Acuerdo de paz, en manos del Congreso

La batalla entre los del Sí y los del No llega al Capitolio el próximo martes 29 de noviembre. Gobierno insiste en un pacto nacional.

EFE

Con la solicitud de que haya un compromiso claro de sesionar las veces que sean necesarias para refrendar el nuevo acuerdo de paz con las Farc, llegó la carta del presidente Juan Manuel Santos a las mesas directivas de Senado y Cámara. En ella se confirma que la vía legislativa es el camino elegido —y el más expedito— para darle un renovado sí al pacto firmado ayer entre el jefe de Estado y el máximo jefe de las Farc, Rodrigo Londoño, Timochenko.

“La pronta implementación de los acuerdos es fundamental para impedir el desmoronamiento del cese el fuego y la pérdida de más vidas”, señaló el primer mandatario en la misiva entregada por el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, junto con la copia del acuerdo definitivo para su refrendación.

Ayer, precisamente, las mesas directivas de ambas corporaciones sesionaron para citar al primer debate del nuevo acuerdo de paz, a realizarse el martes 29 de noviembre. Los negociadores de paz del Gobierno, Humberto de la Calle y Sergio Jaramillo, fueron citados para que expliquen a senadores y representantes el contenido del nuevo texto.

Será una semana trascendental en el Capitolio, teniendo en cuenta la polarización con la que llegarán los congresistas a debatirlo, dada la inquebrantable postura del uribismo de no dar su aval a lo pactado. “Los que votamos Sí tenemos que pensar en juntarnos, porque los del No se van a unir y ya demostraron que pueden hacerlo”, advirtió el senador Antonio Navarro Wolff, de la Alianza Verde.

Pero el Legislativo, sin embargo, espera superar las divisiones políticas, tal y como lo confirmó el presidente del Senado, Mauricio Lizcano. “El Gobierno ya cumplió y ahora le corresponde al Congreso asumir su responsabilidad, en representación de los más de 14 millones de colombianos que nos eligieron, y no los vamos a defraudar”, dijo.

En ese sentido, en una proposición aprobada ayer se incluyó la participación en el debate de líderes del Sí y del No, en aras de darle una amplia participación a quienes todavía no conocen a fondo los acuerdos o aún se oponen a ellos. Por ejemplo, se va a invitar a la exministra Marta Lucía Ramírez y al exprocurador Alejandro Ordóñez.

Eso sí, habrá reglas precisas para la discusión. Aunque de entrada se descarta que ese martes se apruebe la proposición que avala el nuevo acuerdo, en la que tanto senadores como representantes confirmarán sentirse satisfechos con las explicaciones de los negociadores de paz, el debate no puede extenderse indefinidamente. A más tardar el jueves 1º de diciembre se estaría dando esa refrendación y, por eso, las intervenciones en las plenarias no serán para todos ni ilimitadas.

La Cámara, presidida por el representante Miguel Ángel Pinto, y el Senado, por Mauricio Lizcano, definieron la cantidad de voceros de cada partido. “El Centro Democrático, como partido de oposición, tendrá dos voceros”, explicó Lizcano. Por las demás colectividades sólo habrá uno. Además, el uribismo contará con el doble del tiempo para debatir que los miembros de la Unidad Nacional. Mientras a los santistas se les darán 15 minutos, a la bancada que lidera el expresidente Álvaro Uribe se le dará media hora.

Una postura que el Gobierno defiende. De hecho, el ministro Cristo insistió en que se busca que el debate sea amplio y con plenas garantías. Por supuesto, bajo la plena certeza de que los partidos afines al proceso de paz son mayoría en Senado y Cámara, y por eso “estoy seguro de que de este nuevo texto saldrá la conclusión de que se trata de un mejor acuerdo que incorpora la mayoría de las propuestas del No, y el Congreso le dará el sí a la paz”, enfatizó.

Como quien dice, con la refrendación, el próximo martes arranca la tarea legislativa en aras de la paz, que es apenas el preámbulo de lo que viene, pues sigue el trámite de múltiples leyes y reformas constitucionales en lo que será la tarea de la implementación. Como lo dijo el presidente Santos, algo “urgente”, porque lo que está en riesgo es el cese el fuego bilateral.

Resta esperar la decisión del Gobierno en torno a la radicación de las primeras leyes sin tener aún la respuesta de la Corte Constitucional sobre el Acto Legislativo para la Paz. En el Ejecutivo y en el Legislativo existe la duda sobre si es mejor esperar a que el alto tribunal le dé vía libre al mecanismo de fast track o iniciar el trámite por la vía ordinaria.

En todo caso, si se elige el segundo camino, tendrá que ser con mensaje de urgencia, con el fin de acelerar el paso para que en unos cuantos meses salga la ley de amnistía, que sería la primera que se abordaría. Aún es incierto el camino, pero el reto del Congreso, sin duda, será trascendental para que la implementación del acuerdo de paz no corra riesgos si en el 2018 llega al poder alguien que esté en contra de lo negociado.

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