La historia detrás de una campeona de gimnasia

Cuando se hereda el perdón

A la abuela de Isabel Cárdenas la asesinaron los paramilitares, pero su madre le enseñó el valor de la reconciliación. Hoy Isabel es una de las gimnastas más prometedoras del país.

Isabel Cárdenas tiene 12 años y ganó un Campeonato Latinoamericano de Gimnasia de Trampolín. / Fotos: Óscar Pérez

“¿Qué quieres de regalo en Navidad?”, le preguntó Julieth Castro Contreras a su hija Isabel cuando estaban alistando los preparativos de la Nochebuena del año 2009.

- Un telescopio, mami, respondió.

- ¿Para qué?

- Para ver todas las noches a mi abuela Chava.

Isabel tenía cuatro años y cada vez que preguntaba dónde estaba Chava, su madre le decía: “Mira el cielo, la abuela Chava es la estrella que más brilla”.

La abuela de Isabel fue asesinada el 25 de agosto del año 2000 por paramilitares cuando se desempeñaba como secretaria del Juzgado de El Carmen, un municipio de Norte de Santander. A pesar del dolor y la desesperanza, Julieth se encargó de que sus hijas, Sara e Isabel, crecieran sin rabia, sin odio y recordando a su abuela con alegría.

“Si a mí me tocó la guerra, no le puedo transmitir eso a mi familia. Sabía que tenía que reinventarme. La mejor forma de tener viva a mi mamá era cambiar la historia de mis hijas. Empecé entonces a encauzarlas en cosas productivas, a cultivar su gusto por los libros y por el deporte”, confiesa Julieth Castro, mientras Isabel entrenaba en el Coliseo de alto rendimiento de Bucaramanga. Durante este proceso, Julieth recibió el apoyo psicosocial de la Unidad para las Víctimas.

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Isabel Sofía Cárdenas Castro tiene 12 años y es una de las mejores deportistas de Colombia. Todos los días, desde 2015, practica dos horas de gimnasia de trampolín. Su talento y disciplina la han llevado a representar al país en los torneos internacionales más exigentes.

Este año, Isabel ganó medalla de oro en el Campeonato Suramericano de trampolín en la categoría doble mini, 11 a 12 años; obtuvo plata en trampolín individual, y bronce en salto sincronizado. Fue, además, a Valladolid, España, y quedó sexta y tercera del mundo en las categorías de trampolín individual y doble mini, respectivamente. En campeonatos nacionales lo ha ganado todo.

“Mi sueño es llegar a los Juegos Olímpicos”, asegura Isabel al final del entrenamiento. Mortal, mortal agrupado, mortal medio giro, mortal hacia atrás, mortal hacia atrás extendido. Movimientos que a pesar de su carga violenta, nada tienen que ver con el conflicto. Son las tres rutinas libres que Isabel y David, su entrenador, tienen preparadas para las competencias internacionales en 2018.

“Actualmente Isabel es la deportista con más posibilidades en la Liga de Gimnasia de Santander. Tenemos muchas expectativas en ella: 2018 estará lleno de nuevos retos y de nuevos triunfos”, expresa con gesto de ilusión el entrenador. Él sabe de qué está hecha Isa, como la llaman en la Liga. Una niña que ha sabido encarnar con alegría la historia de perdón de su madre.

Isabel llegó al deporte en medio del nuevo proyecto de vida de Julieth. Conocer la verdad del asesinato de su madre, enfrentarlo con dignidad, con esperanza y, sobre todo, con una enorme capacidad para perdonar hicieron que Isabel viva con alegría, sin odio.

Como dice Julieth: “En los niños no se pueden perpetuar las consecuencias de un país marcado por la violencia, en ellos está el futuro de una sociedad en transformación constante”. Cada vez que Isabel se sube al trampolín, sonríe. Disfruta cada movimiento, se concentra en su salto perfecto. En este caso, el deporte ha sido su polo a tierra, el camino más corto para construir la paz. Una rutina que la ha convertido en un claro ejemplo de reconciliación.

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