Las aclaraciones sobre el enfoque de género en el nuevo acuerdo de paz

El nuevo acuerdo define el concepto aclarando que lo que se busca es reconocer que el conflicto ha impactado de manera diferenciada a la mujer y que, en consecuencia, se requieren acciones distintas y específicas para restablecer sus derechos.

El tema del enfoque de género dentro del acuerdo de paz ha sido uno de los más controvertidos. Y, en este sentido, el anuncio del Gobierno y las Farc precisa que los cambios hechos al texto están referidos estrictamente a poner fin al conflicto y sentar las bases para la construcción de una paz estable y duradera y que, por lo tanto, no aborda temas como la definición de familia, matrimonio o adopción por parejas del mismo sexo o el derecho de los padres a escoger la enseñanza de sus hijos. Para las partes, estos son asuntos que la sociedad colombiana debe debatir libremente en democracia y a través de las instituciones correspondientes, entre ellas el mismo Congreso. (Vea aquí el especial "A construir la paz")

El nuevo acuerdo reconoce el principio de igualdad y no discriminación, que implica que toda persona, sin distinción de género, orientación sexual, etnia, edad, creencias religiosas y condición física, tiene derecho a disfrutar de todos los derechos incluidos en la Constitución. En este sentido, se deja claro que ningún contenido del texto se debe entender o interpretar como la negación, restricción o menoscabo de los derechos fundamentales de las personas LGBTI o de las personas con creencias religiosas. (Lea aquí: LGBTI reclaman que Santos evita reunirse con ellos para hablar de acuerdo de paz)

Precisamente, para evitar malos entendidos, en los cambios hechos se define el concepto de enfoque de género, el cual apunta fundamentalmente a reconocer que el conflicto ha impactado de manera diferenciada a la mujer y que, en consecuencia, se requieren acciones distintas y específicas para restablecer sus derechos. Así mismo, establece que con el fin de garantizar la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, es necesario que haya medidas diferenciadas en los planes y programas acordados.

Gobierno y Farc acogen también el llamado de los sectores religiosos, tanto los del Sí como los del No en el plebiscito, estipulando que en la implementación de lo acordado se deberá respetar la libertad religiosa, tal y como está consagrada en la Constitución. Y plantean que las iglesias, confesiones religiosas, organizaciones del sector religioso y personas con creencias religiosas, deben jugar un papel primordial en la construcción de paz.  Se reconoce además que comunidades y personas en razón de sus creencias religiosas fueron victimizadas en el contexto del conflicto armado y que, por lo mismo, se debe garantizar sus derechos como víctimas. Por último, en este tema, el nuevo acuerdo deja explícito que las familias han sido muy afectadas por la guerra, lo cual también implica tomar medidas para restablecer el tejido social y el entorno afectado por la violencia.

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