Libertadoras

Las mujeres que liberaron a Colombia

Desde hace cinco semanas El Espectador realiza un recorrido por la historia del bicentenario teniendo como foco un personaje que no ha sido lo suficientemente contado: la mujer. Libertadoras es un proyecto con el propósito recorrer 200 años de vida republicana a través diferentes plataformas: impreso, podcast y audiovisual.

El especial Libertadoras de El Espectador se cuenta en varias plataformas: podcast, impreso y video. Ilustración: Eder Leandro Rodríguez

“Fue Manuela Beltrán (cuando rompió los bandos del opresor, y gritó: “Mueran los déspotas”) la que los nuevos cereales desparramó por nuestra tierra”. Son versos del Canto general de Pablo Neruda y resumen el gesto de esta mujer de El Socorro que en marzo de 1781 abrió el camino de la libertad. Fue también el inicio de la revolución de los Comuneros, cuyo protagonista fue José Antonio Galán, pero sus aliadas incondicionales fueron su madre y su esposa. Esta última, Toribia Verdugo, junto a su hija Gregoria, no solo preservaron su memoria, sino que recobraron los restos de Galán después de que su cuerpo fuera descuartizado por orden de España.

Vea el primer capítulo: Las pioneras de la libertad

En adelante, muchos hombres y mujeres empezaron a trazar la ruta de la independencia. Inicialmente, desde las tertulias e imprentas, donde Magdalena Ortega, Rafaela Isazi o Francisca Prieto, entre otras, junto a los hombres, asistieron al nacimiento del periodismo, los logros de la Expedición Botánica o los sucesos previos a la primera República. Por la misma época, en Zipaquirá, Bárbara Forero era perseguida por adulterio al fugarse con el patriota Pedro Fermín de Vargas, pero después de sufrir el destierro y la cárcel fue una de las chisperas en la revuelta del 20 de julio de 1810.

Sin embargo, esa primera república, mal llamada Patria Boba, derivó en pugna interna entre sus dirigentes, hasta que España, cuando logró erradicar la invasión napoleónica, armó una expedición bajo el mando de Pablo Morillo, que recuperó la Nueva Granada a partir de 1816. Entonces la mayoría de los republicanos fueron fusilados. La retaliación se hizo extensiva a las mujeres y muchas fueron llevadas al patíbulo. La historia refiere siempre a Mercedes Ábrego y a Policarpa Salavarrieta, pero la lista de mujeres ajusticiadas es larga: Eugenia Arrázola, Susana Cotes, Rosa Zárate, Salomé Buitrago, Carmen Serrano, entre otras.

Vea el segundo capítulo: Más que coraje frente al terror

Por eso, cuando Bolívar desde Venezuela y Santander en los llanos del Casanare sumaron fuerzas en la campaña libertadora, muchas mujeres se sumaron también al ejército patriota. Rosa Canelones, Juana Velasco, Juana Escobar, Teresa Izquierdo, Estefanía Neira... cada nombre es una historia de lucha por la libertad. Fueron combatientes, enfermeras, espías, proveedoras de víveres, conspiradoras y hasta dadoras de vida, como ocurrió en el inhóspito páramo de Pisba, durante la travesía por la cordillera Oriental, cuando una joven mujer dio a luz mientras el ejército reponía sus fuerzas antes de acceder a los campos de Boyacá.

Vea el tercer capítulo: Las juanas de la independencia 

Lograda la independencia en agosto de 1819, en medio de las dificultades políticas y económicas para armar una República, las mujeres fueron decisivas en esa transición. Unas acompañando a Bolívar hasta concluir su campaña en 1824, otras asumiendo roles de ciudadanas, y la mayoría activas en la creación de nuevas categorías para la educación doméstica. Muchas viudas de la guerra, además víctimas, dieron peleas ejemplares y nunca fueron indiferentes ni ajenas a los temas centrales de la nación. Eso sí, con ciertas licencias en el poder, como las que asumió por amor Manuelita Sáenz, la “libertadora del Libertador”.

Vea el cuarto capítulo: La libertadora del libertador

No fue fácil darle norte a la República. Se hizo con el esfuerzo de varias generaciones de hombres y mujeres que buscaban dejar atrás el pasado colonial para asumir nuevos códigos ciudadanos. Aunque prevaleció el criterio masculino y patriarcal, y a las mujeres se les designó un rol más cercano a la crianza de los hijos, la historia prueba que tuvieron protagonismo en todos los espacios. Como muchas debieron asumir el rol de cabezas de familia, desde la viudez dieron verdaderas batallas. Aunque en las instituciones republicanas, en las constituciones y en las leyes no quedaron bien representadas, a su manera intervinieron en los grandes debates.

En las guerras civiles del siglo XIX tampoco estuvieron ausentes. Un solo ejemplo lo prueba: María Martínez de Nisser, quien no solo intervino en el conflicto de los Supremos, sino que escribió un diario sobre los sucesos de la revolución en Antioquia en los años 40. Por esa misma época, Josefa Acevedo de Gómez oficiaba como escritora y sus obras, Ensayo sobre los deberes de los casados escrito para los ciudadanos de la Nueva Granada y Tratado sobre economía doméstica para el uso de las madres de familia y de las amas de casa, dejaron testimonio de cómo se fue adaptando la vida privada a los nuevos cánones republicanos.

Pero definitivamente, la mujer que puso un punto alto en el siglo XIX fue la escritora Soledad Acosta de Samper, quien durante la segunda mitad de esa centuria demostró creatividad sin límites. En palabras de la periodista Myriam Bautista, “no fue una mujer común y corriente, sino la más prolija y versátil escritora, valiente ciudadana, hábil comerciante y gestora de medios de comunicación”. Muchas otras mujeres siguieron su ejemplo a pesar de las guerras, de la precariedad de las normas civiles y de los prejuicios religiosos y científicos. En el tránsito al siglo XX, sin las mismas opciones de los hombres, también escribieron la historia.

Vea el quinto capítulo: Entre la educación, la urbanidad y las licencias

De eso se trata el proyecto Libertadoras, a través del cual El Espectador se suma a la conmemoración de los 200 años de nuestra vida republicana. En su año 132, el diario no podía ser indiferente a este suceso histórico. Pero el recorrido queremos hacerlo resaltando el protagonismo de las mujeres. Desde las heroínas de la primera República o las “juanas” de la independencia que acompañaron a Bolívar y Santander en la causa libertadora, hasta las pioneras del siglo XX en todos los saberes, las que abrieron la senda para asumir los derechos políticos o las que hoy siguen moldeando la vida del país desde distintos frentes.

La memoria de las Libertadoras

Desde el 9 de junio, y de la mano de los lectores, El Espectador emprendió este viaje por la historia de la independencia de nuestro país. Las memorias de miles de mujeres que dieron su vida por la libertad. Mujeres que, a pesar de ser recluidas por las normativas de la época, alzaron su voz: educaron, escribieron y trabajaron por la construcción de Colombia, un país que sigue en deuda con ellas. 

En el especial de Libertadoras, además de la investigación contada en la edición del impreso, podrá encontrar un podcast realizado en alianza con la emisora HJCK en el que el editor general Jorge Cardona y la periodista Juliana Jaimes narran, preguntan y debaten la historia de los personajes que deben ser recordados. También encontrará entrevistas exclusivas con historiadoras de la academia, líneas del tiempo y contenido adicional para hacer del capítulo del Bicentenario una historia inolvidable.

 

ENCUENTRE EL ESPECIAL COMPLETO AQUÍ

 

 

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