8 Mar 2009 - 11:18 p. m.

Reflexiones sobre el consumo y sus estudios

LUEGO DE CONOCER LOS INFOR- mes dados por el Gobierno sobre el Estudio de Consumo de Drogas de 2008 hay ciertos aspectos, más allá de los números, que merecen algunas reflexiones. 

Julián Andrés Quintero López*

No se conoce exactamente la metodología de la encuesta. La manera en que se formularon las preguntas, las preguntas mismas, la manera en que se escogió la muestra o el hogar a consultar, la manera en que se escogió la persona que respondió la encuesta y en qué contexto lo hizo. Por ser una encuesta sobre factores ilegales, las condiciones de contexto deben ser controladas para obtener respuestas adecuadas, en ese sentido se desconoce mucha información para contextualizar metodológicamente la encuesta.

La encuesta da cuenta de qué se está consumiendo, cada cuánto, niveles de dependencia y “consumo problemático” entre otros aspectos, no obstante la encuesta no aborda el por qué se está consumiendo, es decir, las razones, motivaciones, deseos, expectativas y demás aspectos que implican el consumo. Es decir, se indaga sobre un hecho dado, pero no se indaga sobre los aspectos que ocurren antes de que este hecho ocurra. Los datos de la encuesta son pos y no pre, por tanto no aportan ningún elemento relevante para tener en cuenta a la hora de prevenir y ni siquiera a la hora de tratar. La encuesta cae en el conocido error de restringir su metodología a aspectos cuantitativos y no aporta respuestas cualitativas necesarias para conocer el fenómeno.

La encuesta está enmarcada en un contexto institucional nacional e internacional de conocimiento del fenómeno del consumo como problemática de salud pública, participan instancias como CICAD/OEA, UNODC y el resumen ejecutivo es firmado por las DNE (Dirección Nacional de Estupefacientes) y el Ministerio de la Protección Social; no obstante, la presentación pública de los resultados fue realizada por el Ministro del Interior y de Justicia —el ministerio político del Gobierno Nacional— en un claro aprovechamiento de los resultados para respaldar el proyecto de ley que pretende la penalización del porte de la dosis mínima. Sin lugar a dudas la presentación de los resultados de esta encuesta, demuestra la manipulación política de los datos para obtener resultados contrarios a las tendencias internacionales frente al consumo de sustancias psicoactivas, así como la irrelevancia política y técnica de instancias como la DNE, la Unodc, CICAD/OE y el Ministerio de Protección Social.

La percepción del riesgo sobre los efectos nocivos del consumo de sustancias psicoactivas son altos, del 70% hacia arriba en las legales (alcohol y cigarrillo), cercano al 90% en ilegales (marihuana, cocaína, éxtasis). Con este dato podría decir que las consecuencias del consumo son ampliamente conocidas, pero el consumo sigue aumentando, por tanto conocer riesgos no implica disminución del consumo. Demuestra entonces que la prevención fundamentada en la publicidad de los riesgos, el temor por las sustancias y el terror de las consecuencias ha fracasado.

Aspectos importantes y relevantes para el tratamiento del tema tienen ausencia en la encuesta. Por lo tanto, los resultados que de ella se han conocido deben ser vistos con cuidado por los ciudadanos y medios de comunicación, antes de avaluarlos como razones empíricas que apoyan la política antidrogas del actual gobierno.

*Sociólogo Investigador

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