La cámara como instrumento

La historia de Carlos Caicedo, fotógrafo que registró momentos históricos de Colombia mientras trabajó en el periódico El Tiempo.

Imitando a Picasso, 1980, Fotos: Cortesía El Tiempo

Era un hombre callado. Sólo se escuchaba su voz cuando se trataba de su equipo del alma, ese que tantas alegrías y tristezas le dio, Santa Fe. También le gustaba hablar de su rival, Millonarios. Quienes lo conocieron decían que era malgeniado y una gran persona. Así era Carlos Caicedo, el fotógrafo. Nació en Cáqueza (Cundinamarca), el 20 de septiembre de 1929. Sus padres, Oliverio Caicedo y Margarita Zambrano, se fueron a vivir a Bogotá cuando él apenas contaba con seis meses de edad, debido a los enfrentamientos entre liberales y conservadores en su pueblo natal. (Lea la historia de Francisco Carranza)

En su primer empleo en Foto Schimmer aprendió a retocar negativos y a revelar fotos. Fue en ese entonces cuando nació su gusto y pasión por la fotografía, carrera que desempeñó por más de 35 años en el periódico El Tiempo. En su trabajo le regalaron una cámara Kodak rota, la cual arregló con cinta. Con ésta hizo su primera captura en 1943, en Soacha, a un campesino con unos bueyes. Desde aquel momento inició su aprendizaje e inmersión en el mundo de las imágenes, lentes, ángulos y encuadres. 

Luego de trabajar en Foto Schimmer se dedicó a trabajar como asistente de laboratorio de Sady González. Un día le encargaron que hiciera unas fotografías comerciales en el aeropuerto. Fue allí donde retrató a Gilberto Alzate y Jorge Eliécer Gaitán, quienes se estaban saludando, muy a pesar de sus marcadas diferencias ideológicas. Al día siguiente vio su foto en la portada de El Tiempo.(Lea la historia de  Manuel H. Rodríguez)

Caicedito, como lo llamaban sus amigos y compañeros, comenzó a trabajar como reportero gráfico en El Siglo, en 1949. Durante su trayectoria ejerció no sólo la fotografía, sino también como profesor en la Universidad Central. En los salones de clase compartió sus conocimientos y las experiencias que vivió en los diversos cubrimientos que retrató.

Fotografía tomada por Carlos Caicedo en un evento deportivo./ Cortesía de El Tiempo 

Los momentos históricos que inmortalizó fueron los combates de las guerrillas liberales lideradas por Guadalupe Salcedo, en 1953, y eventos deportivos como la Vuelta a Colombia. Además retrató a artistas como Alejandro Obregón, Ana Mercedes Hoyos, Édgar Negret y Eduardo Ramírez Villamizar, así como hechos sociales que se presentaron durante la mitad del siglo XX. Por ejemplo, el derrumbe del 28 de junio de 1974, en Quebrada Blanca (Meta), que dejó más de 300 personas muertas.

Caicedo logró retratar de forma respetuosa la tragedia sucedida en 1967 en Chiquinquirá, en la que murieron 230 personas al comer pan. Con esa imagen obtuvo más de diez premios de fotografía. Aquella captura fue nombrada como Pan de veneno. En 1979 ganó un Premio Simón Bolívar por la imagen de una mujer que adoptaba perros y murió rodeada de sus fieles y únicos compañeros.

El fotógrafo se caracterizó por obturar su cámara en el momento justo, además de generar imágenes que iban más allá de la fotografía informativa. Solía decir que lo primero para ser fotógrafo es ver la foto sin cámara, porque ese objeto es sólo un instrumento. Y al hacerlo sin cámara se puede encontrar el cuadro preciso y es justo en ese instante que se apunta y se dispara.

Caicedo no era de los que le gustaban figurar, por eso no le llamaba la atención participar en concursos. Una de las fotografías que lo cautivó y con la que ganó el primer lugar en la categoría artística del concurso del Círculo de Reporteros Gráficos fue en la que aparece Arturo, uno de sus hijos, gateando bajo una ventana por la que entraba un gran rayo de luz. Sus fotografías fueron expuestas en el Museo de Arte Moderno de Bogotá e hicieron parte de un libro que lleva su nombre.

Caicedo murió a los 85 años, el 14 de julio de 2015, dejando un gran legado de fotos que cuentan hechos trascendentales en la historia del país.

 

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