Fernando Meirelles: Ciudad, ¿de Dios? (Fora do jogo)

El primer día que Fernando Meirelles, director de Ciudad de Dios, estuvo en la favela que le dio el nombre a la película, un niño le puso un arma en la cabeza. Con el dedo siempre en el gatillo, el niño permaneció con la mirada fría a espera de cualquier excusa para disparar. Un narco de la zona le explicó al pequeño que Meirelles tenía permiso para ingresar. Así empezó todo.

Fernando Meirelles, nacido el 9 de noviembre de 1955 en São Paulo, Brasil.Getty Images

Han pasado 17 años desde el estreno de la película. Por aquellos caprichos de las redes sociales, este viernes el nombre de la cinta es tendencia en Twitter. A alguien, no importa mucho quién, se le ocurrió preguntar por la película favorita de los tuiteros por cada país. La respuesta que más se repitió, junto a un dibujito de la bandera de Brasil, fue Ciudad de Dios, una película que ya es de culto. De esas que el espectador ve una y otra vez, y que la academia la utiliza para explicar o tratar de entender, el decadente comportamiento humano.

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“Es un filme que combina con éxito la idea de autenticidad con el dinamismo cinematográfico: abraza la naturaleza épica de la vida, pero la ancla a su realismo. De ahí que Tule Peak (diseñador de vestuario) fuera la primera persona a la que invité, porque quería replicar ese acercamiento cinematográfico a mi historia”, son palabras de Chiwetel Ejiofo, director de El niño que domó el viento.

El Centro de Investigación y Pedagogía de España enumera los objetivos pedagógicos de la cinta: conocer el proceso histórico de surgimiento de los asentamientos y suburbios urbanos desde los años sesenta y su progresiva degradación y marginalización; descubrir el protagonismo de la economía de la droga en los grandes suburbios urbanos; reflexionar sobre la capacidad del diálogo en la resolución de conflictos y conocer las realidades sociales más degradadas y deprimidas del planeta, son algunos de ellos. 

Como una clave para entender la película, el centro de estudios explica que el “rodaje estuvo condicionado por las relaciones de poder que vertebran este submundo: los realizadores tuvieron que pedir la colaboración del jefe de una favela para poder filmar en su zona y disponer así de las condiciones de seguridad adecuadas para poder realizar la película. El jefe autorizó la realización con la condición de que se contratara a la mayoría de los actores y extras entre la misma gente de la favela. De esta manera la gran mayoría de los personajes fueron de ahí mismo, lo que contribuye también a dar mayor verosimilitud a la historia”.

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El mismo centro de estudios analiza los componentes cognitivos, afectivos y conductuales de la cinta. 

Sobre los cognitivos, advierte que los mismos “impiden analizar la realidad y conducen a verla sin matices, como si fuera blanca o negra. No se analizan los problemas, se extraen conclusiones excesivamente generales. Estos sujetos tienen problemas en el procesamiento de la información y en la toma de decisiones. Sería el caso de Dadinho”.

Al respecto, se evidencia un ejemplo contundente. En julio de 2017 se conoció que Iván da Silva Martins, conocido como Iván el Terrible, era uno de los hombres más buscados de Río de Janeiro. Ese mismo joven fue uno de los actores naturales de la cinta de Meirelles. “Ivanzinho era, en Ciudad de Dios, uno de los integrantes de la banda del terrible Ze Pequenho, el jefe del narcotráfico en la pantalla. Ahora, Iván el Terrible es el protagonista de su propia película”, escribió El País de España. Según la policía, es el jefe del narcotráfico en la favela de Vidigal, un enclave donde se volvió a disparar la violencia en Río. 

Sobre los conductuales, el centro de estudios indica que “se produce la violencia por falta de habilidades que permitan resolver los conflictos sociales sin necesidad de recurrir a ella. Sería el caso de Cabaleira y su airada reacción contra Dadinho”.

La actualidad

Durante los preparativos para los Juegos Olímpicos de Río las autoridades transformaron varias favelas, pero esta comunidad no entró en los planes “embellecedores” y siguió en el olvido. Previo al evento deportivo se registró una operación militar que dejó al menos 10 personas muertas.
La toma de Ciudad de Dios puso en evidencia los altos niveles de criminalidad que vive Río de Janeiro a manos de bandas de delincuentes fuertemente armadas. También evidencia la grave crisis que vive la ciudad.

Hoy, según reseña la BBC, “es el hogar de unas 40.000 personas. Una comunidad construida originalmente por las familias que fueron reubicadas en las afueras de la ciudad por las autoridades de Río, para deshacerse de las favelas en el centro de la urbe, pero que se hizo famosa por sus gánsteres, criminales y calles peligrosas”.

La película, que está basada en el libro del novelista Paulo Lins, despertó sensaciones inesperadas en el autor. “Estaba un poco asustado de las repercusiones del lanzamiento (de la película)”. El mismo se dio durante las elecciones presidenciales de Brasil. La violencia era el tema más debatido en las campañas y los medios hablaban cada día del filme. Todo el mundo me buscaba para hacer entrevistas. Nunca pensé que estaría tan expuesto a la prensa (...) el lanzamiento fue un espectáculo de glamour, los políticos hablaron mucho de criminalidad, pero hasta el momento nada se ha hecho para hacer que los niños dejen de entrar en el mundo de la delincuencia violenta”.