Su propuesta se llama “Los 25+” (2017)

Ruby Rumié: pintar lo desconocido

La artista cartagenera fue la encargada este año de crear la imagen oficial del Cartagena XII Festival Internacional de Música. Veinticinco personajes trascendentales en la historia de la ciudad amurallada y en la de sus habitantes.

Cortesía

Tenía nueve años cuando le dijeron que no podía pintar negros. Su mamá, una historiadora de arte, y su papá, un psiquiatra reconocido en Cartagena, pusieron a Ruby Rumié, su hija, en clases extracurriculares de arte. Ahí, su profesora Nora Lennon le dijo que no, que ni lo pensara, que si estaba loca, que ella jamás debería pintar negros. Esos seres sin alma que deambulaban por las casas en cuidado de los niños y las bestias, mujeres descalzas que vendían pescado a la orilla del mar y se tejían unas trenzas enormes en los patios de las casas. Pero eso era lo único que Rumié conocía: a sus nanas y las hijas de los trabajadores de su casa. Lo único que la conectaban con sentimientos como el amor y la belleza. “Crecí en medio de unos extremos que me afectaron emocionalmente y sólo a través del arte he logrado hacer las paces con la negra que hay dentro de mí y la blanca que también existe. Mi arte se alimenta de las injusticias”. Se obstinó en su deseo de retratarlos a todos. Rumié escondía los lienzos con rostros oscuros y se volvió una experta en el retrato.

Después de eso Rumié nunca dejó que alguien más le dijera qué podía o no pintar. Ella llegó a ser una de las más destacadas hiperrealistas de Cartagena en los años ochenta, y los espectadores siempre le preguntaban: “¿Es una fotografía?”. Imágenes perfectamente iluminadas, con rostros apacibles y enfurecidos, bocas torcidas y un aire de desazón flotando en cada retrato. En esa época, Rumié recién había trasladado su taller a Getsemaní, el barrio laberinto a sólo unas calles del Centro Histórico de Cartagena. Allí les pidió a sus vecinos que llevaran lo más preciado para ellos: desde un bastón, una silla, hasta un pedazo de pelo o una sobrina. De ahí salieron retratos de esa parte de la ciudad que parece escondida detrás de una cortina.

Hace dos años Rumié realizó la exposición que la sacó del nicho artístico de la costa. Tejiendo calle, cincuenta retratos de cincuenta vendedoras negras, mujeres mayores de 70 años, afrodescendientes, cabellos canosos y vestidas de blanco. Las mujeres aparecen con sus polleras blancas tradicionales, con los nudos y elementos culturales del Palenque: los diseños y las creencias ancestrales: las aseguranzas, los talismanes rezados y sagrados. Después de esa exposición, el 25 de abril de 2017, Rumié recibió en Nueva York el Premio Women Together, otorgado por la Organización de Naciones Unidas (ONU), “por el trabajo artístico, antropológico y social que ha desarrollado durante su carrera, centrándose en la investigación y analizando el impacto estético y poético en esa búsqueda que siempre ha hecho de la igualdad de género”, destacó la ONU.

Rumié nunca se ha ido de Cartagena. Se mantiene atada a la ciudad como un conjuro específico y, a veces, cruel. Cada esquina tiene un nombre para ella, cada casa una canción. Cuando la Fundación Salvi la invitó a hacer el afiche del Cartagena XII Festival Internacional de Música, la artista quiso aprovechar para honrar a los cartageneros más sobresalientes del siglo XX. En medio de una crisis institucional, con el pesimismo rondando cada rincón y una amnesia amenazante y profunda, Rumié se sentó en las calles a mirar a la gente pasar: somos los personajes a quien seguimos. Y en los rostros que iban y venían había caras conocidas, historias ocultas.

“La gente debería saber quiénes fueron Antonio Fuentes, el guardián de los músicos del Caribe; Víctor Nieto Núñez, del Festival de Cine; el maestro Grau, Joe Arroyo y Adolfo Mejía… No sabía sobre algunos de ellos y me dio vergüenza. Es importante resaltar que no sentía que tuviera la potestad de escoger a estas personas, tuve el apoyo de un equipo curatorial, en el que estuvieron Alberto Araújo Merlano, Alberto Abello, Emiro Santos García, Sergio Paolo, María Teresa Ripoll, Yolanda Pupo de Mogollón, Isabel Cristina Ramírez, Roberto Burgos Cantor, Raúl Porto Cabrales y Adolfo Meisel Roca. Salieron 300 nombres, entre urbanistas, músicos, políticos, economistas, empresarios, médicos, deportistas, artistas, bailarines, coreógrafos, pintores, escritores… Tuve que limitarlos a 25, por eso se llaman Los 25+ (2017)”.

Rumié explica que llegó a estos 25 rostros luego de una indagación con varios expertos. Eso sí, se trata de héroes más cercanos a la contemporaneidad: “Como Cartagena es una ciudad histórica tendemos a enfocarnos en lo sucedido en la época colonial y durante la Independencia, por este motivo lo sentimos tan lejano que prácticamente no lo hacemos propio. Entonces el hablar de personajes de carne y hueso, que conocimos, es algo mucho más cercano. Lo que hacemos los artistas es develar y poner luz a lo que está ahí, pero que no vemos”.

Cada personaje está en una estampilla y, en Cartagena, hasta el 16 de enero, se compartirán los nombres de los otros nominados a la lista. Los asistentes al Festival podrán alargar la lista con sus propias propuestas. Mientras tanto Ruby Rumié se queda en el parque mirando. Viendo pasar a la gente. Su mejor forma de vivir.