Todas son “ella”, en el lente y en el papel

Para muchas mujeres en la ciudad de Medellín, el ejercicio de nombrarse a sí mismas –que se amplifica cada vez más bajo muchas expresiones gráficas– se ha logrado desarrollar también en el arte que el dibujante antioqueño Byron Allaf ha establecido con su proyecto compuesto de fotografía y dibujo llamado “Ella”.

1. Viñeta original de Byron Allaf.

Después de encontrarse por accidente con una serie de fotografías del actor estadounidense James Stewart, en donde aparecía haciendo caras y movimientos con las manos representando múltiples personajes, una idea surgió para Byron: “Esas fotos las encontré muy narrativas y me inspiraron. Quise hacer viñetas en donde chicas aparecieran contando algo, solamente con un gesto o una expresión corporal. El retrato en fotografía era algo que había trabajado ya en años pasados, pero el retrato en dibujo, y de esta forma especial, me atrajo en ese momento, y así nació Ella”.

El autor, egresado de la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Nacional, se adentró por mucho tiempo en la fotografía más que en la pintura y el dibujo, aunque desde el colegio hacía historietas que sólo mostraba a amigos y que eran más una pulsión personal que profesional. Después de estudiar cine en Argentina por un par de años, Byron encontró un diálogo entre las imágenes provenientes del lente y el lápiz que lo sedujo y que lo llevó a publicar sus primeras viñetas autoconclusivas en su blog “Top 5”. Desde ese entonces, la mujer lleva uno de los papeles protagonistas de la obra dibujada del artista.

Los primeros dibujos de la serie de Ella se hicieron con amigas y familiares que querían aparecer retratadas bajo la mano de Byron, haciendo algo con lo que se sintieran identificadas y que hablara de sí mismas. La idea de traducir las decenas de viñetas que tenía en fotografías vino después, cuando se mudó a su casa actual, en el barrio Santa Mónica en Medellín: “cuando llegué a esa casa y detallé un muro que hay en ella, noté que era muy parecido al que aparece en las fotografías de Jimmy Stewart que me inspiraron para hacer Ella y decidí entonces que era una posibilidad rehacerlas en formato fotográfico aprovechando esa coincidencia. Una prima fue la primera modelo para esta etapa, y cuando la gente que ya conocía el proyecto la vio, le dio una acogida que no me esperaba y que hablaba de que algo como esto podía ser más que un interés personal, sino de hecho parte de un interés colectivo alrededor de la representación de la mujer”.

Tiempo después, Byron confirmó, con las sesiones que hacía con las mujeres que respondían a la convocatoria, que además de un ejercicio de modelaje para la foto, también es un proceso íntimo para ellas. Cuenta el autor: “Las viñetas, al pasarlas a fotos, se reinterpretan a partir de cada una de las mujeres. La expresión de la chica dibujada que yo tengo en la viñeta puede o no coincidir con la chica que se para frente al lente y me dice ‘yo lo hago mejor así, así soy yo’ y cada una se apropia de ese gesto. O incluso, los temas que yo tengo y les propongo, después de conocerlas mejor con un café antes de la preparación de la foto, tampoco coinciden en la mayoría de ocasiones. Ellas llevan el proyecto hacia cosas que quizá yo no habría pensado trabajar. Hay dirección de mi parte, claro, en la gran mayoría de los aspectos que componen el desarrollo de las fotografías, pero hay una participación importante de parte de ellas”.

También vale la pena añadir que quienes posan para el lente de Byron no son modelos contratadas, sino mujeres de distintas profesiones que conocen del proyecto y le escriben. “Ha sido una experiencia importante para mí trabajar sólo con mujeres. A muchas las he conocido apenas para la foto. Llegan a mi casa, cuentan una historia y se van. He aprendido sobre cada una de ellas y sus profesiones. Es un poco como ir al psicólogo, relaja conversar con un extraño, sin juicios sobre lo que se cuenta y con un oído atento a ello; solo intercambiar experiencias”.

La obra gráfica de Byron Allaf, marcada fuertemente por elementos propios de la fotografía y que tiene como referentes de la historieta a autores como Jason o Adrian Tomine, cuenta con una cuota de pesimismo y humor negro que hace aún más especial a Ella dentro de ese contexto. Y aunque aún no está definido el producto que saldrá como resultado de estas decenas de fotografías y viñetas, el proyecto en sí ya representa un cambio de mirada para la expresión gráfica sobre la mujer en Medellín.

últimas noticias

Gambeta por la paz

Mircea Cartarescu y la utopía de la lectura

La Rusia que García Márquez conoció