El largo proceso de la verificación

Aunque el presidente Santos aseguró que ya puso manos a la obra para tramitar ante la ONU el mandato de verificación para un eventual cese del fuego bilateral con las Farc, el trámite podría no estar completo para cuando se dé dicha tregua.

Si los cálculos del Gobierno son acertados y los diálogos de paz avanzan con buen ritmo en La Habana (Cuba), el 2016 arrancará en Colombia con un cese al fuego bilateral con las Farc. La noticia, aunque determinante en el camino para llegar a la firma de un acuerdo final que derive en la terminación del conflicto, plantea un reto mayor de cara a lo que será la construcción de una paz estable y duradera: la verificación y monitoreo de dicha tregua.

La complejidad del proceso es evidente e incluso el mismo jefe del equipo negociador del Ejecutivo, Humberto de la Calle, aseguró esta semana que se trataría de una de las operaciones más grandes del mundo, teniendo en cuenta la envergadura y particularidades del conflicto armado colombiano. Por eso, el Gobierno comenzó a mover las fichas y el presidente Juan Manuel Santos anunció que solicitará al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas un mandato para que sea el organismo internacional la pieza clave que apoye la verificación. De hecho, señaló que hablará personalmente con los presidentes de los cinco países que son miembros permanentes del Consejo, para buscar su respaldo.

El tema, sin embargo, requiere más trámite del que parece. Para que la ONU pueda poner manos a la obra, necesita primero una hoja de ruta que clarifique exactamente qué tipo de verificación se utilizará y cuáles serán los parámetros de la misma. Es decir, el modelo en el que desde febrero pasado viene trabajando en La Habana la Subcomisión Técnica para el fin del conflicto, integrada por militares colombianos, guerrilleros y por dos delegados internacionales, José Bayardi de Unasur y Jean Arnault como representante de la ONU.

La idea es crear un sistema de control robusto que permita hacer un seguimiento claro y dé cuenta del cumplimiento de lo pactado por las partes en el proceso de paz. “Se necesita que primero definan en qué consistirá la verificación, quiénes la van a hacer, qué instituciones van a estar involucradas y hasta dónde va a ir. Si no se deciden esos criterios previamente, queda la puerta abierta para que se den equívocos y surjan conflictos”, explica el analista Enrique Serrano.

La discusión, además, debe incluir el tema de la concentración de la guerrilla en zonas determinadas, un punto clave no solo para la efectividad del cese al fuego, como lo señaló el presidente Santos, sino también para la implementación de la verificación, más aún si se tiene en cuenta que en Colombia el conflicto no se ha desarrollado en una sola región sino que se ha esparcido por zonas selváticas y montañosas a lo largo del territorio, que por sus características hacen más difícil el proceso. “Si no hay concentración, es muy difícil hacer el monitoreo. Para que exista confianza en el proceso, la sociedad debe saber qué está haciendo la guerrilla y cómo lo hace. Sin embargo, que lo acepten y lo cumplan es algo que aquí será un poco más difícil de lograr”, asegura Serrano.

Con el acuerdo que resulte de la Subcomisión Técnica en la mano y hechas las claridades y salvedades necesarias, comienza el trámite en la ONU. Un proceso engorroso que, de acuerdo con la experta internacionalista Laura Gil, puede tomar tiempo. “Después de que las partes deciden unánimemente hacer la verificación, el Gobierno la tramita. Eso va al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en donde se aprueba o se rechaza. Si las partes deciden que la verificación va a tener presencia militar, el tema tiene que pasar obligatoriamente por Consejo de Seguridad, si no puede discutirse en Asamblea”, explica Gil al señalar que como se trata de un cese al fuego bilateral, lo más seguro es que se hable de un componente militar internacional, aunque en el caso colombiano es posible que exista resistencia al tema.

Cumplida esa parte, el Consejo de Seguridad adopta una resolución que se convierte en el mandato de la verificación y que le da vía libre a otro paso determinante: la presencia internacional. Sin embargo, el trámite general puede convertirse fácilmente en un cuello de botella en términos de tiempo si no existe una estrategia que permita agilizar el proceso. “Una de las cosas que hay que tener muy en cuenta es que cuando hay presencia internacional ésta debe ser financiada y lo que pasa muchas veces es que, mientras sale el mandato y se recoge dinero para la financiación, pasa mucho tiempo y se demora la puesta en marcha del proceso. Ese tiempo que se gasta en logística es muy delicado para el proceso de paz”, concluye Gil.

Por eso en los últimos meses el Gobierno ha estado moviendo sus fichas en la comunidad internacional para conseguir respaldo y, sobre todo, recursos para el posconflicto que permitan que los tiempos se acorten y que el acuerdo no termine estancado. Según explicó María Emma Mejía, embajadora de Colombia ante la ONU, ya hubo una reunión de delegados de Naciones Unidas que están adelantando la tarea para acercarse a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad y el tema está andando.

A poco más de dos meses de que se dé el posible cese, lo que queda claro es que el Gobierno tendrá que concentrar todos sus esfuerzos en lograr que el trámite esté completo para el momento en que se silencien los fusiles y la verificación tenga los resultados deseados.

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2015-10-30T21:29:08-05:00

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2016-01-19T14:22:46-05:00

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Marcela Osorio Granados

Posconflicto

El largo proceso de la verificación

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