Reseña

Voces originarias de ABYÁ YALA

El libro “Voces originarias de Abyá Yala” está compuesto por las narraciones de tres poetas indígenas de Putumayo, Cauca y La Guajira. En él se compila una serie de poemas en tres lenguas indígenas que tienen su traducción al castellano.

De izquierda a derecha: Hugo Jamioy, Freddy Chikangana y Vito Apashuana. / Cortesía

Hay culturas dominantes y culturas dominadas. Hay lenguas dominantes y hay lenguas dominadas. Hay literatura escrita en la lengua dominante y hay literatura dicha en las lenguas dominadas. El control de los pueblos pasa por la imposición de una lengua. El acto civilizatorio básico es imponer la lengua. Quien controla la escritura, controla el sentido. Quien controla el sentido de la ley, controla a los pueblos. Los notarios de esa lengua son los legitimadores de un sistema social y de pensamiento. Los que no la comprenden, porque no la dominan, a la lengua escrita, son, somos, los dominados. Cuando César arrasó las Galias, impuso un decreto imperial: las ciudades debían ser quemadas y saladas sus tierras, y asesinados todos los hombres y niños que hablaran la lengua bárbara. No matar por matar. Matar a los hablantes para borrar la lengua. Matar la lengua era detener la cultura del otro. Conservar a las mujeres garantizaba la tradición de las sabinas, la mezcla de la raza, porque las mujeres eran botín de guerra.

De la corrupción de la lengua imperial por las lenguas bárbaras nació lo que hablamos hoy en este rincón de Suramérica, porque proviene de un imperio lingüístico. Tenemos setenta lenguas y un idioma oficial. A la escuela acuden todos los niños para aprender el mundo según el idioma oficial. Eres promovido cuando el notario de la lengua certifica que has acatado las normas del sistema a través de su idioma oficial. ¿Cuántas obras poéticas, cuántas narrativas no perduraron simplemente porque no existían como escritura? ¿La historia de las resistencias, la de Pipatón en el Magdalena medio, de Gaitana y su hija Yaguilga en la cordillera de los volcanes, de Quintín Lame y el río Cauca, la historia de Yuruparí y la destrucción del gran matriarcado amazónico, la historia secreta del Jaibaná, la historia de la maloca uitoto quemada, los mitos arhuacos, los mitos nukak, u’wa, tucano, wayuus? Son historias que están en otras lenguas. Lenguas que no conocemos. En esas lenguas hay epopeyas, crónicas, haikús, sonetos. Poco conocemos esas historias. A esas formas habladas los especialistas las llaman oralitura, es decir, literatura y oralidad.

Voces originarias de Abyá Yala (editorial Icono), es una obra conjunta de tres poetas originarios de Sibundoy (Putumayo), Cauca y las comunidades wayuus en La Guajira. Es un libro de poesía oral (cantada) y escrita en tres lenguas indígenas y con la correspondiente traducción al castellano en uso.

En la casa de Hugo Jamioy la poesía es el viento que habla. Eso me ha dicho el viento que viene de Sibundoy. Vive en la Sierra Nevada, pero ha viajado desde el Macizo Colombiano al mundo donde todo se puede saber hasta las altas cumbres del misterio. En su lengua no existe la palabra amor, porque esa noción occidental es limitada y la función está disuelta en muchas formas de alegría. La poesía de Freddy Chikangana (San Agustín) tiene imágenes luminosas y voraces como incendios preapocalíticos y caligramas que suenan como el canto de los pájaros. Vito Apüshana ha oído las voces de los ancestros de La Guajira y ha visto a los difuntos que nos rodean beber chicha en la noche de todos los santos. Es un libro de poesía con palabras y advertencias sagradas. Que la posesión de la mujer en el hombre proviene de un miedo y un olvido. Que los arijunas no comprenderemos las historias del otro si no comprendemos antes nuestra propia historia colgada en las mochilas ancestrales. Que somos fantasmas, eternos recién llegados y no nos llevaremos nada allí donde todos vamos. Que la tierra no tiene cercas y es propiedad de nadie. Que estamos entre amor y fuete, entre vida y muerte. Que nadie se tropieza si tiene los pies en la cabeza. Que las lenguas orales enriquecen las lenguas escritas. Que nos separan las palabras, pero palabras sagradas nos unen y nos transmiten un secreto para el equilibrio de la vida: tabaco, koka, ceniza, colibrí, mochila, yagé, maíz, tierra, taita. Que mujer y tierra están en el mismo campo semántico. Que amanecer, mediodía, lluvia, canto, camino, montaña, río, se parecen a nosotros y nosotros a todo ello.

Walaatshi

Mi tío Walaatshi ha llegado de donde estaba.
Trajo, en silencio, un antiguo problema de hombres.
Le oímos resollar la ofensa... Y nos observa la vida.
Su bastón de mando le ordena dibujar en la tierra.
No habrá pleito:
        Sus años han encontrado el oculto reposo del dolor.
VITO APÜSHANA

Todo está dicho

No tengo nada qué decir
Sobre el tiempo y espacio que se nos
Vino encima.
Todo está dicho.
Que hablen los ríos desde su agonía,
Que hablen las serpientes que se arrastran
Por ciudades y pueblos,
Que algo digan las palomas desde sus sangrantes nidos;
Yo,
Hijo de tierras ancestrales,
No tengo nada qué decir.
Todo está dicho.
Esos soles transcurridos
También algo tendrán en su memoria,
Aquellas lunas que lloran con lluvia
Algo tendrán en sus recuerdos de amargura,
Los árboles, los peces,
El último arcoíris venerado
Tendrán algo entre sus quejas;
Yo,
Hijo de dolores y esperanzas,
Nada tengo qué decir.
Todo está dicho.
FREDY CHIKANGANA

Todo es bueno

Hijo, me decía el abuelo,
En esta vida nada es malo,
Todo lo que miras en lo natural te ayuda a vivir;
Cuando el sur o el norte
El este o el oeste soplan,
El danzante del viento abre sus manos
Y sobre sus brazos se posa el colibrí
Dejándose llevar por el vaivén.
Más tarde, los cántaros del cielo
Riegan el cuerpo del betiye
Mojan el plumaje del mensajero
Calman la sed del viento
Y juntos hacen danza y canción.
Son hermanos,
Retoñaron en algún lugar de la tierra;
Ellos te pertenecen a ti y tú a ellos.
Para ti también hacen danza y canción,
Pero tal vez estés olvidando tu lengua.
HUGO JAMIOY