Tres historias conforman este libro póstumo

“Sepulcros de vaqueros”: fragmentos de una prosa inagotable

Misterio, poesía, política y una narrativa cargada de humanidad se encuentran en “Sepulcros de vaqueros” (Random House, 2017), una obra que refleja las historias que Roberto Bolaño tenía por contar antes de morir.

Según la viuda de Roberto Bolaño, los relatos publicados fueron escritos entre 1993 y 2003, en este último año el escritor falleció en Barcelona. / EFE

Patria, Sepulcros de vaqueros y Comedia de horror en Francia son las tres historias que conforman este libro póstumo del escritor chileno Roberto Bolaño. Tres novelas cortas o tres relatos que dejan rastros de la vida del autor y de su trasegar entre días en que su compañía era el silencio y su musa para la escritura prosaica y comprometida con una realidad social y política en América Latina en la segunda mitad del siglo XX.

En los archivadores 2, 4 y 31 ubicados en el Archivo Bolaño que guarda su familia, se encontraron los borradores del escritor. Tachones, notas de escritura y cálculos matemáticos hablan de las reminiscencias e ideas que iban surgiendo en el proceso creativo del poeta chileno. Su paso por México y España y su experiencia con el golpe de Estado y la posterior dictadura de Augusto Pinochet, desde 1973 hasta 1990, son elementos que Bolaño utilizó durante esta y muchas otras obras para construir la estructura de su narración, de los personajes y el devenir de los mismos en situaciones de tensión, clandestinidad e incertidumbre.

Según las afirmaciones de Carolina López, viuda de Roberto Bolaño, las fechas de los relatos oscilan entre 1993 y 2003, año en el que el escritor falleció en Barcelona a causa de una dolencia hepática. Noticias, cartas y creaciones simultáneas de otras novelas son los referentes que ayudaron a los editores a establecer las fechas de creación de estos textos. Respecto a la simultaneidad, es importante hacer hincapié, pues este elemento de creación literaria permite acercarnos a los días en que Bolaño planeaba en medio de la escritura establecer conexiones entre los hechos, los recuerdos y los referentes culturales a los que constantemente agregaba dado su gusto acérrimo por la poesía y la literatura.

Por ejemplo, el personaje Arturo Belano, que figura en novelas como Estrella distante, Los detectives salvajes y Amuleto, reaparece una vez más en los relatos uno y dos del libro, en uno como personaje y en otro como narrador de la historia. Asimismo, el poeta que realizaba versos en Estrella distante (Carlos Ramírez Hoffman) a partir de acrobacias realizadas con su avión, reaparece en uno de los relatos asombrando a los espectadores, que captan el trazo del aire que, en medio de su disipación efímera, busca trascender al hacerse poesía.

Patria, la primera narración del libro, fue escrita entre 1993 y 1995. De las tres mininovelas, esta primera es la que más divisiones tiene. Su génesis parte de la narración de un padre que fue boxeador. Su historia y la de su familia tras el golpe de Estado en contra de Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973 atraviesa una pequeña parte de la historia, donde sueños mezclados con recuerdos y cartas con conocidos del narrador, hablan de acontecimientos aislados pero que conforman la estructura del relato y alimentan el misterio y la ficción que Bolaño suele atribuir al contexto de la dictadura en Chile.

Sepulcros de vaqueros, texto que tiene el mismo nombre del libro, lleva como narrador a Arturo Belano. Su creación se dio entre 1995 y 1998, años en los que según la viuda de Bolaño, se encontraron notas de la novela de Los detectives salvajes, de manera que entre ambos textos hay algunas similitudes. Inclusive, la narrativa de este segundo apartado se asemeja más al estilo al que Bolaño nos acostumbró: sin pausas, intenso y cautivador. En este espacio, el narrador nos cuenta su experiencia de trasladarse a México (aquí posiblemente hayan referentes autobiográficos del escritor chileno) y de entablar una entrañable amistad con un hombre apodado El gusano. El tema transversal (el golpe de Estado de Pinochet a Allende) surge al final del capítulo tras una travesía en barco que llevaría a Belano desde Panamá hasta Chile, donde llegaría justo en los días previos a la dictadura de su país. Su presencia para salvaguardar su patria es casi nula, pues su aporte a la resistencia no influye en nada en el desarrollo del golpe aquel 11 de septiembre.

Por último se encuentra La comedia de horror en Francia. Escrita entre 2002 y 2003, esta obra, según los editores, está permeada por el interés del autor sobre el surrealismo poético y la influencia de André Breton en este movimiento. En el 2001, Bolaño escribía en un espacio llamado “Entre paréntesis” en el periódico venezolano Las Últimas Noticias, allí trató el tema de los poetas surrealistas a partir de la postura de Breton acerca de la clandestinidad de estos artistas. A partir de allí, podría decirse que la Comedia de horror en Francia es una respuesta y un seguimiento ficcional a lo planteado en el texto. De esa manera, la narración de este fragmento consiste en el caminar del personaje principal por las calles de Guyana, donde después de recorrer un largo trayecto se encuentra con una cabina telefónica y la sorpresiva llamada de un anónimo que lo invita a unirse al Grupo Surrealista Clandestino que está oculto bajo las tierras elegantes y románticas de París.

Los referentes culturales a lo largo de la obra no sólo permiten situarnos en otros textos y narraciones del mismo Bolaño, también nos acercan a muchas de sus experiencias como lector de literatura, poesía y, a su vez, como fanático del cine. Textos y señalamientos a Nicanor Parra, Pablo Neruda, Rainer Maria Rilke, son algunos de los rastros del autor por sus inclinaciones poéticas; mientras que por el lado de la literatura se cita a Albert Camus y por el lado del cine se menciona a Miguel Aceves, Pedro Infante o Jorge Negrete. Así, este compendio artístico, plagado de pasiones, padecimientos y amoríos, dejan en esta obra un símbolo de erudición y atracción por otro estilo de discursos y de expresiones que reflejan lo bello, lo trágico y lo trascendental de la condición humana a la que tanto tiempo le dedicó Roberto Bolaño en sus más de 2.666 páginas escritas.