El corazón de Bogotá gritó ¡Libertad!

La cita fue a las nueve de la mañana en el Parque Nacional. Hasta allí llegaron centenares de personas para pedir una vez más por los colombianos que aún siguen cautiverio.

La carrera séptima se convirtió en un río humano que con banderas, globos y pañuelos blancos, revivió la hazaña del pasado cuatro de febrero, día en que el país también se movilizó en contra del secuestro.

La marcha llegó hasta la Plaza de Bolívar, donde varias tarimas recordaron uno a uno los nombres de las personas que siguen internadas en la selva. Entre gritos, pitos y sirenas, las personas decidieron exigir a su manera, que el martirio del cautiverio termine.

En el camino se unieron algunas personalidades, como el vicepresidente Francisco Santos, quien aseguró que la cita de este 20 de julio era compromiso de todos los colombianos "queremos que todos los secuestrados entiendan que no nos hemos olvidado de ellos", dijo.

Más adelante, el ministro del Interior, Fabio Valencia y el alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, caminaron en medio de la multitud para exigir también la liberación inmediata de las personas que aún quedan en poder de los grupos subversivos.

Las otras marchas

Aunque la convocatoria giraba únicamente en torno a la liberación, en las calles del centro de Bogotá se vivieron distintas manifestaciones. Solo en algunos tramos, las voces de los cientos de ciudadanos se unieron en una sola consigna.

Un grupo de ‘skinhead', de más de 50 integrantes, llegaron a la movilización vestidos de negro y con banderas en contra del gobierno venezolano. "No queremos que Chávez meta más la nariz en nuestro país", gritaron.

Otros, como los miembros de la Central de Trabajadores de Colombia, exigieron la libertada a través del Acuerdo Humanitario "No podemos permitir que la euforia del rescate de los 15 secuestrados nos haga olvidar del peligro que representa un rescate militar", gritaba uno de los dirigentes de este grupo.

Con esta posición no estaba muy de acuerdo un grupo de personas, que vestidos de tricolor, caminaba unos metros atrás. Según ellos, era importante reconocer que la seguridad democrática del presidente Uribe es el mejor camino para lograr la paz en el país.

"Esto nos debe recordar que un tercer mandato presidencial significaría la solución para que Colombia viva la libertad", vociferaba una de las efusivas uribistas que acompañaba la marcha.

Otros, simplemente aprovecharon el momento para celebrar el legendario día de la Independencia y explotar el nacionalismo al máximo. "La verdad no entiendo si estamos celebrando que volvieron los 15 secuestrados, si estamos lamentando que muchos quedan en la selva o si este es un concurrido desfile del 20 de julio", aseguró un desprevenido manifestante.

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