Debate

Se acaba el programa de arte dramático de la U. Central

Las directivas de la universidad dicen que se garantizará la continuidad del programa para los estudiantes que ya iniciaron su proceso formativo. La vigencia de un convenio firmado entre la U. Central y el Teatro Libre tiene en alerta a estudiantes y profesores.

Montajes teatrales presentados en la Universidad Libre. / Cortesía estudiantes de arte dramático

“El teatro no puede desaparecer, porque es el único arte donde la humanidad se enfrenta a sí misma”. (Arthur Miller, dramaturgo y guionista estadounidense).

A veces, solo a veces, las utopías que propone el teatro se quedan solo en eso, en utopías.

En febrero de este año se confirmó un rumor del que se venía haciendo eco desde finales de 2019. “Van a cerrar el programa”, se comentaba entre los estudiantes y profesores de arte dramático de la Universidad Central. Hasta entonces el asunto era solo un chisme, un cuento, un rumor que, de todas formas, generó incertidumbre. Quizás algo más.

Este año, dos semanas después del inicio de clases, el chisme dejó de serlo para convertirse en noticia. “El 19 de diciembre del año pasado firmaron un documento en el que se anunciaba oficialmente que se iban a suspender las inscripciones para el programa de arte dramático. Esa información no la comunicaron oficialmente, tal vez, porque ese fue el último día de clases del semestre. Hasta el 3 de febrero de este año el rector, el vicerrector, el coordinador académico y la decana de la Facultad de Humanidades nos comentaron que el programa se iba a suspender y que a partir de este semestre no iban a abrir convocatoria para nuevas matrículas”, dijo Ivanna Martínez Correa, representante de los estudiantes.

“La tragedia es en esencia una imitación no de las personas, sino de la acción y la vida, de la felicidad y la desdicha”. (Aristóteles).Eso, en resumen, si es que alguien se atreve a resumir, es lo que está pasando con el programa insignia de la Universidad Central.

“La terminación del programa responde exclusivamente a problemas financieros. Desde 2015 se han venido presentando problemas económicos muy graves. Ese déficit hace que la universidad se vea en dificultades para seguir manteniendo el programa académico. Por eso se tomó la decisión de no seguir admitiendo a estudiantes en primer semestre, pero asegurando que quienes ya iniciaron tengan todo su proceso formativo en las mejores condiciones”, explicó Óscar Herrera Sandoval, vicerrector académico de la Universidad Central. Según las directivas del centro universitario, el programa que se fundó hace 15 años tiene un déficit de $8.000 millones.

Como estudiantes, dijo Ivanna Martínez Correa, “no hemos visto acciones reales por parte de la universidad para enfrentar ese déficit. Nos hemos dado cuenta de que, por ejemplo, no pensaron en publicad para atraer a nuevos estudiantes. Faltó creatividad, una buena estrategia en Facebook o Instagram. Se limitaron a compartir una foto con un copy, nada más”.

Según la representante de los estudiantes, ante la falta de gestión por parte de la universidad, los alumnos decidieron “empezar a promocionar la carrera en varios colegios. Montamos varias obras de teatro e intentamos movilizar a los jóvenes para que se inscribieran en el programa, sin embargo, esto no tuvo apoyo por parte de la universidad y el proyecto se estancó. No entendemos por qué si desde hace tanto tiempo se sabía de los problemas económicos no se hizo nada para evitar este final que estamos viendo”.

Convenio con el Teatro Libre

A finales de los años 90, y en un esfuerzo por profesionalizar la actuación en Colombia, el Teatro Libre y la Universidad Central firmaron un convenio que buscaba que ambas instituciones unieran sus experiencias.

Juan Diego Arias, subdirector artístico del Teatro Libre, explicó el origen de dicha unión: “A finales de los 80 la escuela más grande de teatro en ese momento cerró y entonces el Teatro Libre, que venía haciendo talleres y trayendo a profesores internacionales, decidió abrir su propia escuela. Así nació la Escuela de Formación de Actores, que se fundó en el 88.

La escuela tuvo mucho nombre y sacó grandes artistas. Los hermanos Benjumea, Andrés Parra, entre otros. A finales de los 90 se dieron cuenta de que, sin un diploma oficial del Ministerio de Educación, era muy difícil para los recién graduados conseguir un trabajo. Se empezaron a buscar universidades para hacer un convenio y la Universidad Central apareció como un ángel de la guarda y acogió esta escuela. Se crearon dos convenios: uno que se firmó en 2006, el cual se liquidó en 2015 porque no había sido manejado de la mejor manera. Ese mismo año se firmó otro convenio que es el que hoy nos rige”.

Desde la Universidad Central dicen que el convenio con el Teatro Libre ha generado los principales huecos del déficit que llevó al programa a su extinción.

“En los 15 años que lleva el programa, la universidad ha tenido que asumir una carga financiera que, en un primer momento, hasta 2015, esta decidió asumirla por completo sin ninguna contraprestación en lo económico por parte del Teatro Libre. De 2015 a la fecha el programa tiene un déficit que está alrededor de los $8 mil millones.

“Desafortunadamente, como no tenemos mecanismos adicionales de financiación para subsidiar el proyecto, hace que simplemente el programa no pueda ser asumido.

Siempre los gastos los ha llevado la universidad, pero el valor que le menciono tiene que ver con los últimos años nada más. En 2015 se reformuló el convenio buscando que hubiera una dinámica más fuerte para aportarle al programa y evitar que subiera el déficit, pero no se logró”, comentó Óscar Herrera Sandoval, vicerrector académico de la Universidad Central.

Aunque las directivas de la universidad dicen que el programa estará activo hasta 2024, los estudiantes señalan que la razón por la que decidieron estudiar en esa universidad es por el convenio que existe con el Teatro Libre.

Alejandra Guarín, profesora del programa y actriz del Teatro Libre, aseguró que “el malestar que existe radica en que no se sabe con exactitud qué es lo que va a pasar. Los estudiantes quieren que se mantenga el convenio y están disgustados porque las condiciones que se les plantearon desde el principio pueden cambiar al final. No sabemos en qué condiciones se va a cerrar el programa. Han hablado de cambios, pero no han explicado con exactitud cuáles son”.

¿Para los estudiantes que la universidad se compromete a graduar está garantizada la permanencia del convenio?, preguntó El Espectador a Óscar Herrera Sandoval, vicerrector académico de la Universidad Central.

“No puedo decir que está garantizada, porque cualquier convenio depende de la voluntad de las partes, no solamente de parte de la universidad, sino también del teatro. Si efectivamente el teatro está dispuesto a apoyar, para que esas cortes que nos quedan de aquí a 2024 puedan finalizar, eso sería magnífico”.

¿Ese “apoyo”, como usted lo llama, significa que desde la universidad se espera que el teatro asuma los gastos de aquí a 2024?

Exactamente. En eso estamos. Esperamos que el teatro diga si eso es factible. No es una negociación, porque la universidad está clara que tiene toda la responsabilidad en darles continuidad al programa y a los estudiantes.

Si por algún motivo el teatro dice que no puede, la universidad tiene muy claro que debe continuar con la formación de los estudiantes.

Ellos dicen que no les interesa continuar sin ese convenio...

Si el teatro no puede asumir esta posibilidad, indiscutiblemente como universidad debemos agotar otras opciones. Nos corresponde legalmente asegurar que los estudiantes finalicen su programa.

Si se puede con el teatro, perfecto, sería la situación ideal, pero en dado caso de que no fuese viable, a la universidad le toca buscar las instalaciones adecuadas. Estoy hablando de las instalaciones, no de los profesores. La permanencia de los profesores está garantizada.

Por su parte, desde el Teatro Libre advierten que no cuentan con los recursos para continuar con el convenio tal y como lo plantea la Universidad Central, según comentó Juan Diego Arias, subdirector artístico del Teatro Libre, en entrevista con este diario.

¿El teatro puede asumir este gasto?

El teatro no está en esa capacidad,

¿Cómo funciona el convenio?

Es una asociación comercial, pero cada parte tiene sus obligaciones muy delimitadas. Las obligaciones tienen que ver con las cosas que deben hacer.

La universidad tiene obligaciones referentes a prestar su infraestructura, su experiencia, contratación de profesores...

El teatro tiene tres obligaciones: uso del espacio de la sala centro, la experiencia y el nombre Teatro Libre como formadores de actores y la experiencia para atraer a estudiantes.

Si bien cada uno tiene obligaciones, ninguno comparte económicamente nada. Nosotros no recibimos plata de matrículas, por ejemplo, ni discutimos los honorarios de los profesores.

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¿El Teatro Libre está dispuesto a continuar hasta 2024?

Sí. Es la promesa que hicimos, aunque no depende solo de nosotros, pero nuestro interés como Teatro Libre es graduar hasta el último estudiante. A pesar de que se matricularon con la universidad, nosotros los sentimos como nuestros estudiantes y sabemos que ellos entraron a estudiar allí también por nosotros.

¿La Universidad Central tiene deudas con el Teatro Libre?

No sabemos de dónde nació ese comentario. Quien lo dice, es porque no conoce el convenio.

Tenemos agradecimiento con la universidad. El momento es difícil, pero deudas tenemos porque cada uno ha cumplido con las obligaciones en estos años.

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Joseph Casañas - @joseph_casanas

Cultura

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