Ingrid Betancourt pide a la Virgen un “milagro”: la libertad para los secuestrados

Ingrid Betancourt se dirigió este sábado a la Virgen María, en la gruta del santuario de Lourdes para darle las gracias por su liberación y pedirle un "milagro": la libertad para los secuestrados que siguen en manos de las Farc.

"Los secuestrados secuestrados necesitan tu fuerza (...). Haznos rápidamente el milagro de devolverles la libertad", declaró la ex cautiva de la guerrilla colombiana, que proclamó tres veces "te quiero" a la Virgen y que llevaba el rosario que fabricó en la selva.

"He esperado tanto este momento", dijo Betancourt, que le dio las gracias a "María, querida" por "la oportunidad de estar aquí" y por la libertad recobrada.

El pasado día 2, después de más de seis años de cautiverio en la selva, la ex candidata a la Presidencia fue liberada junto a otros 14 secuestrados de las Farc en la operación Jaque.

Betancourt, que llegó el viernes a Lourdes con su madre, sus hijos y su hermana, fue a rezar sola en la capilla de la Adoración antes de acudir con sus familiares a la gruta de las apariciones de la Virgen en torno al mediodía.

Rezó dos decenas de "Ave María" por los secuestrados y la libertad, junto al obispo de Lourdes, Jacques Perrier, y puso las manos en la roca de la gruta, como hacen los peregrinos en este santuario, que celebra este año el 150 aniversario de las apariciones de la Virgen a Bernadette Soubirous.

La visita de Betancourt a la gruta estuvo rodeada de un impresionante despliegue policial.

Pero no se interrumpió la procesión de peregrinos, entre los que su presencia generó una gran curiosidad. Hubo quienes la aplaudieron al reconocerla de inmediato, mientras que otros, como un grupo de chinos, preguntaron quién era.

Profundamente piadosa, Betancourt ha dicho en varias ocasiones que su liberación ha sido un "milagro" y ha explicado que la Virgen fue "fundamental" para ella en su cautiverio.

Según ha indicado a la prensa desde su llegada a Francia hace ocho días, en el ambiente de "soledad espiritual" en que se hallaba y rodeada de "enemigos agresivos", la "única persona" a la que podía "hablarle, interiormente, era la Virgen".

En una breve declaración a la prensa, en francés y español, tras su visita a la gruta, explicó que había venido a "dar las gracias" y "pedir por la liberación" de los que siguen cautivos en la selva.

"Pienso en todos los que quedaron y que necesitan verme para saber que se piensa en ellos", indicó.

Su hijo, Lorenzo dijo que es "un momento muy emocionante".

"Pensamos evidentemente en los secuestrados que siguen en la selva: en los 25 'políticos' y los muchos otros", señaló el joven.

El obispo de Lourdes, por su parte, indicó que explicó a Betancourt cómo transcurren las cosas en el santuario y que ella hizo todos los ritos de los peregrinos en la gruta, tal como hará el papa Benedicto XVI en su visita a Lourdes el próximo septiembre.

Monseñor Perrier se declaró sorprendido de que, después de más de seis años en la selva, Betancourt pareciera tan acostumbrada a moverse dentro de una multitud, como la que hoy se veía en Lourdes.

A juicio del obispo, hay "tres pilares muy fuertes" en Betancourt que son "la fe, la familia y su compromiso".

La ex cautiva, que almorzó con Perrier y autoridades de Lourdes, tiene previsto viajar de regreso a París hoy mismo.