Congreso y organizaciones sociales piden no frenar diálogos de paz

Señalan que si bien las elecciones son importantes, la paz es un acontecimiento de mayor trascendencia para el país.

Mediante una misiva, los copresidentes de las Comisiones de Paz del Congreso, y diferentes organizaciones sociales, académicas y de pensamiento, se dirigieron al presidente Juan Manuel Santos y al comandante de las Farc, Rodrigo Londoño (alias de Timochenko), para insistir en su respaldo a las negociaciones con miras a la finalización del conflicto, tras un año de su inicio en Oslo.

Los suscriptores de la carta instaron a las partes a mantenerse firmes en la mesa de diálogos de La Habana y pidieron que las conversaciones no se suspendan durante la campaña electoral, al afirmar que ello podría abrir la puerta a escenarios inciertos.

Para el representante Iván Cepeda, copresidente de la Comisión de Paz de la Cámara, “no es posible pensar en una suspensión de los diálogos en este momento decisivo para la historia del país”.

Así mismo, Cepeda señaló que “después de décadas de guerra, no podemos desaprovechar la oportunidad de reconciliarnos y de creer en una nueva democracia”.

En la misiva, los firmantes señalan que “sin duda, la paz se relaciona con la vida política de la nación. No obstante, debe tenerse en cuenta que, si bien las elecciones son un episodio importante, la paz, es el acontecimiento más trascendental para el país y el conjunto de la sociedad”.

Texto completo de la carta:

CARTA ABIERTA DE LA SOCIEDAD CIVIL Y POLÍTICA

 

 

Señores:

 

JUAN MANUEL SANTOS

Presidente de la República de Colombia

 

RODRIGO LONDOÑO

Comandante de las Farc

 

Quienes suscribimos esta carta nos dirigimos a ustedes para instarlos a que no dilapiden la oportunidad histórica que hoy reposa en sus manos, de poder dar fin por vía negociada al conflicto interno armado, que se ha prologando por más de medio siglo, dejando a su paso un impacto múltiple de altos costos para el Estado, la insurgencia y especialmente la sociedad civil.

 

Reconocemos que ustedes han alcanzado en el actual proceso de negociaciones de paz, logros significativos sin precedentes. Sabemos que no es fácil llegar hasta donde han llegado, y somos conscientes de las dificultades que entraña lograr el deseado acuerdo final. Entendemos que ningún proceso de paz en conflictos armados prolongados es fácil, sin embargo, también tenemos presente que la historia reciente registra casos ejemplares de conflictos de esta naturaleza resueltos mediante negociaciones de paz. Ellos enseñan que las dificultades, propias de estas negociaciones, no implican necesariamente la imposibilidad de llegar a la orilla por todos deseada y compartida de los acuerdos de paz: y que los diálogos tienen poder transformador.

 

Un conflicto de más de medio siglo de duración, atravesado por niveles extremos de degradación, convierte la paz en clamor sentido de una sociedad agotada de tanta muerte y destrucción. La paz representa no sólo un derecho y un deber (Artículo 22 C.P.), sino una urgencia nacional, entendiendo que la paz es un asunto de todos.

 

El año pasado se cumplieron 30 años, de búsqueda de terminación del conflicto mediante negociaciones de paz, contados desde 1982, cuando el gobierno de entonces las convirtió en política de Estado. En el largo trayecto de tres décadas se ha intentado todo: desde la negociación directa hasta la confrontación abierta, pasando por la Asamblea Constituyente, el indulto y la entrega incondicional. Sin embargo, pese a ese descomunal esfuerzo, el entendimiento no ha primado sobre la confrontación.

 

Sin duda, la paz se relaciona con la vida política de la nación. No obstante, debe tenerse en cuenta que, si bien las elecciones son un episodio importante, la paz, es el acontecimiento más trascendental para el país y el conjunto de la sociedad.

 

Solicitamos que las conversaciones no se suspendan durante la campaña electoral, pues ello podría abrir la puerta a escenarios inciertos. La paz es un ejercicio supremo de la política donde deben intervenir los candidatos y sus partidos imbuidos por el espíritu de la paz de Estado. No puede suceder que tras los avances logrados en La Habana las elecciones estén por encima del clamor generalizado a la paz.

 

Los instamos para que honren la voluntad de paz que comprometieron al firmar el Acuerdo General del 26 de agosto de 2012, sin suspender ni levantarse de la mesa de negociación hasta lograr el acuerdo de paz. En este sentido, sería de gran conveniencia que acordaran un límite temporal a las conversaciones y que dentro del mismo, den gestos y acciones efectivas que reduzcan la intensidad del conflicto, la victimización de la sociedad y la retórica belicista. Igualmente es importante que ustedes consideren alternativas de mediación formal y social que permitan superar embotellamientos propios de estas negociaciones y dinamicen el proceso de paz.

 

En sintonía con lo anterior, es preciso asumir que es necesaria la incorporación al proceso de paz de las otras fuerzas insurgentes, el ELN y el EPL, puesto que la paz parcelada impide la anhelada terminación del conflicto.

 

Después de dirigirnos a ustedes formulando peticiones discutidas y consensuadas declaramos que la firma de un acuerdo de terminación del conflicto armado entre el Estado y la guerrilla es un paso extraordinario dentro del proceso de largo aliento de construir la paz con justicia social en este país. Una vez sellado este acuerdo, ustedes y nosotros, tendremos la responsabilidad de retomarlo para desplegar la tarea de construir una paz estable y duradera.

 

Señores, leales al talante de la responsabilidad que demandamos, cerramos esta carta reiterando nuestro compromiso con la búsqueda y construcción de la paz.

 

¡NO LEVANTARSE DE LA MESA!

MANDATO CIUDADANO POR LA PAZ

 

últimas noticias