El prodigioso pianista será homenajeado en Nueva York, Viena y Berlín

“Hay fanáticos de Beethoven, luego está Rudolf Buchbinder”

Una de las figuras austríacas emblemáticas de la escena clásica está en Colombia para demostrar porque Beethoven lo perseguía durante 24 horas y a menudo, incluso, lo volvía medio loco.

Cortesía

Rudolf Buchbinder fue un niño prodigio. En 1952, cuando tenía apenas cinco años, se convirtió en el estudiante más joven de todos los tiempos en ser admitido en la Academia de Música de Viena. Hoy, a sus 71 años, es uno de los mejores pianistas del planeta. ¿Cómo lo logró?, ¿quién fue el responsable de encaminar sus primeras notas?, ¿en dónde reside la clave de su éxito?

Buchbinder nació el 1° de diciembre de 1946 en Leimeritz, Austria. A los nueve años concedió su primer concierto de música de cámara. A los doce, ingresó a la Universidad de Música y Arte Dramático de Viena. Allí se convirtió en uno de los alumnos preferidos de Bruno Seidlhofer, el maestro de grandes pianistas clásicos como Friedrich Gulda y Alfred Brendel.

Desde niño, Buchbinder atrajo las miradas del público por la limpieza y la claridad de sus interpretaciones. Su talento y su disciplina empezaron a diferenciarlo del resto de músicos de su generación. En 1961, siendo integrante del trío Wiener, obtuvo el primer puesto en el concurso Dinu Lipatti, en honor a uno de los compositores rumanos más recordados del siglo XX.

Aunque en el repertorio de Buchbinder siempre ha habido espacio para las mejores piezas de los clásicos: Debussy, Mozart, Haydn, Schubert, Liszt o Bach, y a pesar de que en sus conciertos ha reinterpretado a los grandes músicos del siglo XX, incluidos Arnold Schoenberg o Igor Stravinsky, el artista preferido de Buchbinder, el responsable de su gloria, el artífice de su consagración como uno de los pianistas más importantes de nuestra época, es el genio de Bonn, Ludwig van Beethoven. “Beethoven me perseguía las 24 horas, día y noche, a menudo me volvía medio loco”, escribió Buchbinder sobre su experiencia en la ejecución del ciclo de las 32 sonatas en 1982.

“Hay fanáticos de Beethoven, luego está Rudolf Buchbinder. El legendario pianista ha dedicado su vida a explorar hasta el último detalle de la carrera musical del compositor alemán”, escribió Ben East, periodista del diario de Oriente Medio, The National.

Buchbinder ha tocado el ciclo completo de las 32 sonatas para piano de Beethoven más de 50 veces en más de 40 ciudades. Por eso, para los críticos contemporáneos, estas piezas constituyen uno de los registros más importantes de la actualidad. “Su particular lectura de las obras de Ludwig van Beethoven se ha convertido en un nuevo paradigma para su interpretación”, aseguran los organizadores del Cartagena XII Festival Internacional de Música.

El virtuosismo técnico de Buchbinder, acompañado de su profundo conocimiento de la vida y la historia de los compositores que interpreta, han formado su carácter perfeccionista. “Para mí ser artista significa -en primer lugar- ser un intérprete. El estudio es un requisito previo para la existencia de un pianista. El ejercicio diario es un compañero de viaje de toda la vida. No obstante, ser un artista requiere un salto cualitativo, entrar en la música, entender a los compositores, enfrentarse a lo que han escrito y, posiblemente, hasta transfigurarlo”, aseguró Buchbinder en una entrevista con el crítico italiano Mario Marcarini.

Esa convicción de transfigurar las grandes obras maestras de la música clásica ha sido la clave de su éxito. Para inmortalizar sus interpretaciones, Buchbinder escogió el escenario y desechó el estudio. Así lo confirma una de las biografías breves que de él se encuentran en la web: “Rudolf Buchbinder prefiere hacer grabaciones en directo, en pleno concierto. Así registró los 27 conciertos para piano y orquesta de Mozart con la Sinfónica de Viena. También grabó los Conciertos para piano y orquesta de Brahms, con la Royal Concertgebouw de Ámsterdam, y los Cinco de Beethoven, con la Sinfónica de Viena”.

De esta forma, privilegiando la espontaneidad, la emoción y el riesgo de cada presentación en vivo, Buchbinder ha grabado más de cien discos, incluida la obra integral para piano de Haydn, que le valió el Grand Prix Du Disque, principal premio francés para las grabaciones musicales.

“Todo el tiempo descubro cosas nuevas, incluso nuevos errores. Puedes leer entre líneas y encontrar diferentes interpretaciones. Una sonata que toco hoy es completamente diferente a como la tocaré mañana. Nunca es lo mismo”, le dijo Buchbinder a Ben East al referirse al porqué de su gusto por las grabaciones en directo.

Desde 2007 Buchbinder es el director artístico del Festival de Grafenegg, Austria, que en poco tiempo se convirtió en uno de los principales festivales de música orquestal. Por invitación del director de orquesta letón Mariss Janson, Buchbinder tiene el grado de Artista Residente de la Orquesta Sinfónica de la Bayerischen Rundfunk y en 2016 fue nombrado Miembro Honorario de la Orquesta Filarmónica de Viena. Ha publicado, además, dos libros: su autobiografía Da Capo y Mi Beethoven, vida con el maestro.

Con ocasión de su cumpleaños número 71, Buchbinder será homenajeado en escenarios de la talla del Carnegie Hall de Nueva York, Suntory Hall de Tokio, Musikverein de Viena y la Filarmónica de Berlín.

@juanmiguel94

últimas noticias
contenido-exclusivo

Etiopía: la tierra que nadie pudo colonizar

Cuento: Volví a desempolvar mi camiseta