Seis artistas para tener en cuenta en Cartagena

La forma y sus múltiples sonidos

La Münchener Kammerorchester; Nelson Freire, de Brasil; el Schumann Quartett; el pianista austriaco Rudolf Buchbinder y las intérpretes colombianas Blanca Uribe y Teresita Gómez hacen parte de la nómina del Festival, cuya temática es “El gusto por la forma. El estilo clásico”.

Cortesía fundación Salvi

MÜNCHENER KAMMERORCHESTER, RESIDENTES EXPERIMENTADOS

El término “afincado”, tan utilizado en la música, describe a la perfección las acciones de los integrantes de esta agrupación, que tiene una experiencia sobre los escenarios de más de 65 años. La Münchener Kammerorchester (MKO) es uno de los resultados sonoros de la época de la posguerra y sus integrantes, desde los tiempos de la fundación, han querido convertirse en la memoria musical del planeta y buscan tener la capacidad de condensar lo mejor del repertorio académico. La vanguardia también está en las partituras de este colectivo de cuerdas, que se ha presentado en plazas relevantes de los cinco continentes. Con la conducción del carismático Clemens Schuldt este grupo, que tendrá la misión de ser la Orquesta Residente dentro del Cartagena Festival de Música, aborda el pasado, pero tiene los ojos puestos en el futuro.
 

RUDOLF BUCHBINDER, EL PARADIGMA DEL PIANO

Sus dedos han interpretado las 32 sonatas de Ludwig van Beethoven (1770-1827) al derecho y al revés. Incluso en la misma edición de un evento, el Festival de Verano de Salzburgo, quiso asumir el reto de tocarlas en su totalidad, lo que le valió el reconocimiento inmediato del público. Este pianista austriaco ha sido galardonado en los teatros especializados más importantes del mundo, como el Carnegie Hall de Nueva York, el Suntory Hall de Tokio, el Musikverein de Viena y el espacio de la Filarmónica de Berlín. Él tiene la ventaja, con más de medio siglo de experiencias en el arte, no sólo de entender la música desde su perfección sonora, sino que la ha plasmado en palabras, en frases y en obras literarias completas como el texto “Mi Beethoven - Vida con el Maestro”.
 

NELSON FREIRE, EL MAGO DE LAS BLANCAS Y LAS NEGRAS

A los cinco años, Nelson Freire fue consciente, por primera vez, de que iba a protagonizar un concierto. No estaba solo sobre la tarima y su compañero de escena lo triplicaba en tamaño y en imponencia. Las miradas se centraban en su figura y con sus manos diminutas se paseaba con suficiencia, y algo de irresponsabilidad para ser sinceros, sobre las teclas de un piano. Cualquier persona que hubiera cerrado los ojos en esa plaza en su natal Boa Esperanza, en Brasil, seguro hubiera pensado que quien ejecutaba el instrumento era un músico consagrado y no un pequeño lleno de sueños y expectativas. Las aproximaciones que ha realizado a las creaciones de Mozart, Beethoven, Chopin y Liszt le han servido para portar una denominación que hasta ahora no le ha quedado grande: él es el “pianista para expertos”.
 

SCHUMANN QUARTETT, COMUNICACIÓN SIN PALABRAS

Para quienes siguen la trayectoria del Schumann Quartett, la sorpresa es una constante. Con sus cuatro integrantes nunca hay nada definido y la única certeza es que la comunicación sin palabras va a fluir en el momento en que ellos tomen la decisión de exhibir sus potencialidades al público. Los tres hermanos Mark, Erik y Ken Schumann, quienes crecieron en Renania, jugaban a tocar juntos para distraer a la familia en las reuniones sociales. En 2012 se unió al colectivo la violista Liisa Randalu, nacida en Tallinn (Estonia), criada en Karlsruhe (Alemania) y quien llegó para aportar al repertorio académico y estimular la grabación de trabajos discográficos, cuyo objetivo es seguir consolidando a este cuarteto, que en ocasiones y cuando se lo propone, suena como una sinfónica.
TERESITA GÓMEZ Y BLANCA URIBE, EL ARTE NACIONAL

Para Teresita Gómez, la diferencia entre la música clásica y las sonoridades populares es una tecla. Ella, concertista de amplia experiencia, insiste en que hay que eliminar las fronteras y hacer que la música, simplemente, trascienda. Se siente una eterna estudiante del arte sonoro y cuando se acerca a un alumno es porque quiere seguir aprendiendo. A Teresita Gómez todos le dicen “maestra”, pero ella no se lo toma muy en serio. Algo similar le ocurre a su colega Blanca Uribe, quien se aproximó a la música gracias a las extensas jornadas pianísticas al lado de su abuela materna. Su formación continuó por fuera del país, pero siempre tuvo presente que debía volver para colaborar con su presencia, su talento y su disciplina en la gestación de programas exigentes en los que se profundizara en el aprendizaje de la música académica.