El silencio en tiempos de coronavirus (Tintas en la crisis)

Nunca un ejercicio tan cotidiano como ir a la tienda de la esquina para comprar cebollas, tomates, huevos, leche, carne y pan, me había resultado tan perturbador.

Hacer mercado mientras crecen la cifra de infectados por coronavirus. Jose Jacome - Efe

Decir que hubo pánico, gente gritando y empujándose por alcanzar la última bolsa de leche o el último atado de cebolla, sería exagerar. Mentir.

En aquella tienda hubo más bien un silencio. Uno largo e incómodo que era interrumpido por murmullos esporádicos.

Los compradores y vendedores hablaban lo necesario. Como si la crisis le hubiera asignado un impuesto a las palabras. “¿Cuánto vale?”; “¿Aún queda arroz?; “Le sobran mil pesos”.

Las rueditas de los carritos de mercado rozando contra el piso era el sonido más repetido. De resto, silencio. Solo silencio. Nada más.

El nerviosismo generado por algo que ni siquiera se ve nos tiene nerviosos. Quizás a lo que más le tememos es al silencio del supermercado. Al silencio de nuestra casa. Al silencio de la calle. Al silencio de nuestra existencia. Lo invitamos a leer: Primer ataque de ansiedad (Tintas en la crisis)

Si algo de bueno tiene esta crisis es que, en algún momento, así sea corto y fugaz, nos vamos a tener que encontrar de frente con el silencio. A eso a lo que le hemos huido, pero que necesitamos para, a partir de allí, empezar a valorar lo cotidiano.

El momento está lejano. Aún, en medio del aislamiento obligatorio que decretó el presidente Iván Duque este fin de semana, desde las ventanas de los apartamentos cercanos se escucha reguetón, salsa y otros ritmos a todo taco.

La música acompaña, divierte y entretiene, pero el silencio está allí, agazapado, esperando el momento justo para confrontarnos. Para valorarlo. Para entenderlo.

Preguntas: ¿Queremos encontrarnos con él?, ¿Quienes nos rodean están preparados para respetar el silencio?, ¿Estamos listos para valorar el de ellos?

Lo dijo Mark Twain: “La palabra precisa tal vez sea efectiva, pero ninguna palabra jamás ha sido tan efectiva como un silencio preciso”.

Y entonces Nietzsche lo advirtió: “El camino a todas las cosas grandes pasa por el silencio”.

Veremos si seremos capaces de asimilar eso de que, no toda distancia es ausencia, ni todo silencio es olvido. 

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2020-03-24T20:09:58-05:00

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2020-03-24T21:31:05-05:00

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Joseph Casañas - @joseph_casanas

Cultura

El silencio en tiempos de coronavirus (Tintas en la crisis)

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