Acuerdo de paz se puede salvar, pero su discusión irá hasta 2018: Analistas

Expertos de la consultora Control Risks dicen que en ese periodo podrían darse algunos enfrentamientos entre Ejército y Farc, pero que no se retornará al conflicto.

AFP

Nueve días después de haber ganado el No en el plebiscito y de que el acuerdo de paz con las Farc quedara en la incertidumbre, analistas de la consultora Control Risks hicieron sus previsiones sobre lo que viene para el proceso con la guerrilla y las implicaciones que tiene para el país la no ratificación de lo acordado con los subversivos. (Ver aquí el especial: A construir la paz)

Según los expertos, una de las lecturas del resultado de la votación del 2 de octubre (50.22% por el No y 49.77% por el Sí) es el triunfo de la derecha que lideró la campaña del No, pero también la responsabilidad que recae sobre ésta. El expresidente y senador Álvaro Uribe, así como su partido, Centro Democrático, tienen el deber de presentar alternativas realistas para empezar a destrabar la implementación del acuerdo de paz con las Farc, que se selló el 26 de septiembre tras cuatro años de negociaciones en Cuba.  

La decisión del 37,43% de los colombianos, que fue el porcentaje que ejerció su derecho al voto, trajo consigo la pérdida de legitimidad del presidente Juan Manuel Santos y su Gobierno. De acuerdo con los analistas, eso implica que el mandatario colombiano no podrá tomar decisiones políticas que generen controversias, con el fin de “mantener e incrementar el apoyo político público para una negociación futura”. Bajo esta lógica, se puede ver afectada la reforma tributaria que espera ser presentada al Congreso en noviembre, “debilitando algunas de las medidas que contiene”.

Aunque el pronóstico de lo que viene es aún incierto, los académicos no esperan un retorno a un conflicto abierto, aseguran que un eventual regreso de las Farc a las actividades ilegales (tráfico de drogas, la minería ilegal y extorsión) lograría antagonizar a quienes votaron No y debilitaría la posición de negociación de la guerrilla.

Así mismo se espera que el acuerdo de paz sea renegociado, pero será un asunto extremadamente dilatado por los dos temas transversales que enfrentan al uribismo y a la mesa de La Habana: la participación política de las Farc y el sistema de justicia transicional establecidos en el acuerdo.
“Dado que las negociaciones de paz demoraron cuatro años en finalizar, un avance rápido sobre estos espinosos temas no sucederá de la noche a la mañana. Por otra parte, las Farc, a pesar de su compromiso público de la paz, tienen pocos incentivos para negociar con un gobierno cuya legitimidad y su legado ha sido derrotado por el público, o una oposición que tiene intenciones de destruirlos”, dicen los analistas.

El tema económico también sufre consecuencias tras la victoria del No. La confianza de los inversores queda afectada porque el futuro del país es incierto. “El FMI ya ha ajustado las proyecciones de crecimiento del PIB de Colombia al 2,2% para el 2016 (frente al 2,5% en enero) y al 2,7% para 2017 (frente al 3,0% en enero). El peso también caerá en frente al dólar y otras divisas importantes. El grado de inversión de Colombia, actualmente en BBB de Standard and Poors también podría entrar en cuestión”.

La conclusión final del análisis indica que el acuerdo de paz se puede salvar, pero que esto tomará el resto del mandato de Santos. Hasta 2018 se podría completar el proceso con las Farc. Durante este periodo es posible que las partes amenacen con retirarse de las conversaciones, que el Ejército y los insurgentes se enfrenten ocasionalmente y que el proceso esté al borde de su final, pero se superarán estos momentos de crisis.

“Cualquier acuerdo final es casi seguro que volverá a ser sometido a votación pública para lograr legitimidad. Las reformas claves serán puestas en espera o significativamente diluidas mientras el gobierno de Santos pierde su peso político”.
 

 

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