El Cisne: libros y espacios

“Nada ocurre en vano”: Juan Esteban Constaín

El escritor colombiano lanzó “Ningún tiempo es pasado”, una recopilación de crónicas, perfiles y ensayos.

En los textos reunidos del reciente libro de Juan Esteban Constaín se cambia de siglo, de continente, de guerra y de protagonistas.Archivo El Espectador

Hay gente a la que le gusta tener ciertas rutinas. Por ejemplo, leer cada mañana antes de que la vida comience, porque es así como siente que su vida realmente comienza. O quizás algo más ocasional: leer por lo menos a algunos columnistas equis días de la semana, hacerlo sin falta el día en que publican, en silencio y con el café recién servido. Es así como inician los miércoles, jueves, viernes, sábados y domingos.

Cada jueves muy temprano busco a Juan Esteban Constaín (Popayán, 1979). Hace poco escribió del perdón que Roma le pidió al poeta Ovidio, de la construcción y la legitimidad del Estado colombiano o de lo bueno que sería poder leer a los escritores en su idioma; no importa. Su voz, más bien sus palabras, hacen que uno se sienta cómodo sea cual sea el tema que elija. Todo fluye con claridad, no hay esquinas confusas en sus textos, ni una exposición odiosa de sus conocimientos y sabiduría. Al contrario. Al final uno se siente como en paz con el mundo, como que lo entiende un poco más.

Por eso la noticia de la publicación de Ningún tiempo es pasado (Literatura Random House, 2018) no podría ser mejor. Leerlo ha sido, y será cada vez que se quiera repasar, una delicia. Textos sobre temas tan diversos como las guerras mundiales, la vida de Napoleón, el asesinato de Uribe Uribe, las reuniones en el Café Windsor en Bogotá, las críticas de Hernando Téllez, Humboldt en Colombia, la locura de Syd Barrett o un concierto de los Rolling Stones. “Este no es un libro de historia, son historias, más bien; crónicas y perfiles que buscan desentrañar del pasado la novela que hay en él, la novela y el canto y el cuento”, escribe el autor en el prólogo.

¿Cuándo fue realmente el fin de la Segunda Guerra Mundial? ¿Cómo se inició el Frente Nacional? ¿Quién fue Joaquín de Mosquera y Figueroa? ¿Qué era la Liga Americana contra la Coquetería? ¿En cuál telenovela actuó Constaín de niño? No ficción que fluye como la ficción. “Cuentos reales”, como leí en alguna parte.

“Publicar libros en nuestro tiempo es un acto de fe”, dijo el autor al recibir el Premio Biblioteca de Narrativa Colombiana en 2014 por El hombre que no fue jueves. Y leerlos, entonces, es la confirmación de que esa fe no es en vano, de que cuando uno abre un libro no sólo entiende mejor el mundo, el país del que proviene o en el que eligió vivir, sino también a uno mismo.

En los textos reunidos del reciente libro de Constaín se cambia de siglo, de continente, de guerra y de protagonistas. Viaja uno por el mundo sin salir de sus páginas, o de la habitación, al igual que los personajes de los que nos habla en una de sus más recientes columnas.

En una de sus crónicas narra cómo comenzó la Gran Guerra: “la guerra para acabar todas las guerras”. En otro texto explica la rendición de Alemania y la repartición del mundo; nos cuenta otras guerras y parece que habla de la nuestra. Explica detalles del Plebiscito del 57, donde se validó el acuerdo entre los partidos Liberal y Conservador (el Frente Nacional), y parece que se refiere al plebiscito de los acuerdos de paz de 2016.

Escribe sobre la tragedia actual de Europa con los inmigrantes y recordamos a los venezolanos que se ven obligados a cruzar cada día nuestra frontera.

Constaín dice que la memoria es esencial cuando todo aún está cicatrizando; y es lo que ahora estamos intentando hacer en Colombia. Por esta razón es necesario este libro, porque leemos sobre el pasado pensando en el presente. ¿Y para qué sirve esto? Para darnos cuenta de si vamos por el mismo mal o buen camino que antes, para decidir qué hacemos después de cerrar el libro.

 

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