El oficio de retratar el amor

Recuerdos futuros en lugares antes habitados, la feminidad y las microrrealidades que construyen los objetos y las personas que nos rodean llenan la obra de La Watson, para representarnos de una forma muy particular la vida.

Pancho y Nati, de Rosario, Argentina. Contaron juntos su historia de amor al lado del Río Paraná.Cortesía de la autora

Sofía Álvarez Watson, dibujante colombiana residente en Argentina desde hace cinco años, fue una de las invitadas al 8º Festival Entreviñetas, este año. Maestra en Artes Plásticas y Visuales con énfasis en Nuevos Medios, Sofía ha desarrollado un trabajo gráfico que se caracteriza por la reflexión hacia el papel de los espacios que habitamos y todo lo que se concentra en ellos: las costumbres, las memorias, las herencias y la identidad. Pero también está, en sus historias e ilustraciones, una visión distinta frente a ellos: no hay una melancolía que los revista en sus recuerdos, sino un afecto que deviene en propósitos para cumplir en un futuro en esos lugares. De ahí nacen esos universos que cautivan a tantos lectores alrededor del mundo y que le han dado un lugar entre los nombres más representativos de la narración gráfica latinoamericana.

Entre sus trabajos elaborados en diferentes formatos y técnicas, que van desde el dibujo a lápiz a la pintura, se halla un proyecto que ha recorrido ya varios países en Suramérica y que se sigue extendiendo al paso de los viajes de la autora: un intercambio de historias de amor por retratos. Cuenta Sofía: “Yo estaba empezando un libro que trata sobre la vida de una de mis abuelas, y dentro de todo lo que podía narrar de ella, el tema del amor estaba también muy presente y quise conocer más historias así. Posteé en mis redes sociales esta idea, invitando a la gente a escribirme que quisiera un retrato a cambio de contarme una historia de amor suya. Todo lo hice un poco tanteando y pensando ‘bueno, a nadie le va a interesar, seguro’, pero en unas horas ya había casi una decena de gente inscrita y entre la sorpresa y el susto me dije ‘pues tengo que cumplirles ahora, ¿no?’ (risas). Era algo muy nuevo para mí”.

Al día de hoy, Sofía ha recolectado más de cien historias de amor en Argentina, Perú y Colombia, contadas en su gran mayoría por mujeres. Entre narraciones de encuentros efímeros, amores de verano y relaciones sólidas de años, se cuentan finales felices o dolorosos (u otros que aún continúan), pero que dejan a la autora con una única sensación: “el amor es igual en todas partes y para todo el mundo. No importa si eres mujer, hombre, parte de la comunidad LGBT, viejo, joven; todos sentimos igual. Claro, sí hay una diferencia muy importante en cómo lo narramos y lo que tenemos para contar, pero nuestras inquietudes, nuestras tristezas y alegrías son las mismas”. Y añade: “He encontrado también que el amor en Latinoamérica tiene un tinte ‘machista’. Como se desarrollan aquí las relaciones suele ser, de cierta forma, en una preocupación por complacencia del género masculino, y eso corresponde a nuestra cultura. También sé que los hombres no se sienten muy cómodos hablando de sus sentimientos, algo que conocemos de sobra en países como los nuestros, y por eso tengo muchas menos historias de amor de hombres que de mujeres. Aunque hay una particularidad, y es que mi historia favorita, de todas las que he recogido, me la contó un hombre (risas)”.

Su trabajo ha sido un aprendizaje constante y placentero que le ha permitido ir compartiendo también, de a pedazos, su propia historia. Pero por momentos no ha sido fácil. Sofía ha tenido que darse respiros entre citas, como lo hizo la vez después de que un chico argentino le contó cómo había terminado en un hospital psiquiátrico a causa de un amor no correspondido: “Cuando empecé el proyecto no dimensioné lo potente que es escuchar a una persona que se sincera y te cuenta quizá una de las experiencias que más han marcado su vida, y cuál es el nivel de catarsis que puede llegar a ocurrir en ese café que nos sentamos a charlar. Y aunque ya había escuchado varias historias fuertes, ese día sentí que tenía que parar. Hasta pensé en no seguir”.

Seguramente el libro que estaba empezando cuando nació la idea del intercambio no será el mismo ya. Pero lo realmente importante es que ese trueque emocional y artístico ha puesto a Sofía en situaciones inesperadas y, sobre todo, enriquecedoras, que han abierto un camino en su carrera como narradora gráfica lleno de retos, pero también de una conciencia de libertad frente a su labor. La expectativa no solo viene de ella, sino del público que por meses ya ha seguido su proyecto, ese que ha cambiado el imaginario de lo que normalmente se muestra para un retrato: ya no el exterior, sino el interior. “Ha sido algo que comenzó como una idea chiquita, más bien como una curiosidad por explorar algo que antes no había hecho, y ahora es un proyecto grande que me guía, una bola en la que voy, que me lleva, aún no sé a dónde, y me siento muy bien con eso”.

***

*Editora de la revista “Larva” y coordinadorde Entreviñetas.

*Descripción de la imagen.
Al lado izquierdo: María Paula. Artista, gestora cultural y ejecutiva de la ciudad de Tunja. La historia de amor que eligió no fue de una historia de pareja, sino un relato lleno de amor sobre los partos de sus dos hijos.  
Lado derecho:Edi Jiménez, artista plástico de Bogotá, Colombia. Su historia la contó en la Feria Vagabunda en Bogotá. 

 

Temas relacionados
últimas noticias

Flavita Banana y el arte de dibujar lo absurdo

Malmiradas