Cine y memoria

“Somos calentura”: los ritmos y colores del Pacífico

Desde el 13 de septiembre, la película dirigida por Jorge Navas busca abrirle las puertas del arte al Pacífico, un territorio que ha sido olvidado por el Estado y que ha resistido a través de la música.

Con esta película, Jorge Navas retoma el escenario cinematográfico tras nueve años de ausencia.Max Morales, Mon Amour Producciones

“Somos calentura, como dice el título, es pasión, es amor, es ser algo y lograrlo. Es demostrar que somos calentura pero en todo. Sin miedo. Somos fronteras sin miedo. Donde nos llamen, ahí vamos a estar”. Así define la película José Luis Paz, quien interpreta a Freddy, Pinocho, en la película. Y así, con palabras similares, como si todos fueran uno solo y simbolizando la fraternidad que se forjó en el equipo de grabación y que nace de esa cultura del apoyo y la hospitalidad de Buenaventura, describen todos su experiencia y el significado que le dan a esta nueva producción.

Lejos del posible significado que se le puede adjudicar a la palabra “calentura” como acción o contexto de violencia o tensión, la película busca acercarse más a la connotación y a la definición de “calentura” como el sabor y el jolgorio que pasa a ser el ADN de las personas oriundas del Pacífico colombiano. La calentura, tal como lo canta la agrupación ChocQuibTown, que también ha querido realzar la cultura del carnaval y la alegría que se vive en esta región del país, redefine la esencia de la población bonaverense.

Puede leer: Rubén Blades: “Parte de las cosas que he hecho, las hice porque creía que iba a morir joven”

Quitar el velo del prejuicio y visibilizar un territorio que lucha, que resiste, que baila y que canta para no rendirse ante las armas, las drogas y las huellas del conflicto armado es uno de los logros de la película que dirige Jorge Navas. A través de la historia de Harvey y sus tres amigos se revela una generación que persigue sus sueños mientras debe luchar contra las bandas criminales que acechan este sector del Pacífico. Los personajes, que resultan ser campeones locales de baile, vivirán entre los sonidos del latin hip hop y la salsa choke, este último como otro de los elementos autóctonos del territorio y otra de las evidencias que respaldan la calentura de sus habitantes.

“La película tiene una aproximación muy documental en el sentido en el que la realidad es muy importante. Reconstruir las situaciones orgánicamente es muy relevante. Con esa conciencia lo hicimos. También con una conciencia de que no hay una autoridad que decide exactamente todo. Obvio que la hay. Estaba yo como director, y Steven Grisales como productor, pero lo que se sentía era una horizontalidad y un empoderamiento de cada uno de los que estaban ahí. Entonces, el hecho de trabajar muy documentalmente, de hacer mucha investigación, mucho trabajo con la comunidad, mucho trabajo con la conciencia de los chicos y todo esa lógica documental, hizo que todo fuera muy natural”, afirma Navas, director de la película y comunicador social de la Universidad del Valle.

Bailarines, actores, artistas, humanos al fin y al cabo. Todos se traen el ritmo del Pacífico. Todos llegan con el sabor en la sangre, los sonidos de las marimbas retumban con sus pasos. Los mariscos, los aborrajados, las empanadas de jaiba y los refritos también se perciben. Toda la cultura arropa a Duván Arizala, José Luis Paz, Miguel Ángel Micolta, Manuel Riascos, Julio Valencia, Heidy Carolina Mina, Jarlin Martínez y Ariel Núñez, los protagonistas de la película y las caras de Buenaventura, una tierra que sobrevive a la marginalidad y a la penuria a través de la alegría de sus habitantes y al coro que dice con sabor: “el pueblo no se rinde, carajo”.

Puede leer: "Pájaros de verano": traficar en tierras ancestrales

“La prueba más bella fue cuando presentamos la película en Buenaventura. Cuando se acercan las personas que trabajan en cultura, cuando se acercan los músicos, los bailarines y dicen: ‘Muchachos, muchas gracias. Eso somos nosotros. Nos sentimos representados. Nos sentimos bien y por primera vez no nos sentimos manipulados ni llevados a un extremo negativo’”, recuerda el director.

De la pantalla chica, que ha tergiversado y opacado los colores del Pacífico, a la pantalla grande, que quiere visibilizar el ritmo, la esperanza y el júbilo de los afrocolombianos. De la naturalización de la imagen de nuestro territorio siendo víctima de la guerra y el abandono estatal pasamos a la mirada atenta, a la mirada comprometida, que refleja la emoción de concebir el arte como la puerta que abre nuevos mundos, que nos empuja a reconocer una realidad no contada, no narrada, que invita a mirar más allá de la caja con parabólica. 

Somos calentura es un testimonio, un ritmo, un relato del cine como manifestación que ayuda a reconocernos, que ayuda a sentirnos orgullosos de la resistencia a través del ritmo, de la tonalidad y de la alegría con que afrontamos adversidades, temores y retos. Somos calentura es el espejo de muchos artistas que hallan en sus gesticulaciones, en sus obras y sus acciones la razón de sus pasiones, sus sueños y los de la comunidad que representan.

“Buenaventura, o el Pacífico, mejor, es una región con mucho ritmo, y ese ritmo se ve representado no sólo en el baile sino también en la música, en las comidas, en cómo se vive, en cómo hablamos. Ese ritmo, ese arte, se ha convertido en una salvaguarda, es nuestra forma de resistir. Cuando hubo el paro, resistíamos bailando, resistíamos cantando. Hacíamos conciertos y salíamos a las calles a bailar, a cantar, a decir: ‘de esta manera peleamos nosotros, porque eso es lo que somos’.

Somos arte, somos cultura, somos ritmo; es algo que llevamos en la sangre y no podemos negar. Es algo que, lastimosamente, el resto del mundo no lo ve y que con esta película estamos logrando que el mundo llegue, golpee y diga: ‘caramba, para dónde estábamos mirando todo este tiempo, dónde estaba esto escondido’. No estuvo escondido, sólo que todo el mundo estaba mirando a ese extremo amarillista que siempre vemos en los medios de comunicación”, cuenta Manuel Riascos, líder social de Buenaventura y actor que protagoniza a Alex, el Baby.