¿Qué crecimiento económico real traería la paz?

El Gobierno ha asegurado que el Producto Interno Bruto crecería entre uno y dos puntos después de firmar un acuerdo. Pero no siempre un menor gasto militar se traduce directamente en mayor inversión social. Eso se concluye de otros procesos en el mundo.


Por estos días de álgidos debates con “la paz” como principal argumento para conducir la actual contienda electoral en Colombia, algo que sucede cada cierto tiempo, vale la pena atreverse a mirar un poco más allá de los deseos de los dos candidatos presidenciales que prometen mejorar el ritmo de crecimiento económico.

En principio hay que recordar que la economía colombiana, al igual que muchas otras economías emergentes, se ha beneficiado de los altos flujos de capital globales por amplia disponibilidad de liquidez y bajas tasas de interés en el mundo desarrollado. Por supuesto, los avances de las instituciones económicas (solidez macroeconómica, disciplina fiscal, independencia del Banco Central, sistema financiero sólido, crecimiento de fondos de pensiones privados, etc.) han sido importantes para aprovechar el favorable contexto internacional.

Mantener estos avances es necesario para seguir avanzando. Sin embargo, para evolucionar es indispensable realizar las tareas pendientes ya sobrediagnosticadas, como es el caso de la provisión de infraestructura y logística, así como mejorar la estructura tributaria. Esto nos permitirá enfrentar mejor la próxima normalización de las condiciones monetarias en las economías desarrolladas y, en consecuencia, mayores tasas de interés globales.
Aunque un proceso de desmonte de los grupos guerrilleros y de sus actividades ilegales es deseable, no es evidente que ese hecho sea suficiente para generar el shock de productividad requerido para mejorar el ritmo de crecimiento económico. ¿Cuáles son las políticas públicas existentes para aprovechar productivamente el reintegro a la vida civil de los actores del conflicto y las víctimas?

La restitución de tierras a los campesinos que hoy viven desplazados en los centros urbanos no será suficiente para realizar actividades productivas, cuando el recurso humano es de baja calificación, no hay capacidad técnica en las zonas rurales para generar producción agropecuaria o agroindustrial de manera competitiva y la infraestructura de transporte es prácticamente inexistente.

Ante factores de incertidumbre como el mencionado, realizamos un ejercicio académico con experiencias internacionales de acuerdos de paz. Para evaluar el impacto que tendría un eventual acuerdo de paz, entendido como la firma de un cese de hostilidades, sobre la economía colombiana se tomó una muestra de siete países cuyos conflictos fueron solucionados gracias a acuerdos de paz. Según el Anuario de Procesos de Paz de 2014, de los últimos 108 conflictos en el mundo, el 39,8% fueron resueltos gracias a acuerdos de paz, frente al 10,2% por victoria militar, mientras que el 43,5% de los conflictos se mantienen sin resolver.

El análisis evidencia que el promedio del crecimiento económico cayó 1% en los 10 años siguientes frente al promedio antes de la firma del acuerdo; el gasto militar registró una caída de 0,5% del PIB y no se puede concluir que el gasto público en inversión social (tomando como ejemplo el gasto en educación) se incrementa. En consecuencia, la firma de la paz no sería un generador automático del crecimiento económico. No obstante, la disminución del gasto en defensa sí permitiría reasignación de recursos públicos hacia otros usos (salud, educación, infraestructura, etc.). Pero el análisis no permite concluir que luego de un acuerdo de paz se incremente el gasto en educación como proxy de dicho gasto social.

En conclusión, los resultados del ejercicio aquí presentado permiten concluir que un acuerdo de paz no afecta el crecimiento económico de un país ni conduce a un mayor gasto en educación. Por ello es de suma importancia entender cuáles son los factores indispensables que deben acompañar la firma de un acuerdo de paz para apalancar efectivamente el crecimiento económico.

*Gerente de estrategia de Credicorp Capital Colombia

 

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