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hace 8 horas
Jóvenes que creen en presente y futuro

“Trato de sacar tiempo para mirar el cielo”

Entrevista con la poetisa Kiester Stefany Rodríguez Orellano, de 21 años.

Kiester Stefany Rodríguez Orellano es estudiante de licenciatura en humanidades y lengua castellana en la Universidad del Atlántico. / Foto: Emiro Montes - Cortesía

¿Desde cuándo escribe poesía?

Bueno, la poesía tocó a mi puerta desde que era una niña, cuando aún no sabía. Pero era mi forma de ver el mundo, imaginarlo y de vivirlo; hacía que pensara en cosas imaginadas con tal claridad y sentir, reflejadas estas en algunos cuentos y cartas que obsequiaba a mis maestras de primaria cuando lograba hacer esquemas mentales al asimilar una temática; escritos de los cuales solo recuerdo la admiración de estas al leerlas.

Pero a lograr darles el nombre de poesía a ciertas palabras y tonos sucedió en los últimos años de bachillerato. Al presentarse una fecha especial o un evento, de inmediato me preguntaban qué iba a escribir. Lo menciono debido a que es de los recuerdos más claros que conservo, citando un fragmento del discurso de la promoción 2015: “Maestros: tengan la certeza que difícilmente los olvidaremos, si alguien nos preguntara diremos que tuvimos los mejores libros en nuestra escuela, los cuales no están en la biblioteca; son nuestros maestros”. Entonces, al estar en un pupitre nuevamente frente a un pizarrón comprendo que toda mi infancia y adolescencia, hasta el día de hoy, ha estado conmigo la poesía, y se condensa en el marco de mis poemas.

¿Cómo es un día en el campus?

Creo que son como los de cualquier otra estudiante de la Universidad del Atlántico, entre una clase y otra, estudiando a veces a deshoras e intentando subir a mil las escaleras de los seis pisos de algunos bloques para estar a tiempo en clases cuando se cruzan los horarios. Tal vez tanto afán tenga principio en las repercusiones de los ceses de actividades por los paros, por ende, los reajustes a los semestres, las vacaciones, el tiempo para entrega de actividades y hasta la paciencia se acortan. Siempre trato de sacar el tiempo para mirar al cielo y el horizonte, donde nuestra alma máter se encuentra en medio, para respirar paz, contemplar la piscina, visitar la biblioteca, reírnos de las clases y quejarnos de las mismas con los compañeros en los tiempos libres.

¿Qué poetas ama leer?

Mi amor va dirigido a los poemas, no a toda la obra de un autor en específico. Por lo tanto, decir que tengo uno o varios escritores predilectos en la poesía sería una falacia, puesto que prefiero la unidad; quizá se deba a mi lectura moderna, si puede llamársele así, al acto de abrir un libro y detenerme en una página (y saltar de una a otra sin seguir un patrón) donde algunos versos puedan llegar a mi corazón y me hagan vibrar. Que se conecten con mi realidad, hasta provocar mi curiosidad frente a su espacio poético. Aunque la poesía más que cualquier otro género literario tiene esa licencia.

Sin embargo, le puedo citar algunos poemas: Esto es muy difícil, de Ana Istaru; Rosa mística, de Gerardo Diego, y No te rindas, atribuido a Mario Benedetti. Aquí nombrados porque pertenecieron a los primeros poemas que leí en la Antología poética raíz de amor, cada día los visitaba cuando iba camino a la escuela. Todo ello no excluye el agrado al apreciar la técnica y el cambio de paradigmas de algunos exponentes, bien es el caso de Oda a la cebolla, de Pablo Neruda, revelándose a lo que era considerado como digno de ser escrito en poesía; o Tú me quieres blanca, de Alfonsina Storni, que para qué decir su trascendencia, pero me gusta resaltar la forma tan decente de pedir respeto e igualdad de derechos frente al sexo opuesto.

Para no extenderme, cerraré con Gabriel García Márquez y sus poemas, que son pocos. Me gusta y me llama muchísimo la atención la forma en que nombra el mar y la infancia en los poemas como Canción, Soneto matinal a una colegiala ingrávida, Muerte de la rosa, entre otros. Tanto me agradaron, que al sumergirme en una hermosa lectura se me ocurrió evocarlo en uno de mis poemas llamado Gabo y yo.

¿Le sirven sus estudios para la creatividad?

La respuesta es algo compleja, ya que me encuentro en medio de dos mundos, por un lado está lo fascinante de descubrir cómo es la literatura y cómo confluyo con teorías, reglas y demás. Al igual que jugar a la gallinita ciega y quitarme la venda descubriendo si era o no todo lo que escuché o imaginé, pero en literatura es mágico, aunque abrumador también.

Por otro lado se encuentra la parte pedagógica de mi carrera de licenciatura en humanidades y lengua castellana. No podría argüir que afecta a la creatividad, a lo mejor el estrés me satura por la carga académica, como es común en la mayoría de estudiantes de pregrado. Prefiero vivir el proceso, aprender y sentir para ir creando a mi tiempo, puesto que apenas comienza la larga carrera y estoy prematura en el libro de mi vida.

¿Conoce otros poetas en la U?

Me encantaría tener muchos compañeros o conocidos en la universidad, para organizar tertulias y compartir la producción de cada quien. Pero solo hay una joven, Vanesa Núñez, quien pertenece a mi facultad y al mismo programa; le apasionan tanto sus estudios, me agrada escucharla, su poesía tiene un matiz épico. De igual forma, reitero, aún falta mucho tiempo, el camino traerá a las personas indicadas.

¿Conoce la poesía de Antonio Silvera?

Al señor Silvera lo conocí en primer semestre como docente de la materia clásicos grecorromanos, reflejando su gusto por la épica y los grandes libros de antaño que aún se estudian en la modernidad de nuestros días; poco después por voz de él supe que es escritor y poeta. No revisé su producción con inmediatez, pero su poesía refleja su gusto antes mencionado y el modo en que cuenta o revive la ciudad de Barranquilla, esa forma única de pintar el mar y el río me recuerda el sentir de antaño con el que compuse Estuario. Es el vivo ejemplo de que se pueden crear obras hermosas y de calidad estudiando la literatura, aunque muchos maestros estén en contra de ello.

¿Participa en las marchas estudiantiles?

No he asistido a las marchas por razones de salud, pero creo firmemente en que debe valerse el derecho a la protesta, siempre y cuando contengan argumentos y sean pacíficas.

¿El mar la inspira tanto como a la poetisa Meira Delmar?

El mar y todas las presentaciones del agua me encantan y dan paz; creo que siempre tuve una conexión especial con la naturaleza, tal vez porque crecí rodeada de árboles y algunos animales cerca del río. Mi infancia la considero crucial para la inspiración. En Meira, al contemplar sus poemas, puede visualizarse el amor que sentía hacia él como lo evidencia su seudónimo. Es hermoso. Puede que sí nos inspire el lugar donde transitan los navíos y las sirenas, representándolo de formas diferentes en el papel, que bien lo refleja en su poema "Huésped sin sombra":

Ninguna voz repetirá la mía

de nostálgico ardor y fiel asombro.

La voz estremecida con que nombro

el mar, la rosa, la melancolía.

Tan diferente como las voces poéticas de Gabo, Antonio Silvera e incluso la mía.

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Julio Olaciregui / Especial para El Espectador

Cultura

“Trato de sacar tiempo para mirar el cielo”

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