La cocina también es partícipe de la paz

Chefs, productores y promotores de la cocina colombiana pidieron apoyar a campesinos del país, para hacer de la industria gastronómica un componente vital de una paz duradera.

Cortesía: SENA.

Cocineros del país buscan contribuir desde sus fogones a la construcción de paz con la reivindicación de los productos locales como base para impulsar la gastronomía nacional y el consumo en los hogares, coincidieron este miércoles expertos reunidos en Bogotá.

En una jornada bautizada "Gastronomía y Paz", celebrada en el marco del Foro Gastronómico Internacional de la feria Alimentarte, chefs, productores y promotores de la cocina nacional llamaron la atención sobre la importancia de apoyar a los campesinos cuando el país se acerca al fin de 52 años de conflicto armado con la guerrilla de las FARC.

"La industria gastronómica puede jugar un papel de gran importancia para la consolidación de la paz, su crecimiento será una fuente de empleo y desarrollo para los agricultores, una alternativa productiva para las zonas de posconflicto", destacó la ministra de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, María Claudia Lacouture.

La funcionaria señaló que la paz será también importante para el turismo al resaltar que los otros países "van a ver a Colombia con otros ojos".

Para Eduardo Martínez, chef y propietario del restaurante Mini-mal, la cocina debe convertirse en un espacio que permita a los colombianos reencontrarse.

"La cocina debiera ser una de las herramientas donde como país nos volvamos a reconocer como uno solo, donde podamos también reconocer nuestra diversidad, pero ver que tenemos un relato conjunto que nos representa como a todos", dijo el chef a Efe.

Consideró que además la cocina debe hacer una "apuesta de contacto con el campesino", e indicó que son los restaurantes los que han permitido impulsar la demanda de productos locales.

"La paz jamás se consolidará si no hay desde todos los estamentos de la sociedad una real decisión de apoyar la agenda campesina", añadió Martínez, para quien el uso del producto local "es un reconocimiento al esfuerzo del campesino" como agente económico, como protector de un territorio, y como depositario de la diversidad natural y cultural.

La chef Leonor Espinosa destacó que al aumentar el consumo de la cocina local se "ayuda implícitamente a que haya más generación de producto local" y que se beneficie "el primer eslabón de la cadena".

"A más consumo de producto colombiano, más siembras, más asociaciones y eso repercute finalmente en las economías locales", sentenció la propietaria del restaurante Leo, e indicó que "si las economías locales mejoran, con toda seguridad la violencia disminuye".

Por su parte, Pedro Briceño, encargado de comercialización de la Central Cooperativa de Productores de Papa del departamento de Boyacá (Copaboy), aseguró que "mientras no haya recursos suficientes para el campesino no va a haber paz".

Propuso igualmente que quienes se reintegren a la sociedad cuenten con proyectos productivos en el campo, que estén acompañados de aliados como los chef "que les compren y le paguen bien".

Sobre el impacto de ese sector económico, Juan Gabriel Pérez, director ejecutivo de Invest in Bogota, la agencia de promoción de inversión extranjera de la ciudad, resaltó el interés de convertirla en "la próxima capital gastronómica de América Latina".

Pérez valoró el "rol clave" de la inversión extranjera en el sector gastronómico, al asegurar que "grandes jugadores mundiales" han establecido sus restaurantes en Bogotá.

Según Invest in Bogota, la ciudad, cuyo PIB per cápita es de 12.091 dólares, por encima de los 7.928 dólares nacionales, cuenta con 14 cadenas hoteleras reconocidas y más de 32.000 restaurantes

 

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