“Costuras pa’ destejer” será estrenada en agosto

Mujeres y callejeras

La calle es el escenario, motivo e inspiración de trece artistas que buscan reivindicar la labor y creación femenina del teatro al aire libre.

La calle es el escenario del proyecto Vale la Pena Ser Callejeras, que reúne a trece actrices de diferentes compañías de teatro. Gonzalo Franco y Harry Soto

Rosario es una mujer de complexión pequeña, pero que se siente cuando llega a un lugar, pues su voz fuerte y aguda así como su risa estridente no dejan que pase desapercibida. Habla rápido, pero claro y segura. Mientras nos cuenta su historia y la de sus doce compañeras, entre risas, una que otra mala palabra y buen humor, enfatiza en la labor colaborativa, de resignificación y reconocimiento que le ha dejado ser parte del proyecto Vale la Pena Ser Callejeras. Ellas son actrices que hacen parte de los quince grupos profesionales y de trayectoria dedicados al teatro de calle en Bogotá. Por cerca de veinte años se han ido cruzando en eventos, festivales, funciones y temporadas, hasta que en el 2018, las mujeres, actrices de la compañía Vendimia Teatro, plantearon la posibilidad de hacer una creación conjunta. “Todas empezamos a emocionarnos; va a ser lindo ser callejeras, decíamos. En enero de este año decidimos hacerlo realidad e iniciar este proceso. El primer pretexto fue encontrar el nombre: Vale la Pena Ser Callejeras. Y se llama así, porque era una manera de decir: vale le pena hacer teatro de calle, que ya es difícil en nuestro contexto y vale la pena pensar cómo es el oficio y el quehacer de estas mujeres que hacen parte de los grupos de teatro de calle”, nos cuenta Rosario Vergara.

¿Cuáles son sus historias? ¿Cómo hacer para generar mayor reconocimiento a su labor? ¿Cómo compartir sus conocimientos? ¿Qué tienen para dar? Son algunas de las preguntas con las que iniciaron sus primeros encuentros. “Nosotras hemos cumplido con la misma labor, administrativa, de gestión y como actrices en cada uno de nuestros grupos, siempre bajo la dirección de algún director, ahora lo estamos haciendo solas”, afirma María Fernanda Sarmiento, actriz y directora de la obra Costuras pa’ destejer, resultado de este proceso que se estrenará en agosto.

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El segundo paso fue encontrarse y reconocerse, saber qué podía aportar cada una, pues la mayoría cuenta con formación profesional, con giras a escala nacional e internacional. “Ahí nos dimos cuenta de que muchas de nosotras no teníamos ni siquiera un dossier o reseña de nuestro trabajo, debíamos reconocer esa individualidad”, asegura Rosario, quien por veinte años ha hecho parte del grupo DC Arte y actualmente se encuentra en Eslovenia, representando a Colombia con la obra Los bandoleros. De ahí surge la metodología, basada en un laboratorio de creación, donde cada una aportaba su conocimiento en temas como: la voz para la calle, el uso de zancos, creación de personajes y movimiento, el espacio público como motivación para la creación, el juego y cómo abordar al transeúnte, entre muchos más. “En cada sesión una de nosotras es protagonista”, concluye.

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Además la directora las reta a realizar todo el proceso en la calle. “Creamos, ensayamos y entrenamos en la calle. Llegamos, nos instalamos y todo empieza a surgir”, asegura. El Chorro de Quevedo, la Plaza de Bolívar, la Plazoleta de la Mariposa, el parque Lourdes y la plaza de mercado del Restrepo han sido sus escenarios. “En el parque El Renacimiento tuvimos dificultades, la administradora nos pidió que nos fuéramos, pero decidimos quedarnos. Un poco por rebeldía, creemos que el espacio público debe ser de todos. Cuatro patrulleros llegaron: ese día estábamos trabajando una escena sobre la infancia y empezamos a jugar juguemos en el bosque mientras el lobo está… ellos no sabían qué hacer, comenzaron a ser parte del juego, finalmente les explicamos qué hacíamos y no hubo problema. Hemos aprendido que cada espacio tiene su dinámica, a darle otro significado, a desarmarlo”, explica. El teatro de calle tiene sus particularidades, no se hacen temporadas, los equipos son grandes y con mucha logística, la administración pública cada vez hace más exigencias y reduce los espacios de presentaciones. Pero ellas siguen cada martes ensayando sin falta, con lluvia, sol, viento, salen a trabajar, a crear, a disfrutar. Rompiendo paradigmas, creando desde la diferencia, llegando a acuerdos, compartiendo en igualdad. “Es así como surge Costuras pa’ destejer: de las experiencias vividas, de lo cotidiano de ser mujer. En un tejido cada hilo tiene un color y una textura, de principio a fin, no tiene que abandonar lo que es, para ser parte del todo, es la suma de colores lo que hace al tejido maravilloso”, concluye la directora.

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Argenis Leal

Cultura

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