Familiares no quieren odios, sino la vida de los plagiados

Los familiares de los secuestrados reiteraron su rechazo a la posibilidad de que sean rescatados por vía militar.

Unas dos mil personas se congregaron en la Plaza de los Mártires, en donde se encuentra la iglesia del Voto Nacional, para manifestarse en contra del secuestro de una manera que muchos llamaron "pacífica, simbólica y sin tentar a las Farc".

¡Vivos se los llevaron, vivos los esperamos! Esta fue la consigna que, desde las once de la mañana, identificó el clamor y los gritos de los familiares, amigos y demás asistentes a este sitio. Uno a uno fueron llegando con pancartas, camisetas blancas con frases de no al secuestro, no a las Farc, no al rescate militar e incluso, algunas con un tinte político con un, no a Uribe.

Una de las primeras en llegar a la Plaza, con una pancarta que la tapaba por completo y cientos de familiares, de los más de 700 plagiados en poder de las Farc, siguiendo sus pasos fue Marleny Orjuela, líder de Asfamipaz.

A su arrivo, lo primero que hizo Orjuela fue un llamado al presidente Álvaro Uribe y a las Farc. "Reto al presidente Uribe a que deje el orgullo y la arrogancia y a Manuel Marulanda a que la quite las cadenas a nuestros secuestrados", gritaba con la voz entrecortada la líder de Asfamipaz.

Los gritos de Marlene eran seguidos por los de Berta Beltran Rusi, prima del ex congresista, Orlando Beltran secuestrado el 28 de agosto de 2001. "Aunque no viajé a Venezuela, como lo hicieron mis demás familiares para recibir a mi primo, si estoy aquí para gritar con todos mis compañeros, no más, abajo las Farc", aseguró Beltran Rusi.

La prima del ex congresista le pidió al presidente, Álvaro Uribe, no "interponerse" en la entrega de los tres secuestrados, anunciada por las Farc. "Esperamos que todo lo que suceda alrededor de la entrega de Orlando sea lo más prudente. Le rogamos al presidente Álvaro Uribe que no interceda con el rescate militar, lo único que hace es poner en riesgo a nuestros familiares", agregó.

Un sentimiento de rechazo al rescate militar también fue expresado por los sobrinos, primos y amigos de Luis Eladio Pérez, secuestrado el seis de junio de 2001.

"No dejemos que la historia de los diputados se repita, no esperemos a que sea demasiado tarde", aseveró Cristina Pérez, quien llegó con una foto del ex congresista pegada a su espalda y con una bandera blanca con un no más, escrito en letras negras, tal ves una de las más grandes de la concentración.


Los secuestrados olvidados

Uno de los grupos más grandes fue el de los familiares que llegaron solos y por iniciativa propia, sin hacer parte de ninguna de las organizaciones a favor de la liberación de los secuestrados.

"Somos parte de la generación de los secuestrados olvidados, que no son importantes para el gobierno", explicó Ayda Alzate, una joven de 17 años, quien desde hace tres años pide por la libertad de su tío Norman Alzate Cano, que fue secuestrado en Urabá, Antioquia por un frente de las Farc.

"Yo no marcho, ni estoy aquí por protestar contra las Farc, sino por el acuerdo humanitario y en contra de todos los que han desaparecido a las personas", explicó Ayda.

En la lista de "olvidados" también está Alexander Orjuela García, secuestrado hace 20 meses en el Guaviare. "El odio a las Farc no es la respuesta; no al rescate militar", gritaba Claudia Blanco, esposa de Alexander, quien aprovechó la concentración para pedirle al gobierno un apoyo para las familias que se quedaron sin un aporte económico desde hace más de un año.

Maria Concepción Vega también llegó a pedir por la libertad de sus dos hijos, Javier Armando Vega y Jesús Armando Arevalo Vega, que según dijo, "aunque no fueron raptados por las Farc, hacen parte del grupo de desaparecidos del país".

"Mis hijos desaparecieron el 21 d septiembre de 2000, ellos se fueron de mi casa para Medellín, Yo tuve noticia de ellos hasta que llegaron a Cúcuta y nunca más volví a saber de ellos", explicó Maria Concepción, mientras sostenía un cartón con las fotos de sus hijos.

"A mi nadie me ha querido ayudar porque nunca se ha confirmado que mis hijos están en poder de las Farc", agregó María.

El apoyo internacional también se hizo sentir en el Voto Nacional de la mano de Víctor Muñoz, un colombiano, quien dijo vivir en Canadá y haber viajado hasta Colombia para apoyar a los familiares de los secuestrados y rechazar la política de rescate militar del Gobierno Uribe.

Canadá ofrece una zona de despeje internacional en ese territorio, para que no se necesite de Florida y Pradera y para que Uribe no tenga excusas para hacer el acuerdo humanitario", dijo Muñoz.

Acompañando a los familiares también estuvieron la ex canciller, Maria Emma Mejía, el ex presidente, Ernesto Samper, Juan Carlos Lecompte, esposo de Ingrid Betancourt, además de organizaciones como Redepaz, Movimiento de Mujeres por la Paz y el Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos.

Uno de los que el madrugó a la marcha para poder estar en la misa con los familiares de los secuestrados fue el alcalde, Samuel Moreno, quien desde muy temprano, acompañado por su hijo y varios miembros de su gabinete, marchó por los diferentes puntos de encuentro.

El último punto del recorrido de Moreno fue la Iglesia del Voto Nacional donde resaltó la colaboración de todos los bogotanos. "He recorrido todos los puntos de la ciudad donde los capitalinos estaban concentrados y definitivamente Bogotá le dijo, no al secuestro y demostró que si se puede luchar contra las Farc", aseguró Moreno.

Por su parte el ex presidente Ernesto Samper instó al Gobierno Uribe para que "desde mañana mismo y como respuesta a las marchas agilizara las conversaciones para la zona de encuentro".

Referente a la liberación de los ex congresistas Gloria Polanco, Luis Eladio Pérez y Orlando Beltran, dijo que prefería guardar discreción y no manifestar ninguna opinión al respecto por temor a alguna reacción que alterara la entrega de los secuestrados.


Familia de Íngrid no apoyó la marcha

La familia de Íngrid Betancourt mostró su oposición a las marchas convocadas en todo el mundo en contra de la guerrilla, por considerar que "están manipuladas por el Gobierno colombiano".

Juan Carlos Lecompte, quien solo asistió al inicio de la misa manifestó su molestia por el repudio y los insultos que la madre de Íngrid Betancourt, Yolanda Pulecio y otros familiares de la ex candidata presidencial habían recibido en diferentes marchas y eventos en pro de la liberación de los plagiados.

"No hemos vuelto a las marchas, porque no entiendo a la gente que nos insulta y repudia si esto es un problema que debemos solucionar todos. Además la culpa es del gobierno Uribe y no de nosotros", dijo Lecompte.

También se refirió a la polarizacion de la marcha y culpó al presidente Álvaro Uribe. "Todo esto ha tratado de ser intervenido por Uribe pero en realidad todo esto que esta pasando en pro de los secuestrados es gracias al presidente Hugo Chávez y a Piedad Córdoba", concluyó Lecompte.

Astrid Betancourt, hermana de Ingrid, en rueda de prensa en París ya había manifestado que, "la forma en la que se ha hecho esta convocatoria esconde una justificación de la política de guerra del presidente, Álvaro Uribe, para cerrar así toda posibilidad de una solución dialogada para la liberación de los rehenes".

"Estas marchas deben ser contra todos los terrorismos, no podemos estar a favor de ellas. Convocadas así, atizan la rabia y la incomprensión y no van en favor de la paz y de la liberación de los rehenes", puntualizó.

"El reencuentro de Consuelo con el pueblo"

La misa y la concentración de los familiares no sólo sirvieron para rogar por la libertad de los plagiados sino para que la ex senadora, Consuelo Gonzáles de Perdomo se reencontrará con cientos de personas, que como si se tratase de una heroína se abalanzaron encima de ella y algunos hasta lloraron con sólo verla entrar a la iglesia.

Aplausos, palabras de gratitud y gritos de "buena Consuelo" se escucharon para la congresista, que describió su llegada a la iglesia del Voto Nacional como un "reencuentro con el pueblo".

"Con esta marcha se abren más las puertas para una posible liberación de todos los secuestrados, estamos cansados de la guerra y de pagar con vidas humanas", dijo Gonzáles.

"Me siento muy contenta por ese toquecito humano de las Farc, para entregar a mis tres compañeros, que pienso es un mensaje al mundo", agregó

Posteriormente y durante la ceremonia la ex congresista se vio acompañada de aplausos y de un homenaje por parte de los familiares.

"Como secuestrado y con estas marcha uno no se siente menos olvidado. Los llevo permanentemente conmigo, nunca los olvido" dijo la ex congresista.

Al final de la ceremonia y entre la multitud Maria Emma Mejia, Consuelo Gonzáles y Marleny Orjuela se unieron en un solo abrazo acompañado de una firme promesa de seguir luchando por la libertad de los secuestrados.

"Con berraquera Consuelo, con berraquera lograremos la libertad de los secuestrados", repetía Marleny Orjuela a la ex senadora que gritó lo que para los familiares es la única solución. "El pueblo lo dice y tiene la razón acuerdo humanitario es la solución".

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