El triunfo de la firmeza

La ex candidata presidencial colombiana fue acogida por el presidente Nicolás Sarkozy y su esposa, Carla Bruni.“Este es un momento muy, muy emocionante para mí. Francia es mi casa y ustedes son mi familia”, dijo Íngrid.

El miércoles en la noche me encontraba en París haciendo uno de los planes que más disfruto: mirar libros nuevos en una de las mejores librerías del mundo. El inoportuno celular vibró interrumpiendo la lectura del plan de temas de una obra cuyo titulo me había parecido interesante sobre la nueva crisis económica. Era un mensaje de Bogotá. ¡¡¡¡Ingrid estaba libre!!!!

Una enorme emoción me invadió. Mi primera reacción fue de incredulidad. Después pregunté si había sido producto de algún intercambio humanitario. Pensé que era un gesto que las Farc le enviaban a Francia que acaba de asumir la Presidencia de la Unión Europea. Incluso creí que los rumores recientes sobre una intermediación de Francia se confirmaban y que los contactos directos con las Farc producían rápidos resultados. Nada de esto resultó cierto. Mi interlocutor en Colombia me informó que era producto de una operación militar. Mi asombro aumentaba.

Miré alrededor y era evidente que nadie conocía la noticia. Todo era calma mientras yo en mi interior bullía de felicidad. Mi hijo buscaba con ansiedad a mi esposa y mi hija mientras yo pagaba rápidamente un libro que había seleccionado. Al contarles lo sucedido tomamos la decisión de regresar al apartamento a escuchar las noticias. Todos estábamos felices pues durante el tiempo que permanecimos en París como diplomáticos y luego al regresar a Colombia habíamos esperado este momento ansiosamente. Y ahora estábamos en París, un lugar que fue central en el drama del secuestro de Ingrid.

Tomamos un taxi y el chofer escuchaba música. Le pedí que pusiera las noticias pues acababan de liberar a Ingrid. Respondió: “Ce n`est pas possible. Je viens d`ècouter les nouvelles et ils n`ont rien dit”. (No es posible acabo de escuchar las noticias y no han dicho nada al respecto). “Si” le dije con cierta impaciencia. “Es cierto me lo acaban de informar desde Colombia. El ejército la rescató”. En el radio del taxi las noticias no informaban nada. Parecía como si los franceses no se lo


creyeran. Llegamos al apartamento y los canales de televisión franceses no decían nada tampoco. Como cada noche, a esa hora, transmitían películas. Finalmente encontramos el canal de noticias permanentes y un flash anunciaba la posible liberación de Ingrid sin dar mayores detalles.

Protocolo presidencial

Luego de cerca de 90 minutos después de la llamada que había recibido de Bogotá la noticia explota en París. Se interrumpen las emisiones y se inicia en forma el cubrimiento noticioso. Se anuncia que el presidente Sarkozy se ha comunicado con Alvaro Uribe y que espera la presencia de los miembros de la familia en el Palacio del Eliseo. Como todo en Francia, la intervención del Presidente es cuidadosamente preparada. Rodeado de la familia, reconoce y agradece al gobierno colombiano. Afirma que la lucha de las Farc es “absurda y medieval”. Al final de su intervención menciona al soldado franco- israelí que está secuestrado por las fuerzas de Hammas en Palestina desde hace dos años. La intervención de Mélanie registra su voz quebrada y la emoción que la embarga. Más seguro su hijo Lorenzo. Agradecen primero al Presidente Sarkozy y luego a las autoridades colombianas, afirmando: “Hemos ganado un combate por la libertad”.

Luego de una larga espera aparecen las imágenes del avión que trae a Ingrid y los demás secuestrados colombianos. Los americanos ya no están con el grupo. La emoción es fuerte y llega a su máximo nivel cuando Ingrid toma la palabra. Agradece a Dios y a la virgen, al ejército y elogia a Álvaro Uribe. Describe brevemente la operación de liberación que califica como “perfecta”. La televisión francesa traduce en directo y utiliza la palabra “impecable”, que es un término aún más preciso para describir la situación.

Pensé para mis adentros que las primeras palabras de Ingrid eran muy simbólicas y que marcarían el cubrimiento noticioso. Lo primero era la referencia religiosa. En un país como Francia que ha hecho de la laicidad una religión de Estado, resulta curioso ver a Ingrid rezando de rodillas y haciendo continua referencia a la protección Divina. Pienso que muchos franceses debieron sorprenderse por estas imágenes de un grupo de colombianos orando y dando gracias a Dios. No hay que olvidar que hace pocos años se adoptó una ley que prohíbe en los colegios la presencia de signos exteriores que hagan referencia a la religión. Ello generó la dura protesta de los grupos islamistas que exigían la posibilidad de que las niñas musulmanas pudiesen cubrirse la cabeza como lo manda su tradición. También se prohibieron en los colegios públicos los crucifijos y los turbantes que utilizan algunas minorías de la India.

Cambio de opinión

En general la prensa resalta la eficacia del ejército colombiano y la habilidad con la que engañaron a la guerrilla. También enfatizan que es claro que el gobierno de Colombia está ganando la guerra y que la guerrilla ha sufrido graves golpes en los últimos meses.

Después de escuchar a Ingrid dirigirse a Francia y agradecer todos sus esfuerzos, se inician en la televisión los análisis de lo acontecido. La prensa francesa siempre privilegia el comentario ilustrado. Desfilan por los medios periodistas, políticos, sicólogos, amigos de Ingrid y personalidades públicas. De la izquierda a la derecha todo el espectro político se pronuncia


jubiloso por la liberación. Algunos como Hervé Marot, Presidente del Comité de Apoyo a Ingrid Betancourt, afirman sorprendentemente que la liberación es producto de la presión internacional. Parece no conocer los detalles de la operación militar o probablemente no quiere reconocer que, a pesar de las marchas, las protestas, las canciones y las demás actividades desarrolladas por los comités,  la presión de la opinión pública internacional no conmovió a las Farc ni produjo ningún cambio en su actitud frente al secuestro. Otros reconocen que su opinión se ha modificado. Probablemente el que tiene más claridad es Robert Ménard, célebre secretario general de la ONG Reporteros sin Frontera que admite: “No fue la debilidad ni la negociación la que logró la liberación de Ingrid. Fue la firmeza del gobierno colombiano”.

La diplomacia francesa debe también aceptar que todos sus esfuerzos por obtener la liberación han resultado insuficientes. La prensa recoge algunas de estas iniciativas dentro de los cuales se recuerda la desafortunada operación de rescate emprendida cuando el entonces Ministro de Relaciones Exteriores, Dominique de Villepin, que envió un avión a la frontera entre Colombia y Brasil generando una grave crisis diplomática. Este incidente demostró que Francia no entendía cabalmente la estrategia de las Farc, siempre caracterizada por el engaño y los dobles mensajes.

El periodista Alain Ammar ratifica que la opción del intercambio humanitario fracasó pues los hechos son implacables. La liberación es producto de un acto militar y no de un proceso político. Reconoce que Francia, al confiar en Hugo Chávez como mediador se equivocó y sentencia: “Chávez está out”.

De villano a héroe

Pero el mayor cambio se observa en las opiniones sobre el presidente colombiano. Producto de los ataques constantes de casi todos los sectores de opinión, en Francia la imagen de Uribe era, hasta la liberación, muy negativa. Como embajador fue testigo de los duros epítetos que se utilizaban contra él. Siempre me sorprendió como sensatos y sesudos analistas franceses tenían una imagen distorsionada de la guerrilla a la que justificaban en su accionar y en sus métodos. A Uribe no se le reconocía ninguna virtud. Se consideraba que su actitud inflexible era la responsable de que Ingrid permaneciera secuestrada. Algunos incluso afirmaban que a Uribe no le convenía la liberación de Ingrid. El diario Le Monde recuerda en su primera edición después de la liberación que la madre de Ingrid afirmó que “odiaba a Álvaro Uribe” y que “confiaba más en las Farc que en el gobierno colombiano”. Los  generosos elogios de Ingrid al Presidente y a las Fuerzas Armadas contrastan en estos momentos con los constantes ataques que Uribe debió soportar en Colombia, en Francia y en el mundo. Finalmente muchos en Francia reconocen que la guerrilla no tiene norte y perciben su carácter anacrónico y cruel.

Futuro político

El regreso de Ingrid a Francia produce una reacción apoteósica. Ingrid encarna para los franceses todas las virtudes que ellos no encuentran en sus políticos. Es joven, romántica, idealista, fuerte y tiene carácter. Hay quienes creen que Ingrid podría hacer una exitosa carrera política en Francia pues goza de una aceptación y popularidad que nunca tuvo en Colombia. Lo que es cierto es que todos los sectores políticos franceses son partidarios de Ingrid y quisieran que ella los respaldara. Su imagen en Francia trasciende los partidos y las diferencias ideológicas. Será interesante observar en los próximos meses si el gobierno de Sarkozy, compuesto por una mayoría de derecha, o la izquierda que considera a Ingrid como un símbolo de sus luchas, logra atraerla.

Las fotografías de Ingrid que colgaban en tantos muros de Francia empiezan a descolgarse. Para los franceses la pesadilla concluyó. No puedo dejar de recordar a los cientos de colombianos que permanecen secuestrados. Yo, para mis adentros pienso que Ingrid sería, por el momento, la mejor embajadora de Colombia en Francia.

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