Tuvo su desarrollo entre los siglos XVIII y XIX

El estilo clásico desembarca en Cartagena

Las creaciones del estilo clásico, temática central del Cartagena XII Festival Internacional de Música, reaccionaron contra las propuestas de sus antecesores barrocos, caracterizadas por texturas musicales más complejas.

El estilo clásico es el tema central del Cartagena XII Festival Internacional de Música, que se realizará entre el 5 y 16 de enero de 2018. / Copyright: Adolph Menzel - Flötenkonzert Friedrichs des Großen in Sanssouci - Imagen de dominio público, vía Wikimedia Commons

En un período de casi un siglo se desarrollaron las vidas de los tres grandes compositores que le dieron forma al estilo clásico y lo llevaron a conseguir sus mayores logros: Franz Joseph Haydn (1732-1809), Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) y Ludwig van Beethoven (1770-1827). Haydn y Mozart se conocieron en la década de 1780, se hicieron entrañables amigos, pese a la diferencia de edad, y sintieron el uno por el otro una admiración sin sombras. A sus diecisiete años, un desconocido Beethoven procedente de Bonn se presentó en la residencia de Mozart y al parecer se embarcó en algunas improvisaciones sobre el teclado que asombraron al anfitrión. Cuando regresó a Viena cinco años después, Mozart ya había muerto, pero se convirtió en alumno, a la vez genial y rebelde, de Haydn. Los tres, con sus fuertes personalidades, se favorecieron de mutuas influencias, que circularon como un contagio benéfico por sus obras, exceptuando el caso de Mozart, que no vivió lo suficiente para conocer los nuevos senderos que señalaba el arte de Beethoven.

El estilo clásico, que se desarrolló aproximadamente entre mediados del siglo XVIII y las primeras décadas del siglo XIX, es el tema central del Cartagena XII Festival Internacional de Música, que de esa manera le rinde homenaje al que, según Philip G. Downs, es “uno de los hitos más grandes y relevantes de los últimos quinientos años en música”. Floreció en una época que se enraizó en los principios del racionalismo, sustentado en numerosos avances científicos que hicieron tambalear las viejas creencias representadas por los dogmas religiosos y sirvieron para desarrollar una nueva mentalidad en ciertos sectores de la sociedad, que pusieron toda su fe en las leyes de la física y la naturaleza. Asimismo, cuestionaron las jerarquías sociales, el origen divino del poder de los reyes, y defendieron los ideales de la tolerancia, la igualdad, la fraternidad y la libertad que, sin embargo, serán el origen de nuevas conflagraciones.

Y la música del período también reaccionó contra el estilo de sus antecesores barrocos, caracterizado por texturas musicales más complejas, y se inclinó a la búsqueda del equilibrio formal, la simetría de las frases musicales, el protagonismo de la melodía, la variedad rítmica en un mismo movimiento y las tensiones entre elementos opuestos. Gracias a los aportes de Haydn, Mozart y Beethoven en géneros emblemáticos de la época como la sonata, el cuarteto de cuerdas, el concierto y la sinfonía, la música instrumental alcanzó un prestigio del que nunca antes había gozado, al convertirse en un potente medio de expresión que trascendía las posibilidades de la palabra.

Los tres grandes maestros del clasicismo emplearon en sus partituras diversas formas musicales que, de acuerdo con Aaron Copland, son unas especies de moldes maleables y muy flexibles que sirven para organizar de manera coherente el “material utilizado por el artista”. Se valieron con frecuencia de formas que contaban ya con una larga tradición en el mundo de la música, como el rondó o las variaciones, pero también contribuyeron a forjar la más determinante del estilo clásico: la forma sonata. Una amplia estructura dividida en tres secciones: exposición, desarrollo y recapitulación, que llegó a convertirse en un elaborado procedimiento de composición que, mediante tensiones, contrastes y síntesis, le confirió un carácter dramático al discurso musical. Esta gran forma aparece habitualmente en los primeros movimientos de los géneros ya mencionados, como son la sonata, el cuarteto de cuerdas, el concierto y la sinfonía, entre otros, pero también es frecuente que los compositores la utilicen en otros movimientos de sus obras.

En el período dominado por Haydn, Mozart y Beethoven se consolidó un conjunto instrumental determinante en el mundo de la música: la orquesta sinfónica. El piano desplazó de la escena al viejo clavecín y los compositores encontraron mejores fuentes de ingresos y mayores libertades gracias al crecimiento de las compañías de edición musical y al florecimiento de los conciertos públicos. Sin embargo, el sistema de patronazgos seguía vigente para los músicos, que solían ser considerados simples criados al servicio de una corte, una familia noble o el clero. Haydn y Mozart dieron algunos pasos en busca de una mayor independencia, pero el impulso definitivo en ese sentido lo dará Beethoven, que logró un estatus de genio creador en el que recibía el patrocinio de los nobles pero sin permitirles que lo trataran como sirviente.

Aunque habrá cabida para otros compositores, la obra de Haydn, Mozart y Beethoven tendrá el protagonismo del Festival, que en su edición XII se llamará El gusto por la forma. El estilo clásico, entre el 5 y el 16 de enero de 2018, porque en ella brilla con todo esplendor ese admirado estilo clásico y porque, como afirmó Charles Rosen, únicamente en la obra de estos tres genios “todos los elementos contemporáneos de ese estilo musical –rítmicos, armónicos y melódicos– actúan conjuntamente y de forma coherente...”.

 

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