"Colombia crecería un 1% más con acuerdo de paz con las Farc"

Mauricio Cárdenas hace un llamamiento a los políticos del país a que no conviertan la economía en un tema de la campaña electoral.

Washington recibió con lluvia al ministro de Economía de Colombia, Mauricio Cárdenas, durante los casi cinco días que permaneció en la capital de Estados Unidos para asistir a las reuniones del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y a la cumbre anual de ministros de Finanzas de las Américas, cuya presidencia de turno ha ostentado en esta ocasión. A lo largo de este tiempo, Cárdenas también ha recibido una lluvia de halagos por la fortaleza y la buena dirección en la que avanza la economía de su país. “Me he sentido como el alumno aventajado de la clase”, confesó a este diario durante una entrevista en la sede del FMI. Los parabienes que recibe en el exterior no se corresponden, sin embargo, con la percepción que los colombianos tienen de la situación que vive la nación como demuestran las manifestaciones y huelgas en contra del modelo económico que no han parado de sucederse estos meses.

Convencer a sus compatriotas de la bonanza de las reformas que está acometiendo el presidente Juan Manuel Santos es una de las asignaturas pendientes de su Gobierno. De eso, de la pujanza de la Alianza del Pacífico, las negociaciones con las FARC, la amenaza de la posible suspensión de pagos de EE UU y del fantasma de un crecimiento más lento en América Latina, habla largo y tendido Cárdenas, orgulloso de que Colombia haya dejado de ser únicamente sinónimo de inseguridad para asociarse al desarrollo económico.


Pregunta: El FMI ha rebajado las perspectivas de crecimiento para Colombia, de un 4,5% a un 3,7%. Usted incluso ha llegado a hablar de que su país podría crecer hasta un 5%. ¿En qué afectan estas previsiones a la baja la agenda económica de su departamento?

Respuesta: Lo cierto es que el FMI hizo la revisión de su pronóstico de crecimiento sin tener conocimiento de los resultados del segundo trimestre en Colombia, que fueron muy positivos. Colombia creció en el segundo trimestre 4,2% y desafortunadamente esa información no la tuvo en cuenta el FMI. Nosotros sabemos que con lo que logramos en el segundo trimestre y las perspectivas que tenemos para este fin de año, la Economía va a estar definitivamente por encima del 4%. De hecho, en este segundo semestre es muy probable que empecemos a ver tasas de crecimiento del 5%.


P: ¿Quiere eso decir que Colombia no está preparando reformas o medidas para afrontar los riesgos de una desaceleración de China, la disminución de precios de los productos básicos o la retirada de estímulos de la Fed, sobre los que alertó esta semana el FMI y el Banco Mundial como las causas de la disminución del crecimiento en América Latina?

R. En el caso de Colombia, afortunadamente, no nos ha afectado la desaceleración de China porque no tenemos tanto comercio con ese país. Además, dependemos más del petróleo que de los minerales, como en el caso de Chile o Perú, y el precio del crudo se ha mantenido alto. Pero sí tenemos que prepararnos para un entorno internacional desfavorable y allí es donde se vuelve fundamental una agenda de reformas íntegra que permita contrarrestar el menor impulso que vamos a tener desde el exterior con más demanda doméstica.


P. Sin embargo, muchos de quienes se manifiestan últimamente en las calles de Colombia se oponen a las reformas y al modelo aperturista de su Gobierno. ¿Van a atender a sus demandas?

R. Estamos muy de acuerdo con la necesidad de dar más apoyo a nuestras empresas locales en la industria y la agricultura, pero no estamos dispuestos a cerrar la economía. Colombia se ha beneficiado muchísimo de los tratados de libre comercio que hemos suscrito en los últimos años que no sólo nos ha permitido aumentar nuestras exportaciones, sino algo más importante, que no se menciona cuando se ataca el modelo, hemos recibido muchísima inversión que nos ha permitido generar puestos de trabajo. Estamos con una tasa de inversión del 29% del PIB, la más alta en la historia del país.


P. Pero pese a todos los buenos indicadores que menciona, la percepción dentro del país es negativa. Las encuestas de este verano coincidían en que el 49% de los ciudadanos consideraba que la situación económica había empeorado, 10 puntos más que cuando Santos llegó al poder. ¿Por qué la sociedad no percibe esa bonanza que avalan los datos macroeconómicos?

R. En estos días en Washington solo he recibido palabras de admiración sobre la solidez de la economía colombiana, pero la realidad es que en Colombia tenemos muchas necesidades. Cada logro que obtenemos genera más aspiraciones, la población genera una consciencia de lo que falta, en lugar de ver lo que se ha logrado. por cada problema que resolvemos, hay cinco tareas pendientes.


P. ¿Cuáles serían desde su punto de vista esas tareas más inmediatas que quedan pendientes?

R. Todavía tenemos que lograr resultados en reducción de la desigualdad y en aumento del empleo formal, esas son las dos grandes tareas pendientes.


P. Usted ha afirmado en varias ocasiones lo bueno que sería para la economía llegar a un acuerdo de paz con las FARC. ¿Hasta qué punto la actual deriva de las negociaciones está afectando a la sensación de mejora económica, dado que muchas de las manifestaciones se asocian con reivindicaciones de la guerrilla?

R. Colombia es hoy un país que puede crecer a tasas del 5%. Eso es reflejo de una economía exitosa, pero queremos que lo sea mucho más y para eso nosotros tenemos dos grandes iniciativas. Una es el plan de transporte que nos podría dar otro 1% de crecimiento adicional, y que está absolutamente en manos de nuestro Gobierno sacarlo adelante. La otra es la paz, que nos podría dar otro punto de crecimiento, pero esa no está totalmente en nuestras manos porque tenemos a un interlocutor difícil e impredecible. Yo diría que hay optimismo sobre la posibilidad de un gran acuerdo, no sé cuándo ni sus términos, pero va a haber paz, eso va a pasar y va a ser muy importante para Colombia.


P. ¿Cómo repercutiría de manera concreta esa paz en el crecimiento de Colombia?

R. Los cálculos más conservadores indican que Colombia aceleraría su crecimiento en un punto porcentual al año. Es decir, un país que crece al 5%, podría pasar al 6% con la reforma de la infraestructura, y al 7% si tenemos la paz.

 

* El alza de la Alianza del Pacífico


P. La Alianza del Pacífico está siendo mirada con atención a nivel internacional. ¿Hasta qué punto puede afectar a la integración que persiguen sus cuatro miembros, la desaceleración de sus respectivas economías que vaticina el FMI?

R. No todos tenemos que ir al mismo ritmo, no es un prerrequisito para que la integración sea exitosa. Lo que sí debe ser un prerrequisito es que compartimos la misma visión de ausencia absoluta de populismo fiscal, de una democracia participativa en las decisiones de nuestra sociedad. Tenemos la certeza de que la opinión de los cuatro países que integran la Alianza unidos va a ser una opinión que va a tener mucho más peso e influencia en el escenario económico internacional.


P. Esas aspiraciones están creando recelos entre otros países de América Latina. Brasil parece haberse quedado aislado, muchos consideran que la Alianza es un contrapeso político de Unasur, el presidente de Ecuador aseguró que no loco formaría parte de su organización...

R. La Alianza del Pacífico no nace como una iniciativa excluyente, sino como el resultado de una identidad de una visión compartida que esta abierta a muchísimos observadores y a michos países que quieren ingresar en ella.


P. En su puesta de largo en Nueva York, el presidente de Perú, Ollanta Humala, y el secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo, advirtieron sobre el largo camino para lograr la integración completa a la que aspira la Alianza. ¿Cuáles son los retos que la Alianza debe afrontar en el futuro desde el punto de vista de Colombia?

R. Hay una agenda de trabajo muy grande, sobre cómo avanzar en todos los mecanismos de faicilitación del comercio, que podamos adoptar una ventanilla única para trámites arancelarios, que tengamos el mismo tratamiento para ganancias de capital. Como el mundo se está tornando más incierto y más volátil, nosotros tenemos que repensar los temas de integración, porque lo doméstico, el mercado interno, se va a convertir en nuestra mejor fuente de crecimiento. Lo importante es que el mercado doméstico de Colombia no sean los 47 millones de colombianos, sino los 270 millones de habitantes de la Alianza del Pacífico. La integración es el antídoto contra la desaceleración de la economía global.


* La relación con EE UU


P. En la reunión de ministros de Economía de las Américas hicieron partícipe al secretario del Tesoro de EE UU, Jack Lew, de la preocupación en la región ante la posibilidad de que este país entre en suspensión de pagos el 17 de octubre. ¿Qué les contestó el secretario?

R. Nos dio un mensaje tranquilizador pero, naturalmente, el problema es político. Y más allá de esa reunión con Lew, hemos mantenido otras con otros senadores y congresistas de EE UU que nos han insistido en la frase de Churchill de que EE UU se demora en tomar las decisiones pero que al final hace lo correcto.


P. Siguiendo con EE UU, en mayo se cumplió un año que ha entrado en vigor el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambos países. Precisamente, este acuerdo ha sido considerado por varios sectores de Colombia como una amenaza ante la entrada en el país de productos estadounidenses más baratos. ¿Qué debe hacer su Gobierno para paliar esa sensación?

R. El TLC fue discutido durante casi toda una década y se estudiaron todas sus repercusiones. La gran conclusión es que el TLC aporta al fortalecimiento de la economía colombiana, pero eso no quiere decir que todos los sectores de la economía se beneficien, pero sí la mayoría. Y cuando eso es así, es posible generar medidas que compensen y apoyen a esos sectores que se han visto afectados.


P. Este año, EE UU ha recortado en un 13% los fondos al Plan Colombia. ¿En qué afecta eso a los planes de seguridad y a la lucha contra el narcotráfico?

R. El Plan Colombia se ha ido convirtiendo en una iniciativa financieramente apoyada desde Colombia con recursos presupuestarios colombianos y EE UU ha ido reduciendo poco a poco su participación. Pero nosotros querríamos que ese apoyo se mantenga la mayor parte del tiempo posible porque es fundamental ya que hay muchos aspectos en los que nosotros nos podemos beneficiar de tener el acompañamiento, la asesoría y la asistencia de EE UU.


P. Venezuela es un importante socio económico de Colombia. ¿Cómo está afectando la inestabilidad política del país y del propio Gobierno de Nicolás Maduro a las inversiones colombianas?

R. Tenemos muy buenas relaciones económicas con Venezuela.Yo he estado personalmente en Caracas dos veces en el último mes buscando mecanismos para que los productos colombianos puedan abastecer las necesidades actuales de Venezuela y asegurándome del pago de esos productos a los exportadores de mi país y hemos encontrado un ambiente muy receptivo y fluido. Los empresarios colombianos están encontrando oportunidades concretas de negocios en Venezuela.


P. Se avecina la campaña para las elecciones presidenciales. ¿En qué medida las protestas o los ataques, muchos impulsados indirectamente por el expresidente Álvaro Uribe, puede afectar a los resultados del presidente Santos?

R. Mi respetuosa solicitud a todos los que están participando en el debate político de mi país es que no se convierta a la economía en un tema de campaña, que no se politice la economía, porque la economía colombiana va muy bien y es uno de los grandes activos que ahora mismo tenemos los colombiano. Y cuando se trata de hacer política con la economía, los que están en la oposición dicen cosas que las cifras no sustentan y que no tienen respaldo en la realidad.

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