Camino a la consulta popular para la paz

El debate sobre la refrendación del acuerdo final de paz entre el gobierno y la guerrilla está al rojo vivo. Las Farc piden que se haga a través de una consulta popular, el Gobierno insiste en que se haga vía plebiscito. Algunos analistas piden al alto tribunal ofrecer un camino entre estas dos fórmulas.

En este momento la Corte Constitucional estudia la exequibilidad del referendo para la paz, aprobado por el Congreso. / Archivo - El Espectador
En este momento la Corte Constitucional estudia la exequibilidad del referendo para la paz, aprobado por el Congreso. / Archivo - El Espectador

En la medida en que el tiempo va corriendo, la mesa de conversaciones entre el Gobierno y las Farc va adentrándose en sus temas definitivos y el debate más urgente ya está planteado: ¿Cuál va a ser el método de refrendación de que habla el punto cinco de la agenda?

Las posiciones de uno y otro lado ya fueron destapadas: el Ejecutivo aspira a un plebiscito y la guerrilla a una consulta popular. Con un ingrediente adicional: en este momento “la llave de la paz” está en construcción en la Corte Constitucional, que estudia la exequibilidad del llamado referendo para la paz, aprobado hace algunos meses por el Congreso de la República. De la decisión del alto tribunal dependen muchas cosas en La Habana.

Esta vez quien le dio fuego a este debate fue el jefe negociador de las Farc, Iván Márquez a través de un pronunciamiento con ocasión del aniversario 52 del bombardeo a Marquetalia, hecho fundacional de esta guerrilla. El jefe guerrillero señaló: “Antes de la firma del Acuerdo Final tendremos que dirimir las salvedades, los asuntos pendientes que dejó la discusión de los acuerdos parciales, las normas de amnistía e indulto y la extensión de las conexidades con el delito político. Es preciso igualmente que las partes lleguemos a acuerdos en relación con el sexto punto de la Agenda para definir cómo será la implementación, la veeduría sobre el cumplimiento de los acuerdos, y la refrendación, que consideramos debe ser una consulta popular en la que sea el pueblo quien diga si acepta o no los acuerdos de paz con el compromiso de no repetición”.

Desde la otra orilla, el Gobierno ha insistido en que la salida jurídica y política debe ser el plebiscito. Para eso adelantó una reforma al artículo de la Constitución que contiene esta herramienta, para que su trámite se ajuste a la realidad del país. En primera medida, la reforma que estudia la Corte estableció que el umbral de aprobación debía ser del 13 % del censo, es decir, más de 4,5 millones de sufragantes.

Ha sido de tal nivel el debate en la mesa, que el propio presidente Juan Manuel Santos incluso ha dicho que el plebiscito va, “gústeles o no a las Farc”. Palabras que todavía producen tensión en La Habana.

¿Cuál es el problema con el plebiscito? Para las Farc, este instrumento de participación ciudadana no brinda garantías suficientes, ya que su naturaleza implica un respaldo a determinada política pública. En plata blanca, significa impulsarlo desde el respaldo al Gobierno Nacional. Una visión en la que coincide el constitucionalista Rodrigo Uprimny, quien en una columna de opinión publicada en este diario sostuvo que “a nivel jurídico, la decisión popular del plebiscito sólo vincula al presidente de turno, pues recae sobre su política. En cambio, la decisión ciudadana en la consulta popular vincula en forma permanente no sólo al presidente, sino a todas las autoridades, pues es una pregunta general”. El jurista considera que seguramente la Corte Constitucional aclarará en su fallo que el mecanismo idóneo es la consulta popular.

El expresidente de la Corte Constitucional Alfredo Beltrán también cree que el fallo del alto tribunal, que debe estar muy próximo a salir, será modular el plebiscito para aclarar que la refrendación debe hacerse mediante la consulta, eso sí, admitiendo la modificación del umbral para garantizar la viabilidad política del instrumento de participación ciudadana. “Lo mejor para refrendar los acuerdos sería la consulta popular. En la ley estatutaria de justicia ya está reglamentado. El problema es que exige un altísimo número de participantes, la tercera parte del censo electoral. Hay que estar pendientes de la Corte Constitucional, porque si es favorable al plebiscito, tendría que ser condicionado, en el entendido de que se trata de una denominación equivocada”, interpretó el exmagistrado.

En estas condiciones, el problema puntual de la consulta popular es que exige la participación de más de 11 millones de votantes para que su decisión sea vinculante. Y la aprobación o improbación debe ser de la mitad más uno, algo así como 6 millones de votos. En esas condiciones, el escollo es que la oposición queda con dos herramientas a la mano: la campaña por el no, o llamar al abstencionismo. Una estrategia que ha sido altamente eficaz para hundir las iniciativas de participación ciudadana.

Por eso, desde ya se oye en los pasillos del Congreso que el uribismo se puede subir al bus de la consulta popular. Algo que inclinaría la balanza a favor de las Farc en la mesa de diálogos de La Habana. Con esto ya son dos los temas que paradójicamente unirían al Centro Democrático con la guerrilla, pues ambos insisten en la necesidad de una Asamblea Nacional Constituyente. Una idea que día a día toma más fuerza en los círculos políticos.

Pero como cada día trae su afán, hoy el debate urgente por resolver es: ¿Cuál será el mecanismo para refrendar los acuerdos de paz? La respuesta la tiene el máximo tribunal en asuntos constitucionales del país que, como hace más de un cuarto de siglo le pasó a la Corte Suprema de Justicia cuando tomó la decisión de avalar la séptima papeleta, preámbulo de la Constituyente de 1991, hoy se encuentra en el centro del debate político.