El informe que cuenta la historia del Bloque Tolima de las AUC

En el documento publicado por el Centro Nacional de Memoria Histórica, se cuenta el origen, el actuar y los testimonios de las víctimas que sobrevivieron a la violencia del Bloque Tolima de las Autodefensas Unidas de Colombia.

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Uno de los principales retos del conflicto armado ha sido contar la realidad y la magnitud de los hechos que se han perpetrado durante décadas de guerra. Pero no ha sido una tarea fácil, todo lo contrario. A pesar de los testimonios de víctimas y de victimarios, la impunidad se ha mantenido como una de las principales dificultades. Por eso, la Dirección de Acuerdos de la Verdad (DAV) del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), creada por la ley 1424 de 2010, se puso en la tarea de realizar varios informes sobre el origen de los bloques paramilitares que pulularon en el país.

El primero de estos informes se presentará este miércoles en la Universidad del Tolima, en Ibagué, y se concentra en el accionar entre 1998 y 2005 del Bloque Tolima de las AUC en este territorio. Según Álvaro Villarraga Sarmiento, director de Acuerdos de la Verdad, el documento “aporta información y análisis sobre el surgimiento, conformación, formas de actuación e impactos del paramilitarismo en cada uno de los contextos regionales e históricos”. Después de la presentación en la universidad, el 2 y 3 de noviembre se entregará el texto a las comunidades campesinas de la vereda del Neme, Valle de San Juan, y, del corregimiento de Santa Teresa, en el municipio del Líbano.

Este informe, titulado “De los grupos precursores al Bloque Tolima (AUC)" aborda el origen, la trayectoria y la desmovilización de este grupo armado, así como las formas de adiestramiento de sus integrantes, sus características, el control que tenía en los territorios y la búsqueda de legitimidad en los mismos, los vínculos con actores estatales y sociales, y, por último, lo que Villarraga llama “memorias de resistencia”, refiriéndose a la forma en cómo las comunidades se enfrentaron al actuar violento de este grupo que hizo varias masacres.

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Sobre el origen de este grupo, el texto señala que se puede rastrear hasta los años 40’ y 50’ del siglo XX, cuando “tales experiencias asociadas al paramilitarismo se relacionan con las autodefensas campesinas”, pero que es en los años 70’, cuando empiezan a reconocerse grupos paramilitares denominados como Autodefensas del Tolima. Ya en los años 80’ es que empieza la expansión nacional de estos grupos, aunado a sus ataques a los miembros de la Unión Patriótica (UP) y del Partido Comunista Colombiano (PCC). En los 90’ empieza la unión entre los grupos paramilitares y las llamadas Convivir, hasta llegar a 1998, año en el que comienza el análisis del informe hasta 2005 (en el que se desmovilizó).

De esa época, el documento explica que “entre 2000 y 2002 el Bloque Tolima se expande al centro y al suroccidente del departamento en medio de intensa disputa territorial con esta guerrilla. Llega al norte entre 2001 y 2002, donde tiene que ceder terreno, ante la limitación de su incursión por la notoria presencia del ELN y de las FARC, en la zona montañosa noroccidental”. Tras el asesinato de Carlos Castaño, entre 2004 y 2005, el Bloque Tolima se ve debilitado, lo que lleva a su desmovilización en 2005.

Aunque de esa desmovilización abundan las críticas, pues “se constata que algunos mandos e integrantes de este Bloque no se desmovilizaron o se rearmaron, dando lugar a agrupaciones armadas que persisten hasta la actualidad. Tales agrupaciones, se siguen aprovechando de las economías ilegales”. A lo que se suma que en esa etapa se reclutaron personas que nunca pertenecieron al grupo paramilitar para engrosar las armas y que se ocultaron armas, a la vez que se entregaron otras que eran inservibles.

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El actuar del Bloque Tolima en sus años de mayor fuerza, es considerado por el informe del CNMH como “de extrema violencia y crueldad contra determinados sectores políticos, sociales y poblacionales”. Este actuar, además, fue contra campesinos, drogadictos, “transgresores del orden paramilitar impuesto”, comunidad LGBTI e, incluso, “mujeres infieles”.

Los registros de crímenes cometidos por este bloque muestran 456 violaciones graves, así: en homicidios 40 % contra determinados sectores políticos y sociales, el restante 60 % fueron cometidos contra otros sectores de la población. “De otras formas de victimización se destacan el desplazamiento forzado con el 30% de los casos registrados, la desaparición forzada con 20% y las torturas con 18%”, explica el informe.

Pero el informe no se queda solo en enumerar los hechos delictivos del Bloque Tolima de las AUC. También muestra las “memorias de resistencia” de algunas de las comunidades más afectadas por el actuar de este grupo. Así menciona a la vereda del Neme, en el Valle del San Juan, donde el bloque cometió una masacre en el 24 de abril de 2001. A pesar de que la población se vio paralizada, varios pobladores decidieron no irse del territorio y, como recogen los DAV, lo hicieron asegurando que “si nos matan que nos maten, pero aquí estaremos”.

La otra población que se menciona es la del corregimiento de Santa Teresa, en el municipio de Líbano, donde el Bloque Tolima instaló una base en 2003. “Los relatos de ex paramilitares coinciden al describir con importancia el reclamo colectivo de pobladores de una vereda que se movilizaron con fuertes exigencias para reclamarles sobre la violación sexual de una niña menor de edad, lo que los puso a la defensiva y los llevó a adoptar medidas en respuesta”, explica el informe. 

 

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