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Wilson Pérez: Un poeta en movimiento

El más reciente libro del poeta antioqueño Wilson Pérez, titulado “Movimientos”, es un conjunto de textos y versos en los que se destaca la música y la relación del autor con ella.

Wilson Pérez, autor de “El amor y la eterna sinfonía del mar”, “Libro de la mirada” y “Movimientos”.Cortesía

Wilson Pérez Uribe nació en Medellín, pero gran parte de su vida ha estado en Entrerríos, “una tranquila comarca” —como él la llama—, municipio al norte de Antioquia. Realizó sus primeros años de estudio en la Escuela del Progreso y la Escuela Urbana de Entrerríos y terminó bachillerato en la Institución Educativa Entrerríos. Es Licenciado en Literatura y Lengua Castellana de la Universidad de Antioquia.

Su amor por escribir poesía nace de su constante lectura, que lo acompañó en su adolescencia. Desde los 18 años empezó a crear pequeños trazos de escritura, de poesía. Para él, escribir es un talento en que se necesita la lectura y la observación, ver los detalles pequeños, lo que está más allá de lo común.

Ya ha publicado tres libros. El primero, El amor y la eterna sinfonía del mar, publicado en 2012, trata sobre los mitos nórdicos, donde se entrelazan la naturaleza y la palabra. El segundo, Libro de la mirada, sugiere el encuentro de dos mundos: la pintura y la infancia, y por último Movimientos, un poemario donde se realza la música y la relación del autor con ella. Sus textos han sido publicados en Colombia, España y México, y ha escrito para diversas revistas como Círculo de Poesía, Otro PáramoLa TaguaEl Coloquio de los PerrosLiterariedadAurora BorealLiberoamérica y Las Nueve Musas, entre otras.

Como sus escritos lo demuestran, tiene una fuerte conexión y admiración con varios pintores y músicos, como lo son los artistas  Frédéric Chopin, Franz Liszt, Denis Fernández y Goyo Haschigichi, en Japón. Y los músicos que alimentan su inspiración: Maurice Ravel, Luca Turilli y Mercedes Sosa. La escritura se alimenta de todas estas expresiones del arte y para él siempre van a ser fundamentales la pintura y la música.

¿Cuáles autores han sido los más influyentes en su vida?

Yo más bien los llamaría maestros. Podría mencionar a varios que siempre han estado en mis lecturas y relecturas: Marguerite Yourcenar, Roberto Juarroz, Vicente Aleixandre, Jorge Luis Borges y Chantal Maillard, por mencionar algunos. Las mujeres artistas han estado muy presentes en mí:Anna Ajmátova, Akiko Yosano, Marina Tsvietáieva, Wislawa Szymborska e Irène Némirovsky. También he tenido una fuerte relación con el pintor  Amedeo Modigliani.

¿Cuál ha sido su relación con la música y la poesía?

No hay una disparidad entre ambas, sino que hay un encuentro furtivo, hay una cierta amistad. Si miramos, por ejemplo, desde las artes de la estética taoísta, vemos que ambas, incluso con la pintura, guardan una estrecha relación. En tanto conservan unas claves, como la empatía, el ritmo vital, la reticencia, el vacío, son ambas. A la manera de una llave que abre la percepción sobre el mundo y que se expresan de acuerdo a un lenguaje particular, cada una maneja un texto significativo. El texto de la palabra en la poesía y el texto del sonido en la música. De todas maneras. En mi libro Movimientos esa relación se da de una manera especial, en el sentido de que ambas apuntan a una experiencia de estar en el mundo, a una experiencia de la fragilidad, de la pérdida del encuentro, de la búsqueda. En el caso de Movimientos, los poemas y la escucha atenta de cada pieza musical. Cada pieza musical es una experiencia sonora. Y esa experiencia sonora crea ciertas sensaciones, emociones, recuerdos, rescata olvidos, y el poema lo que hace es ser eco de esa melodía, ser el origen de ese sonido nombrado en la palabra. Aquello que no podemos expresar, aquello que queda tácito en la música se comunica a partir de la poesía.

¿Qué tipo de sensibilidad ha descubierto a través de la educación respecto a la creación poética?

Se trata de una sensibilidad planetaria en el sentido de que los procesos formativos en torno al arte y la literatura y, en este caso a la creación poética, abren unas ventanas y unas puertas al mundo, a no dejar que el mundo pase de largo sobre nosotros, sino que nos habita, y así nosotros podamos cultivar eso que se nos da: saber del mundo en nuestra propia vida. La creación poética es un ejercicio de respeto con las palabras, es un ejercicio de diálogo con lo que nos acontece, es una defensa absoluta de nuestra soledad, pero también es una construcción fraterna en torno a los otros y con los otros. Creo que esa sensibilidad se compone de esos aspectos. Una sensibilidad dialógica es una sensibilidad también particular, porque atiende a hechos sobre el mundo que no percibimos a simple vista, sino que pasa por un lente reflexivo, un lente de cuidadosa atención y eso es lo que hace el ejercicio de la creación poética.

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Laura Valeria López Guzmán / @Lauravalerialo

Cultura

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