Así será la verificación de la ONU a la paz en Colombia

El jefe de la misión de verificación del cese del fuego y la dejación de armas, Jean Arnault, dijo que el punto de partida de su labor lo marca el plebiscito. “Somos juez imparcial”, agregó.

Jean Arnault, jefe de la misión de verificación de la ONU del cese del fuego y dejación de armas de las Farc. / Cristian Garavito

Desde enero pasado, cuando el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó por unanimidad la tarea de coordinar un mecanismo tripartito que verifique y monitoree el cese del fuego bilateral y definitivo y el proceso de dejación de armas por parte de las Farc, se comenzó a trabajar a toda marcha en los preparativos en terreno y la hoja de ruta de la misión política que tendrá la trascendental labor de custodiar el cumplimiento de lo pactado en el proceso de paz de La Habana (Cuba).

Y los tiempos apremian. Tras la firma del acuerdo de fin del conflicto, el 23 de junio pasado, y con los avances en la mesa de diálogos en los puntos faltantes de la agenda de negociación, la fecha para la firma de un acuerdo final se ve cada vez más cercana y, por tanto, también la entrada en funcionamiento de dicha misión.

De ahí que desde la semana pasada, su jefe, Jean Arnault, y el designado jefe de observadores militares, el general argentino Javier Antonio Pérez Aquino, hayan sostenido reuniones de alto nivel en Colombia, afinando detalles y explicando el proceso que guiará tanto la misión política que se encargará de vigilar y verificar la dejación de las armas como el mecanismo tripartito (Gobierno, Farc y delegados del organismo) que hará lo propio con el cese del fuego.

“En la primera labor, la de la verificación de la dejación de armas, la misión tiene responsabilidad exclusiva y directa. Con relación al cese del fuego, la experiencia colombiana es interesante porque es un mecanismo tripartito original que tiene dos ventajas: la posibilidad de ser testigo directo del cumplimiento de los compromisos de la otra parte y permitir una resolución muy temprana de los conflictos, de las diferencias que se puedan generar en el proceso. Los equipos tripartitos que estarán patrullando en las zonas de concentración lo harán de manera conjunta para que cualquier conflicto que pueda surgir en el campo se aclare rápidamente”, explicó Arnault.

En este sentido, aclaró que la tarea de la misión es preventiva y para tratar de evitar que se den violaciones; en caso de que ocurran habrá sanciones políticas. “La presencia de la misión es amplia, fuerte, con número suficiente de personal desplegado en las zonas. Es también un mecanismo de rápida corrección de aquellos incumplimientos que se puedan producir. La presencia tiene como propósito evitar que un incumplimiento se convierta en una violación caracterizada. Si se producen violaciones, hay una sanción política que dependerá del pronunciamiento de la misión, el secretario general de la ONU y el Consejo de Seguridad para imponerla a la parte que ha incumplido”, agregó.

Respecto al despliegue en el terreno, el número de observadores variará dependiendo de la zona. “A nivel de las zonas veredales, el número de gente será conforme al territorio. Creemos que serán 18 observadores, entre civiles y militares, en cada zona. Hemos realizado una lista de las tareas que implica la verificación del cese del fuego: visita a zonas veredales y a centros poblacionales más cercanos, y presencia en las zonas de seguridad. Teniendo en cuenta eso, creemos que la cifra de observadores es la apropiada, pero tendremos que ajustar nuestros cálculos tras las visitas”.

Hasta el momento, detalló el representante de la ONU, han llegado a Colombia 79 observadores internacionales, entrenados especialmente, que se trasladarán a terreno para trabajar en las ocho oficinas regionales de la misión, que empezarán a funcionar este mes y que se encuentran ubicadas en Valledupar, Bucaramanga, Quibdó, Medellín, Villavicencio, Popayán, Florencia y San José del Guaviare.

Se espera también que en las próximas semanas lleguen 100 observadores más y se contrate personal civil de la misión. Los estimativos son de cerca de 500 observadores militares y alrededor de 150 civiles de los países de la Celac y otras naciones que han manifestado su intención de contribuir en el proceso. La misión es política, de observadores militares sin armas ni uniformes, y no será de cascos azules.

Arnault también reveló que el próximo 19 de agosto, el secretario general de Naciones Unidas explicará al Consejo de Seguridad las necesidades operativas y de personal de la misión. Además, en las próximas semanas se hará una visita tripartita a las zonas veredales para saber cuáles son los requerimientos en terreno para el despliegue.

Sobre la vigilancia del proceso de dejación de armas, el jefe de la misión de la ONU aseguró que el armamento será almacenado en contenedores y que se verificarán los datos y las cifras para constatar que haya una entrega efectiva. “Las Farc entregarán su listado de armas a la ONU, que verificará y corroborará con fuentes adicionales de información para que exista la certeza de que efectivamente estamos hablando de un listado que corresponde a la realidad”, enfatizó.