El Festival de arte Barcú se llevará a cabo del 17 al 22 de septiembre en la Candelaria

“Jaguara”, el rugir de la conservación desde el arte

Sonic Design y su proyecto, "Jaguara", será uno de los participantes del Festival de arte Barcú. El Espectador recogió algunas de las historias que se podrán encontrar en las calles del centro histórico bogotano.

“Jaguara”, es el nombre que le asignó el equipo de Sonic Disign y sus colaboradores, a la imponente pieza de arte que se expusieron el año pasado en el evento del Burning man en Nevada, Estados Unidos y que podrá apreciarse este año en Barcú. Cortesía

Las pisadas del jaguar son silenciosas, pero resuenan de lado a lado del continente americano. Su figura, poderosa, hace vibrar las selvas de la región. Su cuerpo, sus manchas y sus ojos simbolizan la fuerza del continente, su exotismo y su identidad. El jaguar, el más potente de los felinos americanos es uno de los únicos animales que recorren todo el continente, de punta a punta, de extremo a extremo. Sus pisadas representan unión y semejanzas. Sus múltiples significados y su labor de guardián de las selvas latinoamericanas, lo convirtieron en el símbolo por excelencia de un proyecto artístico que busca enviar un mensaje contundente de conservación y cuidado de la naturaleza.

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“Jaguara”, es el nombre que le asignó el equipo de Sonic Design y sus colaboradores, a la imponente pieza de arte que se expuso el año pasado en el evento del Burning man en Nevada, Estados Unidos. Diversos lenguajes artísticos se juntaron en este proyecto para hacer brillar y llenar de color al desierto característico de esta región estadounidense. Buscaron cumplir con el objetivo del encuentro, “generar una sociedad que conecte a cada individuo con sus poderes creativos, con su participación en la comunidad, con el campo más amplio de la vida cívica y con el mundo aún más grande de la naturaleza que existe más allá de la sociedad”. Las luces, los sonidos, su diseño equilibrado y su mensaje contundente, fueron los componentes del vehículo artístico que el equipo presentó en el Burning man de 2018.

La apuesta era compleja: a través de la tecnología proyectar el significado de la selva amazónica en un desierto gigantesco. Sin embargo, esta vez la clave se encontró en la síntesis de lo digital en el arte. “Normalmente la tecnología nos aleja de la naturaleza, acá lo que estamos haciendo es lo contrario: que la tecnología nos acerque a ella”, afirmó Leonardo Vilar, director de la iniciativa. La selva y la tecnología se unieron en el símbolo del jaguar, la naturaleza y lo digital se mezclaron para transmitir un mensaje de cuidado del medio ambiente en un evento que ya lleva 33 años desde su fundación en 1986.

Esta vez, los pasos de la Jaguara se sentirán en el Centro de la ciudad de Bogotá, en la edición del presente año del festival de arte, Barcú. La invitación, busca continuar con ese mensaje de conservación que ha conseguido plasmar desde su arte el equipo de Sonic Disign y sus colaboradores. Y aunque aún no se ha anunciado la pieza encargada de llevar dicho mensaje, Vilar asegura se continuará con la idea de que a través “de convocar a muchos artistas, científicos, sabedores ancestrales, artesanos, arquitectos y diseñadores (…) se pueda llevar un bonito mensaje de conservación”.

Así pues, Bogotá se convertirá en el nuevo escenario para que el rugir desesperado del jaguar se siga haciendo escuchar. El felino ha perdido casi un 55% de su habitad, y así como muchas otras especies, se encuentran a la espera de un despertar de conciencia por parte del ser humano. Esto es lo que ha intentado representar “Jaguara” desde el momento mismo de su planeación. “Tuvimos una visión muy bonita y era aprovechar esa oportunidad de que teníamos de volver al Burningman con una obra que llevara un mensaje especial de nuestra tierra”, afirmó al respecto el director.

La idea surgió cuando el equipo fue invitado a regresar al encuentro, después de haber estado acompañando a Juan David Marulanda, arquitecto colombiano, en la edición del año anterior con su proyecto “Aluna”. Este, según Vilar, “abrió una puerta especial” para mostrar a Colombia y su cultura en esa clase de eventos, pues hacía alución a la arquitectura de arhuacas propia de la Sierra Nevada. Continuando con esa inspiración, Vilar y su esposa, Catalina Pulido, comenzaron a diseñar y a coordinar un proyecto que hablaría de la riqueza medioambiental de su país.

Después de la idea, vino la realización, y con ella una gran cantidad de decisiones que se apoyaron en Carlos Castaño Uribe, antropólogo colombiano. Castaño ayudó al equipo a ahondar en el significado verdadero del jaguar para todos los países americanos. Así, el significado vino acompañado por la estética imponente y singular propia del animal, de su “presencia felina latinoamericana, la del rey de las selvas”. Según dijo Vilar, “todas las decisiones de la obra estética, tienen que ver con muchos factores y análisis, “Jaguara” es una escultura, una artesanía de luz, sonido y puesta en escena”, señala el director.

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La unión de todas estas llevó a que “Jaguara” fuera nominada por Live Design como el mejor montaje de luces del 2018, compitiendo con la celebración de la independencia francesa y otros montajes reconocidos a nivel mundial. Además, la pieza se prepara para asistir al Bienal de las Américas en Denver, después de su breve aparición en el territorio colombiano, en el festival de arte Barcú, con otro nuevo proyecto.

“Jaguara” es finalmente, la síntesis irreversible del arte y la naturaleza. Una mezcla que busca comunicar desde el lenguaje único del arte los destrozos que día a día ocurren en la selva amazónica y en todo el planeta. Se trata de inmortalizar de una manera artística todas aquellas muertes a las que ha conllevado el desenfrenado consumo del ser humano. “Jaguara” es un rugir artístico, que, desde símbolos, colores, sonidos y figuras, continua en su búsqueda de “seguir inspirando a la gente a aprender el respeto por la naturaleza y lo que implica la conservación”.Mensaje que continua su recorrido por las calles, también artísticas, de la Candelaria, desde el 17 al 22 de septiembre.

 

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Manuela Cano Pulido

Cultura

“Jaguara”, el rugir de la conservación desde el arte

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