Querida Ingrid:

Carta de aliento del médico Santiago Rojas a la excandidata presidencia Ingrid Betancourt.

Primero que todo quiero que sepas que intento entender de manera sincera por todo lo que estás pasando, y lo hago basado en la experiencia que como médico sigo teniendo al acompañar de cerca a cientos de personas que padecen diversas enfermedades que comprometen su cuerpo, su mente y su alma.

Por supuesto que ninguno de ellos está en tus condiciones infrahumanas de desatención, y menos privadas de la libertad de manera arbitraria, sin embargo puedo ratificar que creo saber que puedas sentir que desfalleces en cada momento, que es un esfuerzo sobre humano cualquier acción física, y que estando así es totalmente comprensible pensar que no se tienen la fuerzas suficiente para seguir viviendo.

Sin embargo, validando todo lo anterior, y sabiendo que vives un sufrimiento por enfermedad que agrava el ya penoso proceso del secuestro, quiero decirte más cosas.

Quiero que sepas que nadie puede desconocer lo luchadora que has sido toda tu vida, y que lo has seguido demostrando con creces en éste periodo de cautiverio, como hemos podido saber por múltiples fuentes, ya que nunca te has doblegado ante el verdugo ni siquiera a pesar de sus viles acciones.

Quiero ratificar lo que muchos han expresado de diferentes maneras y es que te has convertido en un símbolo vivo de la esperanza, de la reconciliación y de la unidad nacional en procura de un alto fin como es el de la paz.

Quiero contarte que en el lenguaje chino el término crisis significa también oportunidad, dado que en esos momentos de mayor oscuridad es donde se puede vislumbrar la luz más tenue, que llega a ser más que suficiente para iluminar el momento crítico, para desde allí salir incluso fortalecidos. Es claro que tú lo has hecho antes en otras “oportunidades”, así que confío en que puedas seguir lográndolo ahora hasta salir al final de éste túnel.

Quiero que sigas soñando, ya que es lo único que no te pueden cercenar los que ahora atrapan tu cuerpo. Los sueños son tuyos y te pertenecen, y son impenetrables a los intereses externos. Si sigues soñando, más pronto de lo que crees, estos serán realidad completamente. Walt Disney nos mostró que era fundamental soñar y creer en los sueños para volverlos posibles, y Albert Einsten nos enseñó que la mayor cualidad del ser humano era su capacidad de imaginar cualquier cosa, así que no dejes de usarla en tu beneficio, en ti ésta nunca estará secuestrada.

Quiero reconocerte que Colombia es un país que pocas veces se une alrededor de algo que no sea la selección de fútbol y que en esta ocasión esta unidad ha persistido por mucho más tiempo. Esta unidad, que incluye al gobierno y a todos los ciudadanos, está dada por el clamor para que te liberen, para que se acabe el secuestro de manera definitiva para todos sin excepción alguna, y para que paremos de una vez por todas con esta forma sin sentido de presionar a los otros, generadora únicamente de gran dolor y sufrimiento.

Quiero también pensar que la fuerza del país, que tú alimentas como símbolo, también te sigue nutriendo en estos momentos, donde sin saber de ti y en la distancia, todos te estamos enviando nuestros mejores deseos y hacemos votos para una rápida, adecuada y definitiva solución a lo que ahora padeces.

Quiero que estés muy cerca de Dios, que con seguridad está a tu lado. No siempre vemos sus señales en nuestra vida cotidiana, pero en ocasiones límites muchas veces descubrimos que nos estuvo siempre acompañando. He visto cómo los que nunca pierden ese contacto, y lo pueden encontrar en su interior viendo además su reflejo en todo lo que los rodea, sin importar el método, logran mantener la paz interior a pesar de las circunstancias y salen avante en casos que parecen no tener solución posible.

Quiero que sigas manteniendo vivas todas tus motivaciones de seguir aquí con nosotros, que cada día sean tu sentido de vida esos lazos que no se han destruido nunca y todos tus seres queridos te lo demuestran en cada momento. Este lazo que te une a muchos es indestructible, y puedes aprovecharlo en todo momento, solo necesitas no dejarlo a un lado.
Quiero que algún día nos cuentes cómo fueron esos momentos de aislamiento en tu vida. Se dice que en esos largos periodos de soledad y de adversidad de todo tipo siempre salen a relucir nuestras más profundas capacidades y cualidades. Grandes sabios han dejado un legado a la humanidad posterior a estas vivencias, sin duda de ti podemos esperar algo grande.


Quiero que conozcas que muchas personas, entre esos muchos medios de comunicación, hemos querido volver a ver tus imágenes donde estás sonriente, vital, activa y con toda esa fuerza que te caracteriza, para poder recordar ¡quién eres en realidad! Así entonces, con la fuerza del grupo mundial teniéndote presente tal cual eres, puedas volver a resurgir de las cenizas, despertando así a la mítica ave fénix que con seguridad aun vive en ti.

Es verdad que no siempre podemos saber en que van a terminar los diferentes procesos que nos toca vivir en la vida, pero estoy seguro que entre más difícil la prueba es porque se está mas calificado para superarla. No pretendo saber el sentido de lo que te ocurre, sin embargo puedo vislumbrar que trasciende el proceso personal y se convierte en un acto de realidad colectiva, ya que lo que pase contigo repercute de manera directa en todos los que comparten tu misma situación, y lo que te ocurra a futuro tendrá un efecto en todos nosotros sin duda.

Ahora que sabemos tantas cosas de tu vida, no puedo dejar pasar por alto el “paso de vencedores hasta el final” que te decía tu papá, pues encierra tu plan de vida aprendido y vivido, y que ahora mismo es la estrategia que más posibilidades te puede dar para alcanzar lo que quieres y mereces.

Ya para terminar quiero decirte en realidad algo que se me olvidó poner arriba y que es muy importante; es que también muchos hemos llorado al verte en sufrimiento y que estamos dispuestos a hacerlo de nuevo… cuando por fin abraces a los seres que amas, y así con las lágrimas de alegría del país podamos sanar las heridas de tu sufrimiento…

 

Un abrazo en la distancia
Santiago