La voz de los familiares de los policías y militares hoy libres

<p>Quienes por años han esperado la liberación de sus seres queridos hoy, de cierta forma, también vuelven a la libertad.</p>

Más de diez años tuvieron que esperar algunas familias para recibir la noticia que anunciaba la liberación de sus familiares. La incertidumbre sigue en el ambiente porque se han enterado de las liberaciones por medio de los medios de comunicación y aún no saben a dónde ir para recibirlos.

Sin embargo, la felicidad no se puede ocultar. Olga Rodríguez de Romero, esposa del sargento segundo del Ejército, Erasmo Romero, no tiene ninguna versión oficial pero le agradece inmensamente a Dios la liberación. Olga, quien vive en Manizales, dijo que a donde le digan va con tal de abrazar a su esposo.

Por otro lado, Paola Callejas, sobrina de Luis Miguel Arteaga, comentó que "estamos súper felices. Luis Miguel duró diez años y tres meses secuestrados, y sus hermanas y sobrina lo están esperando".

En Popayán, en la casa del único caucano liberado, el cabo primero del Ejército, Armando Flórez, su hermana Esperanza comentó que no lo puede creer. "La noticia la recibí por medio de la televisión y después de tantos años, todo es insólito. No puedo creer que luego de todo este tiempo, Armando ahora esté libre".

El sargento segundo del Ejército, José Ricardo Marulanda, será recibido en su casa por su mamá, sus tres hermanas y su hijo. Esperanza, su hermana, le ha agradecido mucho a Dios porque cada día le pedía que le permitiera abrazarlo. Una década más tarde la petición de Esperanza se hará realidad cuando lo pueda ver, luego que el cuatro de marzo de 1998 fue secuestrado por las Farc.

En la casa del subintendente de la Policía, Armando Castellanos, la fiesta ya está armada. Vecinos, amigos y miembros de la policía están reunidos allí esperando su regreso. Mientras tanto, su padre, madre y sus tres hijos de 15, 12 y 7 años, fueron recogidos en una camioneta del Gaula para acelerar el encuentro con el subintendente Castellanos.

"Mil gracias a todas las personas que colaboraron en todo este proceso, la verdad nosotros siempre esperamos que esto sucediera y no perdimos las esperanzas. Lo único que nos queda ahora es una gran celebración y bienvenida a nuestro hijo a la libertad", fueron las primeras palabras de Ricardo Malagón, padre del subintendente Raymundo Malagón.

Miriam Duarte, madre del cabo primero de la Policía, John Jairo Durán, sólo tiene palabras de felicidad: "hoy me siento la mujer más feliz del mundo y me siento agradecida con el gobierno por esta noticia tan hermosa. Siento que he vuelto a nacer y no veo la hora de estar nuevamente al lado de mi hijo. En estos diez años nunca perdí las esperanzas y sólo quiero que muy pronto todos estén libres".

 

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