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Nominada a Mejor Actriz en los Premios Óscar 2019

Olivia Colman “El amor no solo le pertenece a la gente en sus años veinte”

La actriz interpretó a Carol Thatcher al lado de Meryl Streep, en el papel de Margaret Thatcher, en “The Iron Lady”, de Phyllida Lloyd, y a una gerente de hotel en “The Lobster”, de Yorgos Lanthimos.

Olivia Colman, nominada a Mejor actriz en los premios Óscar 2019. / 20th Century Fox

El interés de Colman por la actuación surgió al asumir el papel de Jean Brodie en una producción escolar de The Prime of Miss Jean Brodie. Como actriz de comedia, Colman ha aparecido en programas de televisión como The Office, Look Around You y Black Books, y en la radio en Concrete Cow, The House of Milton Jones y Dirk Gently’s Holistic Detective Agency.

En La favorita vuelve a hacer mancuerna con Lanthimos y con Rachel Weisz —su coestrella en The Lobster. Colman interpreta a la reina Ana, una gobernante británica abrumada por el dolor, la gota y la inseguridad, cuyo afecto es disputado por Lady Sarah (Rachel Weisz) y Abigail Hill (Emma Stone).

¿Qué tanto conocía de la historia detrás de “La favorita”?

Absolutamente nada. Es asombroso, ¿no? La película es muy precisa, a pesar de que se siente muy alejada de lo que conocemos como un drama de época. Podrías pensar que hay cosas que han sido inventadas, pero gran parte de ella es correcta. Me encantó la manera como Yorgos la realizó. No es la forma en la que pensarías que un drama de época vaya a ser. Todo lo que hizo con las tomas, los lentes ojo de pescado; todo es muy diferente a cualquier película de época que hayas visto antes. Pero, en cierto modo, es menos acerca de la historia en sí y más acerca de esta mujer que perdió a todos estos niños y su amor por estas otras mujeres. Es menos acerca de tener que estar contenido de cierta manera, o acostumbrarte a la forma en la que la gente habla en dramas de época. Estas son personas reales, y hasta puedes olerlas. Son un poco mugrientas y deslavadas. De hecho, estaba un poco nerviosa con el hecho de que iba a ser un drama de época, pero en realidad no lo es.

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¿Qué fue lo que le gustó de la reina Ana cuando leyó el guion?

El hecho de que exhiba todas sus emociones, buenas y malas. Cada rasgo. Es maravilloso interpretar a alguien que hace tantas cosas. Es un desafío y es divertido, así que no había forma de decirle que no al papel. De verdad quería interpretarla. Es un regalo interpretar este tipo de personajes.

¿Le resulta útil hacer algún tipo de investigación?

Solo después, que es lo que hago con frecuencia. De otra manera, me parece, estás aventando muchas cosas al papel. Si tienes un buen escritor, el trabajo ya se hizo desde antes para ti. Pienso “¿qué podría descubrir yo que el guion no me haya dicho?”. Está ahí, en las escenas entre Ana, Sarah y Abigail. En la película, sientes la frustración de Ana. No me gustaría tener su trabajo. No puedes confiar en que le agrades a alguien de manera probada. Todo mundo solo está esperando satisfacer sus necesidades, todo el tiempo, y crees eso de Sarah, pero descubres que quizás ella podría ser la única que está ahí genuinamente por Ana. Podría ser el amor de su vida.

Ya ha trabajado antes con Rachel, en “The Lobster”, que Yorgos también dirigió.

Sí. Rachel y yo solo tuvimos una escena en The Lobster, en la que ella fue clave para inmovilizarme. Recuerdo que nos llevamos muy bien, muy rápido. Es una persona amorosa y divertida. A Emma no la conocía. Yorgos organizó una cena encantadora para que nos conociéramos, y ella llegó llena de energía. De inmediato pensé: “Oh, me vas a caer bien”. Me parece que las tres seremos amigas de por vida.

De joven, Rachel hizo mucho teatro y teatro físico, y a Yorgos le encanta ensayar de una manera física. Así que fue muy divertido hacer eso con ella. Ella se entregó por completo, se lanzó de manera intrépida y fue muy valiente. Es un placer trabajar con alguien así, porque cuando una persona actúa de esta manera te alienta para que el resto de tu persona diga: “Maravilloso, saltemos todos juntos”. Aquí no hubo ningún tipo de vergüenza.

Yorgos parece estar particularmente interesado en la torpeza y la vergüenza, y gran parte del filme lidia con eso.

Creo que eso es verdad. Me parece que eso se manifiesta en el proceso de ensayos, especialmente para La favorita. Él también proviene del teatro, así que interpretábamos dinámicas de confianza del teatro clásico y cosas como esas. Te vuelves muy cercano, y eso ayuda mucho. No es como si te conocieras el primer día de rodaje: “Hola, ¿cómo estás?”... y después estás rodando una escena de sexo. Eso es espantoso. De igual manera, a Yorgos no le da pena nada, y esto siempre comienza desde arriba. Es un gran oso, encantador y gentil. Es adorable, cálido y amigable Solo una vez lo vi elevar sus ojos al cielo y decir “ugh”, y fue cuando le pregunté que qué le había sucedido a la chica al final de “Dogtooth” [ríe]. Me contestó: “No lo sé. La película está terminada, tú saca tus conclusiones”. Lo pone todo en pantalla y después es cuestión tuya decidir.

Quieres impresionar a Yorgos. Quiere que seas humano y auténtico, así que no te queda más remedio que apostarlo todo. Eres arrogante y vil. Yo quería que pensara, “Oh, bien. Está dispuesta a ser desagradable”. Creo que todos sentimos eso. Siempre queremos verlo sonreír un poco y asentir al final de una escena.

Dice que no es un drama de época tradicional, pero sí tiene la oportunidad de usar atuendos espectaculares. ¿Disfrutó ese aspecto?

Me encantó. Fue Sandy Powell [Powell ha ganado en tres ocasiones el Premio de la Academia y ha sido nominada once veces]. El guardarropa de la reina fue hilarante. Pasé la mayor parte de la película en un camisón, así que yo estuve bien. Las pobres de Emma y Rachel estuvieron más entalladas. Yo estaba comiendo pastel y pizza, e intentaba conservarme tan gorda como me fuera posible, mientras usaba un camisón grande y fluido. Yorgos alienta a su equipo de producción: “Vamos. Sorpréndanme. Hagan algo audaz”. Así que, por ejemplo, tienes a Nadia Stacey, la diseñadora de maquillaje, a quien se le ocurrieron unas apariencias muy divertidas. En la escena del salón de baile, quizá ni te des cuenta, pero en vez de ver esos lunares en forma de corazón, se le ocurrieron plantillas con caballos y carruajes. Tomó algo que ya hemos visto antes, pero lo volvió descabellado. Sandy fue igual. Un destello de rojo o los sirvientes usando mezclilla. Hay mucho que ver de todas estas contribuciones distintas, y Yorgos les extendió a todos el valor y les dio rienda suelta para divertirse. A todo mundo se le dijo: “Hazlo. Nada es demasiado ridículo”.

Ya llevas un buen tiempo apareciendo en las pantallas británicas y ahora estás disfrutando de éxito internacional. ¿Cuán difícil fue esta batalla para ti?

Ha sido un camino largo y lento, pero me siento muy bendecida. Siempre he trabajado. Salvo los primeros dos años, pero también estoy agradecida por eso, porque te enseña a seguir adelante. Supongo que eso te hace madurar. Ahora hay muchos más papeles para mujeres de cuarenta años, y los papeles se vuelven más interesantes porque apelan a esa experiencia. Una vez que pasabas tus años mozos, todo solía terminar, pero ahora esas voces están siendo escuchadas. La gente dice: “Quiero verme representada, porque yo soy la que estoy a cargo del control remoto y soy la que pago las cuentas”. El amor no solo le pertenece a la gente en sus años veinte. Estoy fascinada de que esos papeles hayan llegado a mí.

Esta entrevista fue cedida por Dalila López Ávila, periodista de la 20th Century Fox, a este diario. *

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2019-02-24T23:00:00-05:00

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Dalila López Ávila / 20th Century Fox*

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