Lo que todos creen

Pájaros nacidos para ser flores

Un montaje que busca revindicar la condición humana y expresar la necesidad de decir algo.

Amar como pueden y no como quieren es el destino de los protagonista de esta obra. / Cortesía de Teatro de la Imagen

Un melodrama que escenifica todas las características de este género dentro de un inquilinato donde habitan personajes devotos de Santa Marta es parte de lo que verán los espectadores en la nueva temporada de Todos creen que pensamos con el culo. Bajo la dirección de Milton Lópezarrubla, el montaje permite reconocerse en el otro y hacer de ese reconocimiento un acto de humanidad donde la diferencia se deja a un lado. Tras varios años de presentar esta obra, el grupo de actores, con la dirección y producción, lograron un sentido único de esta singular puesta en escena. La obra, que se presenta en La Casa del Teatro Nacional, gira en torno al amor y sus diferentes facetas.

Luego de doce años presente en la escena teatral y convirtiéndose en un lugar de itinerancia, la Compañía Vulnerable hace presencia en su cumpleaños con una propuesta que desde el 2016 ha madurado para ir más allá de la performance. Vulnerable nace en Buenos Aires bajo la complicidad de la actriz argentina Soledad Buzzetti y de Milton Lópezarrubla, quien habló de los inicios del proyecto: “Queríamos una compañía de creación de clown, varietés, espectáculos… debido a los escasos mecanismos para hacer teatro en Latinoamérica, la idea tenía más sentido; de ahí lo itinerante: se hace una propuesta, se convoca y si creen en ella, pues se hace el montaje y se convierte en una propuesta colectiva. Logramos una reivindicación también de los deseos de uno como artista, pues siento que hay más claridad y en esta itinerancia ahora cuento con Alejandra Castañeda y Juan David Amaya, que se han convertido en mi mano derecha, mis amigos y cómplices”.

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Todas las historias que se desarrollan están dadas bajo “el pretexto de generar un hecho creativo que nos inquieta a todos y de ahí, el convocar a un grupo de actores para que interpreten una necesidad de decir algo. No estamos reivindicando un género, ni una postura sexual o social; estamos reivindicando condiciones humanas; eso es lo que nos interesa”, asegura Lópezarrubla al referirse al sentido de esta obra. A lo largo de estos años, con cada temporada, las historias que se cuentan entretejen la trama, y el montaje en sí ha crecido en el aspecto de la teatralidad, lo que enriquece la dramaturgia.

Los actores, hombres y mujeres que representan a los personajes trans de la obra, coinciden en que la personificación ha sido el trabajo más complejo que han realizado. Paloma, interpretada por Chichila Navia, la “dueña de casa”, comenta: “Es de las cosas más difíciles que he hecho en mi vida como actriz, siendo mujer. Es entender que hacer el papel de una travesti no es masculinizarse; es lo contrario. Lo entiendo como la feminidad llevada al extremo. La voz es un trabajo complejo, porque encontrar un tono masculino en nuestra voz es difícil. El mundo interior es otra parte, en nuestra sociedad enmarcamos a las personas y juzgamos por la condición del otro; debido a eso, a ellas les ha tocado mostrar una fortaleza, una dignidad súper fuerte. Una travesti es segura, poderosa y arrolladora; entonces, uno entiende qué pasa detrás de toda esa gran fortaleza, porque todos somos vulnerables, ellas también; es entender el personaje y lo que quiere en el fondo, en el caso de Paloma es ser amada y no ser usada”.

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Marcela, interpretada por José Miel, habló de la dualidad de los personajes y de esa faceta del amor que busca cambiar al otro. Aunque es la primera temporada en la que participa, su personaje ofrece una potencia en cuanto a la interpretación musical, lo que permitirá a los espectadores disfrutar del crecimiento que ha tenido el montaje en ese aspecto. Otra característica que ha permitido la madurez de este trabajo es la complicidad del grupo, que aporta algo particular a los personajes y hace que tengan más relevancia dentro de la historia. El amor es el motor transversal de lo que ocurre en la casa. El amor de madre, por ejemplo, está marcado por el anhelo de tener un hijo e incluso por la falta de aceptación de un hijo que busca regresar. Historias como la de Walter y Margarita —interpretados por Edward Gómez y Santiago Mayorga, respectivamente— reflejan la esperanza del amor que espera y es paciente, que a pesar de los años sabe agradecer y prefiere soltar para no dañar al otro. Identificarse con los vínculos que se crean dentro de esta antigua casa de oración será uno de los motivos para celebrar el amor que no daña. Pues todos amamos en algún momento de la vida, pero en este inquilinato, ellas aman como pueden, no como quieren.

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2019-02-14T21:00:00-05:00

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Carolina Guatava R.

Cultura

Pájaros nacidos para ser flores

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