Hoy comienza el Festival Internacional de Cine de Cali

“Yo, Lucas”: una borracha reflexión

Este largometraje, dirigido por Lucas Maldonado, tiene algo de cinismo y desfachatez. Esta es la historia de una persona que ha tenido gratas, amargas y funestas experiencias producto del alcoholismo y la drogadicción.

En el documental autobiográfico de Lucas Maldonado participaron algunas de sus exnovias. / Cortesía

 

Cuando Michel de Montaigne encabezó su volumen de ensayos con la frase “Yo soy el tema de mi libro” sorprendió a todos. “Le moi est haïssable”, había dicho Blaise Pascal. Y es que hablar de uno, en primera persona, resaltándose, no es bien visto. Uno, porque a la gente le fascina la modestia (por falsa que sea), y dos, porque si no es interesante involucrarse en, por decir algo: este texto, ¿para qué? Sobra, es innecesario, genera ruido. Montaigne se metió en el texto, y al hacerlo cambió la manera de desarrollar el ensayo. Su legado es amplio, pero se podría resumir diciendo que el yo es importante cuando a partir de uno se identifican muchos, cuando se generaliza a partir de lo particular, cuando se reflexiona y se ayuda a reflexionar a otros.

Con todo, lo más interesante es que, en sentido riguroso, no se trata de un autor de ficción. Es conocido que en este terreno el escritor suele crear álter egos o trasuntos que reflejan sus vidas propias. Y si se puede en la literatura, se puede en el ensayo; y así las cosas, también en el cine. Para estos tiempos no es nada nuevo. En la literatura, novelistas como Vila-Matas, César Aira, Fernando Vallejo, entre otros, lo llaman autoficción. En el cine podríamos hablar de autorrepresentación, y de referentes de trayectoria como Pedro Almodóvar, Moreira Salles y un grupo de nuevas voces nacionales que le apuestan a este cine, como Clare Weiskopf (Amazona), Jorge Andrés Giraldo (9 disparos), Silvia Lorenzini (My Way or the Highway) y Miguel Salazar (Ciro y yo), entre otros.

Pues bien, de esos otros vale la pena mencionar a Lucas Maldonado, el director de Yo, Lucas, un largometraje que con algo de cinismo y desfachatez cuenta la(s) historia(s) de una persona que ha tenido gratas, amargas y funestas experiencias producto del alcoholismo y la drogadicción.

Entre los múltiples elementos que es necesario destacar está el de cómo Lucas cuenta su historia. O, para corregir, de cómo se cuenta, porque si bien el director de la película es él y hay una voz en off que conduce el relato, este es hilvanado por un conjunto de voces: familiares, amigos y un puñado de mujeres (exnovias) que se acuestan con él en una cama.

Alguien podría decir que, en cualquiera de los casos, es el director quien decide qué va y qué no va, y en Yo, Lucas llama poderosamente la atención (es casi morboso) saber qué declaraciones se quedaron por fuera. Pero entonces viene una explicación como esta: “¿Y por qué estas mujeres aceptaron meterse a la cama conmigo? Porque me tienen lástima, porque había que ayudar al drogadicto”.

Y es inevitable no tener simpatía con el sujeto personaje o personaje sujeto, porque las historias son tan locas que el espectador se confunde, y deriva entonces lo más importante: la película podrá tener un fondo narcisista, pero es una vanidad tan agradable y satírica que a quien ve el largo le importa muy poco eso. Es un relato muy bien contado, sin moralismos ni fábulas. Un retrato que genera un goce estético por la forma como está adobado y por lo que se cuenta. Con lo cual logra aunar algo bastante difícil, a saber, contenido y forma.

Yo, Lucas es una película que se hará un lugar propio en la cinematografía nacional. Su carácter fresco, jocoso y audaz hace de esta producción una obra auténtica. Al verla es inevitable no pensar en novelas como Sin remedio, de Antonio Caballero, o los cuentos del colombiano David Betancourt y del gran león de California: Charles Bukowski, quien en alguna parte escribió: “Ese es el problema con la bebida (pensé, mientras me servía un trago). Si ocurre algo malo, bebes para olvidarlo; si ocurre algo bueno, bebes para celebrarlo; y si no pasa nada, bebes para que pase algo”.

Me aventuro a pensar que Lucas Maldonado es quien más puede hacer honor a esa frase.

La cinta Yo, Lucas se presentará el viernes 10 y el lunes 13 de noviembre en la cinemateca del museo La Tertulia, con presencia del director. Además, Maldonado, en compañía del director español Adrián Or Serrano, dictará la master class el viernes 10 en la Universidad Autónoma de Occidente, todo en el marco de la novena edición del Festival Internacional de Cine de Cali que se inicia hoy y va hasta el 13 de noviembre.

 

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