Piedad Córdoba reitera que sólo mediará cuando Uribe la confirme como tal

El presidente Álvaro Uribe reiteró que las Farc deben entregar a 24 uniformados y el cuerpo sin vida del mayor Güevara.

La senadora ejercerá como mediadora en la puesta en libertad de secuestrados por la guerrilla de las Farc, una vez que el presidente Álvaro Uribe la confirme de manera oficial en ese papel.

La congresista opositora insistió en la necesidad de que Uribe formalice la autorización que le dio el pasado día 8 para que reciba a los rehenes, luego de que los guerrilleros le ratificaran que siguen dispuestos a nuevas entregas unilaterales de cautivos.

Lo “recibo con optimismo”, expresó Córdoba, quien indicó que espera “igual disposición y comprensión de la naturaleza humanitaria de esta acción, de parte del Gobierno nacional”.
 
Sin embargo, “mi labor de mediación para las liberaciones y el intercambio humanitario está supeditada a que el señor presidente de la República me confirme oficialmente y proponga las condiciones del intercambio”, advirtió la también líder del colectivo Colombianos y Colombianas por la Paz (CCP).
 
En una carta a Córdoba divulgada el sábado pasado, el Secretariado de las Farc dijo que, mientras tanto, puede organizar la entrega a ella del cabo Pablo Emilio Moncayo y el soldado Josué Daniel Calvo Sánchez, así como los restos del capitán de la policía Julián Guevara.

Moncayo está en manos guerrilleras desde diciembre de 1997, lo que lo hace uno de los dos secuestrados con más tiempo en cautiverio, mientras que Calvo, hecho rehen el pasado abril, es el miembro de la fuerza pública de retención más reciente.

Por su parte, Güevara murió de una aparente enfermedad tropical en 2006, ocho años después de que fuera secuestrado por las Farc, que lo incluyó junto a los otros en una lista de secuestrados con fines de canje por medio millar de insurgentes presos.

En esta relación, reducida en la actualidad a 24 militares y policías, estuvieron la colombo-francesa Íngrid Betancourt y los tres estadounidenses que fueron rescatados en julio de 2008 junto a once policías y militares colombianos, en una operación encubierta en las selvas del departamento oriental del Guaviare.

En el mensaje a Córdoba, las Farc dijeron que esperan que, tras la entrega unilateral de los dos militares y los restos del policía, el Gobierno acepte acordar con los guerrilleros el intercambio de “los prisioneros de guerra del Estado y de la guerrilla”.
 
Los insurgentes pretenden canjear a los rehenes por medio millar de insurgentes presos, incluidos varios extraditados a Estados Unidos.

El secretario de Prensa del Ejecutivo, César Mauricio Velásquez, dijo en Bogotá que Uribe mantiene su postura sobre le puesta en libertad de los secuestrados y la recuperación de de los restos de los que murieron en cautiverio.

En su declaración de hace dos semanas, recordó Velásquez, el gobernante autorizó a Córdoba para que recibe a los rehenes junto al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y la Iglesia católica.

Pero también advirtió entonces de que las FARC debían poner en libertad de una vez a los 24 cautivos y entregar los restos de los tres que fueron asesinados o perdieron la vida, mientras estaban en manos de los rebeldes.

Además, Uribe dejó en manos del alto comisionado para la Paz, Frank Pearl, la coordinación logística de la eventual misión humanitaria en conjunto con el CICR y las Fuerzas Armadas del país.

 

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