

Aunque para una transformación real, y gracias al valioso empujón del cine, se necesite voluntad de esta parte, la nuestra, la de los espectadores.

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Janina Pérez Arias - Venecia

Cultura

El cine como refugio y motor de cambio

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