Recorrido cultural

Miami: arte y cultura

Es una ciudad ubicada en el estado de Florida. Tiene playas, lujos y excesos, pero también barrios como Wynwood y Little Haiti, que ofrecen otra imagen de la diversidad que posee.

Wynwood Art District ofrece espacios para el arte callejero. Durante todo el año, varios artistas locales realizan recorridos guiados. / Fotos: Lucety Carreño Rojas

Solía concebir a Miami como el destino turístico del que todos hablan: playa, lujos, hogar de famosos y cuerpos de película. Pero me sedujeron otras cosas, lejos de las banalidades. Miami tiene magia, arte y cultura.

Era una tarde calurosa cuando pisé sus tierras. De Bogotá hasta el aeropuerto internacional de Miami tardé 3 horas y 30 minutos. Llegué a South Beach, uno de sus barrios más conocidos y transitados. Hermosas palmeras, calles muy limpias y edificios imponentes. Al día siguiente, en Collins Avenue, empecé a conocer su historia. Ocean Drive sobresale por sus edificios creados entre los años 20 y 40 en el art déco, un estilo arquitectónico presente en más de 800 edificaciones de color pastel con ventanas redondas, que dan la sensación de estar navegando en un gran barco por el océano Atlántico.

También ha servido de escenario para la grabación de películas y series de televisión y de residencia para personajes como Frank Sinatra, Elvis Presley y Al Capone. Durante la Segunda Guerra Mundial fue un campo de entrenamiento para tropas de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.

En esa gran avenida, las extravagancias no se pueden ocultar. En los 70 se convirtió en la ciudad de los refugiados y la conocían como la “sala de espera de Dios”. Tal era la calma que ofrecía que en los años 80 los narcotraficantes la vieron y usaron como una de sus principales plataformas de negocios. En poco tiempo se convirtió en una de las ciudades más violentas de Estados Unidos.

La casa Casuarina es, sin duda, uno de los lugares a los que más se le toman fotografías, porque en esas escaleras fue asesinado el diseñador italiano Gianni Versace en 1997. Tras los homicidios, a finales de esa década tomó fuerza y recuperó la fama de destino turístico.

Ahora, gente de todas las culturas disfruta de la hermosa avenida frente al mar, que se puede recorrer con un guía de turismo, solo o en compañía, durante dos horas. Aunque posee toda esa historia y tiene una oficina de correos muy grande y muchas galerías de arte, en las noches se convierte en el mejor lugar para que la gente se tome unos tragos y los edificios art déco se transforman con luces de neón. Hay carros último modelo en cada semáforo y es el hogar de muchos famosos, como Gloria Estefan, Julio Iglesias, Ricardo Montaner y Shakira.

Wynwood, el lienzo de Miami

A la primera tarde calurosa la siguió una mañana impactante, colorida, algo esquizofrénica. A lo lejos, desde un auto, algo desvió mi atención. Color, mucho color. Tanto que me dio alegría, vida y fuerza. Desde las opacas y tiernas tonalidades del rosa, hasta el imponente azul, el azul celeste, el azul zafiro. Amarillo. El amarillo fiesta, el amarillo locura. Cuadros. Verde. Triángulos. Negro. Líneas. Blanco. En eso se traduce Wynwood, el distrito de arte de Miami: en mucha luz.

El carro me dejó frente a una bicicleta estacionada en una esquina. Sus ruedas me mostraron el encanto del grafiti. Pedro Amos, un artista local, fue mi guía.

Amos me contó que en los 50, Wynwood Art District era el hogar de los puertorriqueños que llegaron a esa ciudad del estado de Florida y se conocía como Little San Juan. Con los años, la población de Puerto Rico que la habitaba se fue reduciendo. En los 70 se había convertido en un lugar con almacenes viejos. Tony Goldman, un empresario estadounidense, vio el potencial del barrio y decidió reutilizarlo y renovarlo.

En dos horas conocí el lienzo de Miami, un lienzo para el arte callejero, para la expresión cultural y el estilo de muchos seres que dejan su espíritu impreso en una pared. Es un espacio que reafirma la multiculturalidad que posee Estados Unidos, pues hay murales y grafitis de artistas de todo el mundo.

El vecindario es una galería de arte urbano al aire libre. Hay paredes que conservan el legado de algunos artistas y murales que tienen un constante cambio.

Wynwood me dejó imágenes para la posteridad. Como la pared de una cuadra completa con un grafiti con contenido político, un búfalo en blanco y negro sobre verde fosforescente, dibujos de aerosoles, letras, propaganda, la cara de Bob Marley, Krusty, extraterrestres y animales. Todo. El universo de muchos individuos en paredes gigantes.

Miami me mostró que es el lugar de miles de migrantes y que propios y visitantes disfrutan de sus calles, su zona empresarial, su historia, su cultura y arte en cada barrio, como Little Havana, la zona a la que llegaron cientos de cubanos huyendo de la Revolución del 53, y Little Haiti, ubicado en el norte de la ciudad, donde miles de haitianos llegaron para escapar de la pobreza de su país natal.

Miami es diversidad cultural. Es el lienzo de artistas callejeros, hogar para el que quiera habitarla y un mágico destino para el que quiera visitarla.

* La periodista viajó a Miami por invitación de Jeffrey Group.

 

últimas noticias

Fernando Cano: un lente interno

Cuentos cortos para tiempos cortos

La muerte de Abel Antonio y el limbo jurídico