Irlanda y el Che: la revolución en la sangre

Una neblina impidió que el avión con destino a La Habana despegara. Fue la única vez que el Che estuvo en Irlanda, país cuya resistencia llevaba en las venas.

Imagen del Che Guevara en Irlanda, de donde eran sus ancestros. Archivo

Las puertas del bar que queda en el Royal Marine Hotel, en Kilkee, Irlanda, quedaron bamboleando. El joven que limpiaba la barra levantó la mirada. Reconoció la cara que había visto cuando encendía el televisor para recibir noticias de la revolución cubana: era el Che Guevara.

Lo saludó. El Che le contestó en un inglés rústico:

You know I’m Irish. My father is Guevara Lynch (Sabes, soy irlandés. Mi padre es Guevara Lynch).

Fue la única vez que Guevara estuvo en Irlanda. El avión que lo llevaba de Moscú a La Habana se detuvo en el aeropuerto de Shannon para abastecerse de gasolina. Cuando todo estaba listo para partir, una fuerte neblina les impidió despegar.

Ernesto Guevara de la Serna Lynch es descendiente de una de las 14 tribus de Galway. Estas eran familias comerciantes adineradas, entre ellas la de los Lynch, que tuvieron el control de esa zona al occidente de la isla desde el siglo XIII.

En la mitad del siglo XVII, Oliver Cromwell había empezado una guerra descarnada contra Irlanda. Quería eliminar la alianza entre los católicos de la Confederación Irlandesa y los realistas ingleses, y castigarlos por pretender la independencia. Galway fue de las últimas ciudades en resistir. Sin embargo, cayó en manos de los republicanistas. En el año 1649, Cromwell decapitó al rey Carlos I y se nombró así mismo Lord Protector de Inglaterra, Escocia e Irlanda.

A pesar de la lucha de los católicos revolucionarios, la isla fue devastada. Se estima que murieron 618.000 personas. Ese número representa un 40 % de la población de esa época. Las condiciones impuestas por el régimen hicieron de la vida de los católicos una situación asfixiante. La diáspora irlandesa había comenzado.

La sangre pasó de generación en generación y el espíritu resistió. Patrick Lynch, segundo hijo del capitán Patrick Lynch, del castillo de Lydican, nació en 1715. En 1740 viajó a España, país que siempre recibió a los irlandeses por dos coincidencias: la fe católica y su aversión a los ingleses; y siguió su viaje al Río de la Plata. Allí se asentó y en 1949 se casó con Rosa de Galayn y de la Cámara.

El Che recibió la herencia irlandesa por medio de su padre, Ernesto Rafael Guevara Lynch. Él era hijo de Ana Isabel Lynch, que nació en 1851 y era bisnieta de Patrick y Rosa Lynch.

Años más tarde sucedió el llamado. El Che ya hacía parte de los 82 guerrilleros al mando de Fidel Castro que pretendían derrocar al entonces dictador Fulgencio Batista. Desembarcaron del Granma, un barco viejo y destartalado, el 2 de diciembre de 1956 en Playa de las Coloradas, luego de navegar durante ocho días a través del Golfo de México y el Mar Caribe. Hicieron caminatas tortuosas por las ciénagas. Su historia se empezaba a parecer a la de los guerrilleros irlandeses que a mediados del siglo XVII convirtieron al campo, los montes y los caminos en su lugar de acción y resguardo.

El 5 de diciembre, en Alegría de Pío, al sur de Cuba, la guerra llegó a su vida. Aviones Beaver sobrevolaban por el lugar donde estaban reunidos los guerrilleros. Guevara, como médico del grupo, se ocupaba de hacer las curaciones en los pies llenos de hongos y llagas de sus compañeros producidas por largas caminatas con botas nuevas a través de la zonas húmedas. Las tropas de Batista dispararon sin misericordia sobre los guerrilleros.

Durante el momento angustiante del tiroteo, un guerrillero dejó una caja de balas en el piso, al lado de una mochila llena de medicamentos que estaba a cargo de Guevara. En su diario de guerra cuenta que esa fue, quizá, la primera vez que tuvo el dilema entre su dedicación a la medicina o su deber como soldado revolucionario. No podía cargar las dos cosas. El Che tomó la caja de balas.

Ernesto Rafael Guevara Lynch, padre del Che, fue cuestionado sobre su hijo en una entrevista. El papá del Che contestó: lo primero que hay que notar es que por las venas de mi hijo corre la sangre de los rebeldes irlandeses.

En ese bautizo de fuego, Guevara fue herido en el pecho y en la garganta. Poco más de dos años después, un grupo guerrillero comandado por el Che tomó la ciudad de Santa Clara, una victoria vital para la conquista de la isla. El 2 de enero de 1959, las tropas comandadas por Camilo Cienfuegos y el Che entraron victoriosas a La Habana.

En la página de internet de la herencia irlandesa en Argentina se asegura que el día en el que el Che entró a ese bar en Kilkee, el joven que lo estaba atendiendo era Jim Fitzpatrick, el creador de la imagen mítica de Guevara. Fitzpatrick ilustró la cara del Che basado en la famosa foto que le tomó Alberto Korda durante el funeral masivo tras la explosión del buque francés La Coubre que llevaba artillería para abastecer al naciente ejército revolucionario.

El diseño de Fitzpatrick se volvió una contradicción. Representaba la imagen de una revolución contra el capitalismo, pero se volvió un objeto de consumo masivo. Una vez más, el sistema vació de contenido al símbolo, dejándolo apenas como un adorno.

Miles de camisetas con la imagen del Che creada por Fitzpatrick se han vendido, se venden y se venderán. Eduardo Galeano dijo alguna vez: los que quieren hacer de él una mercancía están jugando con fuego, porque debajo de esas camisetas hay un pecho humano.

 

 

 

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