Imaginarios

“La gran ola (de los refugiados)”, una imagen que remarca lo innegable

Una obra de Santiago Vélez que pone en evidencia la situación precaria de los migrantes.

Santiago Vélez. Impresión digital sobre manta térmica 200 x 160 cm (abierta), 2017. Archivo Santiago Vélez

Un fragmento de “La gran ola” (1830) de Hokusai impresa sobre una manta térmica de color dorado es la imagen que Santiago Vélez ha constituido como otro de sus agudos señalamientos al fenómeno migratorio. La conocida estampa del artista nipón es apropiada por Vélez debido al carácter icónico que ésta encarna: la fuerza indomable del mar. En la obra de Hokusai vemos unas pequeñas embarcaciones que batallan con la imponencia de las olas, lo que nos evoca  imágenes actuales que vemos en los medios y en las que rara vez nos detenemos. Vélez remarca la crudeza de este hecho socio-político usando como soporte la manta que abraza a los migrantes cuando arrivan: enajenados de sí mismos y de lo que creían propio.

Lo interesante es que el género Ukiyo-e (ilustraciones del mundo flotante) al que corresponde la estampa de Hokusai se consolida en medio de la urbanización de poblaciones japonesas entre los siglos XVII al XVIII y son documentos visuales que reflejan la vida de los menos favorecidos; coincidencia que no es menor cuando Vélez decide apropiarse de “La gran ola” y aludir - con una sutileza que punza – a la situación de los migrantes que atraviesan el mar. “La gran ola (de los refugiados)” de Vélez es un gesto decidido donde la superposición de dos tiempos históricos (1830 y 2017) subraya la realidad de cuerpos y espíritus cuyas vidas están más cerca de ser unas “no vidas” (Butler). Partir es morir un poco (partir, c´est mourir un peu): así comienzan todos los caminos. Ahora bien, arrivar es morir enteramente (arriver, c´est mourir entièrement), enuncia Sloterdijk en un escrito sobre “la búsqueda de sí mismo”.

http://santiagovelez.net/wp-content/uploads/2017/04/Dossier.pdf

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