Esta noche, los Óscar 2018

La voz del director

Guillermo del Toro, Greta Gerwig, Jordan Peele, Christopher Nolan y Paul Thomas Anderson son los nominados a Mejor director. ¿Qué motivó a cada uno para realizar su película? ¿Qué los mueve en el mundo del cine? Monólogos.

Guillermo del Toro.Ilustración: Eder Leandro Rodríguez

Guillermo del Toro y sus monstruos

Por: Camila Builes

Soy mexicano. Ya lo saben, por supuesto. Lo saben porque se me nota en la cara, en la forma de hablar, en algunas palabras que uso; pero lo saben, sobre todo por el tipo de cine que hago. Ya lo he dicho antes: no hago cine de terror en sí, sino que hago un género muy extraño que es completamente mío; tomo imágenes de otros géneros, pero las articulo como cuentos de hadas o fábulas. Es un esfuerzo muy diferente. Transformar los íconos y los géneros… La alquimia de eso es lo que ha sido toda mi carrera y eso lo aprendí en mi tierra. Lo más difícil de encontrar en este negocio es alguien que te diga la verdad, no por crueldad, sino por amor, y eso lo he encontrado en Alejandro Iñárritu y a Alfonso Cuarón. Fueron ellos quienes me mostraron lo difícil que sería hacer La forma del agua. Era una decisión difícil porque iba a invertir todo mi salario, más lo que pusieran los inversionistas. Fueron US$19,5 millones, exactamente el mismo presupuesto que tuve hace diez años para El laberinto del fauno. 

Es como si durante 25 años hubieras estado inhalando y sosteniendo el aire, y de repente lo dejas salir, liberas tu aliento. La forma del agua es una película que fluye como un esfuerzo humano y sientes la energía, pero es mucho más precisa que cualquiera de las otras películas que he hecho. Creo que todas las películas en las que he participado me llevaron a hacer esta. Una película de amor. De amor hacia lo diferente. Parece tonto, pero hablar de amor suena ingenuo y es porque estamos en una época donde el escepticismo, lo negativo y el cinismo suenan mucho más inteligentes que quien tiene esperanza o cree en el amor. Quería mostrar la posibilidad de amar lo diferente, porque ahora se trata de rechazarlo, nos empeñamos en marcar nuestras diferencias, pero a veces resultaría más sencillo encontrar lo que nos une. 

No suelo estar en Hollywood y no voy a fiestas. Nunca socializo. Mi tiempo lo gasto con un círculo muy pequeño de amigos, familia, o simplemente leyendo y observando el mundo. Eso es lo que mantiene tu esencia intacta. Al final, todos somos una especie de monstruo.

Jordan Peele: un Óscar al terror

Por: Natalia Tamayo

Me pregunto cómo un comediante negro está nominado a un Óscar a Mejor director por una película de misterio. Pero todo tiene una explicación. Más bien dos.

Desde los 13 años soñé con ganarme un Óscar. Cuando caía en el error de pensar en el fracaso, me llegaban las palabras de Whoopi Goldberg cuando ganó el galardón de la Academia en 1991, por su papel en la película Ghost. Lo que dijo fue una revelación para mí. “No permitan que nada los detenga. Si esto es lo que quieren, si tienen un sueño, sigan ese sueño y podrán lograrlo”, dijo en esa noche de gala.

Cada frase de Whoopi hizo eco en mí y terminé creyendo todo lo que dijo, de no ser así, mi situación ahora sería diferente, una mierda. Y aquí es cuando cobra sentido la otra razón de la que les hablé. Esa segunda explicación sí fue la definitiva. Sonny Pictures me invitó para darle voz a un personaje de la película de los Emojis. Querían que fuera la mierda y no me lo estoy inventando.

¡Qué jodido ser una mierda! No dije nada en su momento a mi manager. Lo llamé al otro día para preguntarle qué estaba ofreciendo la productora y, para fortuna mía, me notificó que el papel ya se lo habían dado a Sir Patrick Stewart. ¡Ja! ¡Qué jodido eso! La decisión de renunciar a la actuación no la tomé hasta este año, pero esa oferta me ayudó a hacerlo para optar por dedicarme tiempo completo a la dirección. Le tenía que cumplir al niño de 13 años su sueño y nunca lo iba a conseguir si interpretaba papeles como el de la mierda.

En 2017 se estrenó la película de Emojis, y yo debuté como director con Get Out ese mismo año en el Festival de Sundance. Mientras la cinta animada no recibió buenas críticas, la mía era muy comentada, tanto que la nominaron en cuatro categorías de los Óscar: a Mejor director, Mejor actuación por el papel de Daniel Kaluuya, Mejor película y Mejor guion original.Con Get Out quería crear algo diferente: hablar de situaciones que las personas no se cuestionan o pasan por alto; describir a la sociedad estadounidense que cree que el racismo es algo del pasado y que por ser progresista se salvan de ser señalados con ese apelativo. Busqué ser provocativo y asustar a las personas que fueran a ver la película.

Nunca estuve preparado para el choque emocional de escribir, dirigir y rodar esta película. Fui muy exigente con cada escena que quería lograr, si no obtenía el resultado que había planeado era porque todavía me faltaba camino para llegar a lo que quería. Es más, el final que vieron no era el que estaba planeado en un principio.

Aunque mi película es una de las revelaciones de los últimos tiempos en el género del terror y misterio, además por el bajo presupuesto que usó, tengo muy buenos rivales en la noche de gala. De ganarme la estatuilla por Mejor director este 4 de marzo, me convertiría en el primer afrodescendiente, comediante, en ser honrado con este galardón. Y espero que cuando suba al escenario a recibir el Óscar, mi discurso, sea cualquier cosa lo que vaya a decir, inspire a por lo menos un niño de 13 años para que cumpla sus sueños y haga historia. Igual que yo. 

Persiste, Greta

Por: Ángela Martin Laiton

Bebo un café después de ducharme. Reviso el teléfono, las nominaciones a los Premios de la Academia están en todos los periódicos. Lady Bird está nominada a mejor guion original. La primera película que escribo sola. Lady Bird está en proceso para nominación a Mejor película. La primera que dirijo en solitario. Un grito me brota desde el vientre y sale desaforado por la garganta, lloro, río, me veo al espejo. Sí, tú, la chica asombrada que se refleja en el espejo, sí, la rubia, tú, puedes ser la segunda mujer en la historia de los Óscar que gana ese premio. Tú, la chica que soñó con rodar su propia película después de ver ganar a Sofía Coppola al mejor guion. La misma que en 2010 lloró de alegría viendo a Kathryn Bigelow llevarse la estatuilla a Mejor directora. Tú, tu foto en todos los diarios. Ojalá todas las mujeres con esto piensen que son capaces de salir y hacer su sueño realidad. Vuelvo en mí, soy la quinta mujer nominada en el rubro Mejor dirección. Un mundo tradicionalmente misógino, un medio tradicionalmente misógino. Nosotras queremos cambiar el mundo.

Tengo 34 años y con esfuerzo he llegado hasta aquí. Soy la hija mayor de Gordon y Christine. Sí, Christine, como el personaje de mi película. Fui una estudiante aplicada, soñaba con ser bailarina. Adoraba el ballet, aunque en el fondo siempre supe que no era la más dotada; lo intenté, trabajé duro. Luché con mis pies planos y practiqué el doble que cualquiera de mis compañeras. Nada en el mundo reemplaza el trabajo duro, el esfuerzo. No pude ser bailarina, pero nunca dudé de mí y la grandeza de mis sueños.

Esto del mundo del cine surgió durante la escuela. Empecé actuando como Lady Bird, preparando cosas con mis compañeros. Después todo se volvió más serio en mis años universitarios. El teatro era un catalizador, era adrenalina recorriéndome las venas. Un día pensé que mi vida era el teatro. Después alguien me cerró las puertas de la dramaturgia. Dos puertas que se cerraban, dos sueños que se destruían. Persiste Greta. Quería seguir actuando y busqué el cine. Hice películas con mis amigos; proyectos que se volvieron famosos en círculos bohemios.

Después de 10 años trabajando en millones de cosas, imaginé Lady Bird. Quería contar una historia, mi propia historia, una ficción, pero también un proceso autobiográfico. Pensé en Sacramento, California, y todo lo que significa ese lugar para mí. La nostalgia, que es esa tristeza alegre por lo vivido. Mi hogar, el hogar es eso que sólo entiendes cuando te vas. Imaginé un álter ego para Lady Bird, una chica capaz de hacer cosas que nunca hice: teñir el pelo de rosa, hacerse llamar por otro nombre, rebelarse contra las reglas de la escuela. Pero hubo algo que hicimos juntas, estar nominadas al Óscar.

Christopher Nolan, un genio contemporáneo

Por: Camilo Gómez 

Solía improvisar con la cámara, pero nunca fui a la escuela de cine. Estudié literatura inglesa en la universidad mientras hacía mis propias películas y quería hacer más. Fui al cine mucho cuando era niño. La primera “Guerra de las Galaxias”, dirigida por George Lucas, salió en 1977 cuando tenía 7 años. Me causó una gran impresión, en términos de su alcance y la idea de que podrías crear una experiencia completamente diferente para el público, cualquier mundo, más de un mundo, una galaxia completamente diferente. Jugaba con la cámara de mi padre haciendo películas. Pagué mi propio cortometraje, Following, con ayuda de amigos. Conocí a mi esposa, Emma, el primer día de la universidad. Estábamos en el mismo edificio de dormitorios. Terminamos trabajando en una sociedad cinematográfica. Ella se ha vuelto mi confidente y ha participado en todos mis proyectos desde Memento. Aprendí muchas cosas en Memento, pero algo a lo que siempre me he adherido desde entonces es dejar que los actores realicen tantas tomas como quieran. Mucho de lo que Heath Ledger hizo con el Guasón lo discutió conmigo, él me daba pistas de lo que iba a hacer y yo trataba de ser una audiencia para él, como un indicador de lo que estaba haciendo, pero mucho de lo que hizo fue impredecible. Me encanta desarrollar una buena relación con actores para que pueda trabajar con ellos más de una vez, como lo hice con Michael Cane o Christian Bale. 

Como director trato de mostrarle a la gente cosas que nunca había visto. He visto críticas de mis películas acerca de que no tienen emociones, y aun así esas películas han tenido personas llorando al final. Es una contradicción imposible de resolver para un cineasta. Trato de no ser obvio, de darles a las personas un poco más de libertad para interpretar las películas a su manera, darles lo que quieren. Para mí, Batman es el único superhéroe que se puede tomar en serio. No es de otro planeta ni es radiactivo. Es más humano, muy defectuoso. Real. 

Tengo interés en los sueños desde que soy niño. Para mí, la diversión de ver un truco de magia es querer saber, pero no penetrar el secreto. En verdad, es una de las cosas que es realmente emocionante acerca de la realización cinematográfica. Parece que estoy haciendo películas que sirven como pruebas de Rorschach. Como cineasta, ya sabes, no importa lo positivas que parezcan las cosas, siempre notas las malas críticas, siempre notas que las cosas que aman las personas son las mismas que odian otras, por lo que no puedes reaccionar ante eso. Para mí, se trata de hacer lo que crees. No tengo correo electrónico, ni celular, porque no creo que me ayuden con nada de lo que estoy haciendo. Uso lo mismo todos los días para evitar perder el tiempo en pensar qué ponerme. En un futuro me gustaría que dijeran que mis películas siempre fueron ambiciosas, ya sabes, siempre tratando de hacer algo con intenciones más sinceras realmente tratando de ser ambicioso. Esta es mi primera nominación a Mejor director: sobre Dunkirk, no veo esto como una película de guerra, la veo como una historia de supervivencia. 

Paul Thomas Anderson: “El cine es el norte”

Por: Laura Camila Arévalo

Recuerdo a mi padre estudiando sus libretos y disfrutarlo. Mi memoria vuelve a traer la sensación de lo que experimentaba al verlo y pensar: “Quiero crear algo donde alguien como él me ayude a contar historias”. California me vio nacer y también fue testigo de mis primeros intentos en el cine, aunque primero disfruté de todas las cintas de video que pude encontrarme. Simplemente me encantaba y no podía dejar de ver cine. Mi carrera como director no ha sido muy larga, pero pienso que he hecho lo necesario para convertirme en el creador que he soñado. No sé cómo explicar mi obsesión con algunos temas, pero aprovecho mi pasión por investigarlos y pasarlos a un guion o dirigirlos. El porno, el pasado, el juego y el amor han tenido mi atención por varios años y cuando llega el momento de la idea, pasan a convivir conmigo, a vivir conmigo, son temas que adoro para transformarlos en proyectos que pueden crear universos donde las personas entren y se sumerjan.

Me dejo influir por el cine maravilloso que hacen los demás, soy un tipo raro y eso es maravilloso. Me divierto descubriéndome, consultando periódicos viejos o leyendo reseñas sobre mí donde dicen: “PTA es uno de los mejores directores”, lo tomo con frescura y sigo. El cine es el norte.

Los largos planos secuencia de Juegos de placer (1997) en los que Martin Scorsese estuvo en mi cabeza, y la satisfacción que sentí al saber que desperté las emociones que quería aflorar, eso es lo que me inspira y mantiene viva la obsesión que no me permite descansar. Magnolia (1999) llegó dándome la oportunidad de contar varias historias en un mismo filme. No me preocupa que sepan abiertamente que me encanta que mis obras sean productoras de angustia y agobio. Cuidé los detalles y pude resaltar los matices, la gente la aclamó y lo celebré. De nuevo estoy agradecido, pero sigo hambriento. Pude ver a Tom Cruise como nunca lo vi en una película que yo dirigí, es extraño sentir culpa por querer más, Magnolia es una de las mejores experiencias y películas que pude hacer. 

El ingenio lo quiero activo todo el tiempo y por eso también intenté emprender proyectos de dimensiones diferentes como Embriagado de amor (2002), para después volver a una de mis pasiones con el pasado y dirigir Petróleo sangriento (2007), en el que es una obviedad mencionar que Daniel Day- Lewis se ha convertido en uno de mis mayores aliados. 

El cine es arte, es emoción y conviene mantenerse en él. El hilo fantasma (2017), por ejemplo, es una película en la que la estética y la música se convirtieron en mis compañeros inseparables. Me enamoré de un personaje complejo que me llevó a esta historia en la que Daniel Day-Lewis estalló con toda su habilidad y capacidad. Conté con un equipo increíble al que le di mi confianza y el espacio para hacer su trabajo, yo solo les mencionaba lo que quería lograr y ellos, independientes, lo hicieron. 

No tengo que repetir que el cine para mí es vital y que los detalles que componen el conjunto de una obra son los que considero fundamentales en mi trabajo. Continúo fresco y expectante por lo que vendrá, y a las obsesiones que me llevarán a un momento en el que, sentado en una silla como de costumbre tendré la próxima idea de una impresionante película.

 

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"Parásito"; pacto de pececitos ornamentales