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John Leguízamo: el bogotano que triunfó en Hollywood

El actor colombiano estrenó su más reciente obra en un teatro de Broadway con inusitado éxito. “Latin history for morons” ha sido bien recibida por la crítica especializada.

Leguízamo en su obra “Latin history for morons”. / Cortesía

El pasado 15 de noviembre se estrenó en un teatro de Broadway, la meca del teatro neoyorquino, la obra Latin history for morons (tontos), un intento de John Leguízamo por destacar desde un punto de vista humorístico la participación de los latinos en la historia de Estados Unidos, un tema que se le ocurrió mientras ayudaba a uno de sus hijos a hacer su tarea escolar. Entonces se dio cuenta de que en la historia estadounidense la contribución de los latinos a la guerra de independencia, la guerra de secesión, entre otros grandes procesos sociales y culturales, había sido ignorada. En esta obra interpreta a un profesor que enseña a su hijo de 16 años la importancia que han tenido para la cultura latina los imperios prehispánicos, tales como los mayas, incas o taínos, hasta llegar al siglo XXI con los episodios de origen hispano que han impactado la sociedad de Estados Unidos.

El argumento se propone corregir de una manera divertida esta ausencia o discriminación en los textos de historia que leen los estudiantes en ese país. No se trata sin embargo de una obra convencional, sino que echa mano a un caudal de recursos histriónicos para conformar un mural, entre didáctico o incluso hiperbólico, que estimula la risa de los espectadores con personajes reales o ficticios que van desde el emperador Moctezuma hasta Pancho Villa con sombrero de charro y bandoleras cruzadas. El montaje estará en escena hasta el 25 de febrero en Studio54.

En su ya larga trayectoria actoral, John Leguízamo ha participado en numerosas películas, una de ellas fue El amor en los tiempos del cólera, basada en la novela homónima de Gabriel García Márquez, en el papel de Lorenzo Daza, el celoso padre de Fermina Daza, protagonizada por la actriz italiana Giovanna Mezzogiorno. Era la primera vez que este reconocido actor colombiano realizaba un trabajo cinematográfico en su país natal. Leguízamo no sólo tiene talento para el cine, sino que es un estupendo actor de teatro que escribe sus propios libretos, en cuyo desarrollo desfilan por el escenario una veintena de personajes interpretados por este versátil actor, que hace morir de la risa al más desprevenido de los espectadores. Empezó temprano en su vida a hacer un tipo de “teatro guerrilla” con rápidas actuaciones en las estaciones del metro de Nueva York. En esa época, sin embargo, era un estudiante de teatro y psicología con un sueño fijo en su destino, aunque asegura que “de niño no tenía ningún sueño, y ahora son tantos que no me dejan dormir”.

Cuando sus padres colombianos se divorciaron, su destino comenzó a torcerse. Su madre permaneció en Nueva York con su hermano Sergio, y su padre regresó a Bogotá. Entonces entró en una crisis que lo llevó desde los 17 hasta los 21 años a recibir sesiones de terapia siquiátrica que le ayudaron a enderezarse: “Esas personas me cuidaron de manera maravillosa y me liberaron de mis tendencias al autosabotaje y autodestrucción”, me comentó mientras tomábamos un espresso en un café del East Village (NY), donde vive. El tratamiento y un profesor de matemáticas le ayudaron a buscar su camino a través de la actuación como una forma de terapia para liberarse de sus fantasmas.

John Leguízamo nació en Bogotá el 22 de julio de 1964, hijo de Alberto Leguízamo y Luz Marina Peláez. Sus padres se fueron a vivir a Nueva York en 1967 y se radicaron en Jackson Heights, en el corazón de Queens, un barrio con predominio de inmigrantes colombianos, aunque con una creciente comunidad de hindúes, coreanos y, en época más reciente, mexicanos. La vida en Estados Unidos no fue fácil y, como a todos los inmigrantes, les tocó trabajar duro y parejo. Leguízamo desarrolló una personalidad conflictiva y rebelde que le ocasionó problemas con sus compañeros de escuela.

Después de graduarse de la escuela secundaria y algunas escaramuzas con la psicología, fue aceptado en el Actor’s Studio de Lee Strasberg, con quien alcanzó a tomar una clase antes de que éste muriera. Entró luego a la Universidad de Nueva York en el programa de drama y su primera incursión en el cine fue una película estudiantil llamada Five out of six, en la que fue descubierto por el cazador de talentos Bonnie Timmerman, quien le ayudó a conseguir un contrato para el seriado de televisión Miami vice (1984), en donde interpretó al mafioso Iván Calderón. Por esta época empezó a ganar notoriedad con su monólogo Mambo mouth, en el que manifiesta su talento histriónico a través de media docena de personajes de un humor extraordinario. Con esta obra se ganó el Premio Obie, el Outer Critics Circle Award y por su trasmisión en HBO obtuvo el premio Cable ACE.

A partir de entonces empezaron a llover las ofertas para trabajar en cine. Como protagonista o en roles secundarios ha participado en más de 50 películas. Entre sus primeras obras se cuentan Mixed blood, Casualties of war, con Sean Penn y dirección de Brian de Palma; el éxito de taquilla Die hard 2 en 1990, entró luego en la nómina de Revenge con Kevin Costner y Anthony Quinn y en 1991 el director puertorriqueño Joe Vásquez lo invitó a participar en el filme independiente Hanging with the homeboys. Pasó de inmediato a trabajar en Whispers in the dark, con Annabella Sciorra y Anthony LaPaglia. En este proceso le alcanzó el tiempo para escribir y presentar su monólogo Spic-O-Rama, una sátira sobre una familia hispana en Estados Unidos, galardonada con numerosos reconocimientos.

Por esa época se divorció de su esposa, la actriz Yelba Matamoros, después de dos años de matrimonio, y se mudó al East Village en Manhattan, cuya ubicación urbana da título a su compañía de producción Lower East Side Films, en donde trabajan en proyectos cinematográficos con énfasis en los temas y el talento hispanos. Es uno de los pioneros latinos de la televisión con el programa de humor y variedades House of buggin para el canal de cable HBO, que si bien tuvo una vida breve, le sirvió para que el productor Sid Sheinberg, ex jefe supremo de Universal Pictures, observara su capacidad para la comedia.

Es aquí en 1997 donde se inicia un proyecto que desemboca más tarde en The pest (“El jodón”, según su propia definición), basado en un guión de su amigo David Bar Katz, donde protagoniza a Pestario Pest Vargas, un estafador que huye de la mafia escocesa en busca de recuperar US$50.000 y de un cazarrecompensas alemán que quiere su cabeza. Es una divertida comedia en la cual se entretuvo con uno de sus mejores trucos: disfrazarse en diversas ocasiones para evadir la persecución de los sicarios.

Sin embargo, el papel que lo catapultó a la fama mundial fue su tragicómica interpretación del travesti Chi Chi Rodríguez en To wong foo, thanks for everything, con Julie Newmar, Patrick Swayze y Wesley Snipes. Su actuación en esta cinta le valió una nominación a los premios Globo de Oro como mejor actor de reparto. “Voy a continuar haciendo papeles dramáticos, pero voy a escogerlos mejor”, explicó en una rueda de prensa a raíz de este filme. “Los papeles serios son más fáciles, pero mi asunto es en definitiva la comedia”, dijo en reconocimiento a su vocación de comediante. Ha sido su capacidad de imitar, de burlarse de sí mismo y de sus semejantes, la que caracteriza sus papeles teatrales.

Uno de los éxitos más sonados de Broadway fue su monólogo Freak, en 1998. Es una obra autobiográfica donde su familia ocupa un lugar especial. Con humor delirante el actor rememora las vicisitudes y satisfacciones de su niñez, pasando por una adolescencia traumática, hasta desembocar en su vida actual. Con esta obra ganó al año siguiente el prestigioso Premio Emmy, cuando el canal HBO la transmitió por televisión. Después de su divorcio estuvo saliendo con la actriz Carolyn McDermott, pero no pasó de un noviazgo sin compromiso, hasta que conoció a la actriz Justine Maurer, con quien se casó por segunda vez. Con ella tiene dos hijos: Allegra Sky, nacida en octubre de 1999, y Ryder Lee, en diciembre del 2000. Según cuenta su mamá, la bogotana Luz Marina, John “es un adicto al trabajo que lee y escribe a toda hora, pero tiene una personalidad alegre y siempre está de buen humor. Por fortuna, sigue siendo el mismo muchacho de jeans, camiseta, chaqueta de cuero y zapatos tenis. La fama no lo ha afectado y espero que no lo haga”.

Leguízamo ha participado en grandes empresas cinematográficas, como la película Summer of Sam, bajo la dirección de Spike Lee, quien lo había conocido cuando filmó Freak para el canal de cable. Es la historia de un sicópata que en el verano de 1977 desató una ola de crímenes que aterrorizó a Nueva York hasta que fue capturado por la policía, aunque la película no es exactamente sobre El hijo de Sam, según se afirmaba en los comunicados, sino que está centrada alrededor de un grupo de amigos en un barrio ítaloamericano del Bronx.

Tuvo un papel destacado en la película Moulin Rouge, con un elenco encabezado por Nicole Kidman y Ewan McGregor, invitada para inaugurar el Festival de Cannes del 2001. En ella participa en el papel del conocido pintor Henri de Toulouse Lautrec bajo la dirección del australiano Baz Luhrmann. La historia se desarrolla en el cabaret de Montmartre en el París de finales de siglo XIX, famoso por sus bailarinas de can-can. El actor puertorriqueño José Ferrer estuvo nominado al Óscar por su interpretación de Toulouse Lautrec en la versión de 1952. Luhrmann es recordado por su filme Romeo y Julieta, protagonizado por Leonardo de Caprio, donde también incluyó a Leguízamo. Si bien la película compitió por la Palma de Oro, el máximo galardón en Cannes, el reconocimiento fue para Nanni Moretti, director y protagonista italiano de La habitación del hijo. También fue incluido en los filmes Carlitos’s way, What’s the worst that could happen?, Zigzag y Daño colateral, y está lleno de proyectos de todo tipo, entre ellos algunas películas de presupuesto independiente, como fue su incursión un tanto fallida en King of the jungle (2000).

Conversé con Leguízamo a raíz de Crónicas, su primera película en español y la segunda del director ecuatoriano Sebastián Cordero. El actor me explicó que “era un argumento oscuro, fuerte, sobre la moralidad en los medios de información, en la cual interpreto a un periodista que busca a un criminal pero es, en su trasfondo, una película sobre los códigos éticos de cualquier sociedad contemporánea”. La cinta cuenta con una nómina de lujo y entre sus protagonistas están Leonor Watling, famosa por su participación en Hable con ella, la premiada obra de Pedro Almodóvar, y el celebrado actor mexicano Damián Alcázar, conocido –entre otros– por su trabajo en El crimen del padre Amaro.

Volví a entrevistar a Leguízamo a raíz del estreno de su película Undefeated (Sin derrotas), que inauguró el Festival Internacional de Cine Latino en Nueva York (2003) y se transmitió por el canal de HBO, productora de la película, que no escatimó costos para hacer realidad este proyecto, el cual tomó mucho tiempo antes de ser aceptado. El guión tuvo que pasar por diferentes versiones para satisfacer las exigencias de la empresa, que por fin otorgó los siete millones de dólares que se necesitaban. “Es una cantidad humilde si se compara con las superproducciones de Hollywood, pero no deja de ser una suma significativa”, expresó el actor, que llegó a Nueva York cuando tenía tres años de edad.

“Para mí fue una experiencia única dirigirme a mí mismo y a todo un elenco y equipo de producción en su mayoría de origen latino”, comentó el flamante director, también conocido por sus divertidos monólogos Sexaholix, A love story y Ghetto klown. Tan pronto terminó Crónicas en Ecuador, Leguízamo regresó a Los Ángeles donde se filmó Empire, la historia del pandillero Víctor Rosa, quien busca el “sueño americano” en las calles del sur del Bronx.

Su más reciente reconocimiento ha sido el nombramiento de “embajador del cine colombiano” que le otorgó el presidente Juan Manuel Santos, el cual subraya el interés por reafirmar su nacionalidad. “Lo más importante de todo esto –concluye Leguízamo– es que hemos llegado, no sé dónde, pero hemos llegado a un punto importante en nuestro ascenso como comunidad hispana en los Estados Unidos”.

*Escritor, curador de arte y periodista cultural, es autor de, entre otros, “¡Azúcar!: La biografía de Celia Cruz” (2004) y la antología “Literatura de la diáspora: 20 narradores colombianos en USA” (2017).

 

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