Tolima

El sueño ganadero de los excombatientes prueba 14

En el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación de Icononzo, 17 personas que dejaron las armas se dedicarán a la ganadería. Falta que el Estado les gire los recursos y les asegure la tierra.

El evento se realizó en el aula principal del Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación de Icononzo, Tolima. / Fredy Vargas

En el sitio donde se destruyeron las municiones con las que llegaron los excombatientes de las Farc hasta Icononzo (Tolima) ahora hay una cancha de fútbol. Los cambios no sólo se reflejan en los espacios, sino también en las personas. Diecisiete excombatientes de esa guerrilla sueñan con un proyecto de ganadería que tiene como objetivo garantizar su reincorporación económica.

Por eso el ambiente en el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) Antonio Nariño era festivo el pasado miércoles. Hasta la vereda La Fila llegaron personas de la Agencia Nacional de Reincorporación (ARN), del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y de varios medios de comunicación.

Iban para presentar el proyecto de ganadería y coincidieron en que el avance de esa iniciativa es un paso hacia la paz. “Lo que se está haciendo en este ETCR debería hacerse a nivel nacional”, dijo Fernando Ordóñez, representante legal de la Cooperativa Agropecuaria del Común en Antonio Nariño. Pablo Díaz, director de PNUD Colombia, expresó: “Para nosotros es un día muy feliz”.

La ocasión dio para una escena que retrata la importancia del apoyo a esas iniciativas. El coronel de la Policía de Carabineros, Nelson Parada, llegó hasta el recinto donde se desarrollaba el evento, pidió la palabra y mandó un saludo de parte del general Jorge Nieto. “Estamos muy felices y queremos contribuir”, dijo. Tras esas palabras anunció que llevaba en un carro de la institución unos pupitres para donarlos a la escuela ubicada en ese ETCR, llamada Manuel Marulanda Vélez.

Los ganaderos de las Farc

La idea de hacer un proyecto de ganadería en el ETCR surgió hace un año, de parte de los mismos excombatientes. “Muchos de nosotros venimos de regiones ganaderas”, explica Abraham Castillo, presidente de la Cooperativa Agropecuaria. En agosto del año pasado empezaron a organizarse. Entonces eran 24 integrantes.

Sin embargo, algunos sentían que el Estado no les prestaba atención y empezaron a desanimarse. Los documentos necesarios para que el Consejo Nacional de Reincorporación aprobara el proyecto parecían imposibles de tramitar. “Algunos de los 24 decidieron cambiarse de proyectos. Unos se fueron para la Unidad Nacional de Protección y otros para otras cooperativas”, cuenta Castillo.

Los recursos en un primer momento salieron de los bolsillos de las personas en reincorporación. En agosto del 2017 cada uno recibió $2 millones del Estado, como estaba contemplado en el Acuerdo de Paz entre el Gobierno y las Farc. Además estaban recibiendo el 90 % de un salario mínimo cada mes. También trabajaron en la construcción del ETCR. Castillo cuenta que el contratista los vinculó para que hicieran las planchas de las casas, pusieran los techos y construyeran las zanjas, entre otras labores.

El grupo de 17 excombatientes decidió invertir parte del dinero que recibían en la compra de 10 cabezas de ganado. No les alcanzó para comprar vacas jóvenes, como era lo ideal, pero concluyeron que lo importante era que los animales pudieran dar crías y que “por algo se empezaba”.

Comenzaron a crecer. Pudieron hacerse a nueve vacas más, pero tenían un problema: no había cómo garantizar su reproducción. Entonces le pidieron prestado un toro a un ganadero de la región. “Le dijimos que era un negocio, como si fuera un futbolista: préstamo con opción de compra”, dice Castillo. Luego, hacia febrero de este año, reunieron el dinero para comprarlo. En este momento ya tienen 34 cabezas de ganado.

La manutención de los animales ha corrido por cuenta de los excombatientes. El alimento y las medicinas se compran con pequeños aportes que cada integrante de la cooperativa hace. Las cuentas las llevan en un cuaderno, en palabras de Castillo, “para uno saber qué ganancias hay más adelante toca tener claros los gastos de inicio”.

Lo que falta

“Con el proyecto estamos más entusiasmados”, dice Castillo. Con la aprobación del Consejo Nacional de Reincorporación lo que sigue es que el Estado gire $8 millones a cada uno de los integrantes de la cooperativa, lo cual está estipulado en el Acuerdo de Paz. A esos recursos se sumarán los que aportarán el PNUD y la OIM. En total, el proyecto costará casi $500 millones.

Otro punto que está por resolverse es la tierra. Según los cálculos de quienes formularon el proyecto, son necesarias 58 hectáreas. Por ahora, según Laura Vega, quien hace parte del proyecto de ganado, hay un predio de 24 hectáreas arrendado por cinco años.

Hay una mesa técnica conformada por el Estado y la FARC que analizará cómo garantizar la porción de tierra que hace falta. Carlos Andrés Castro, asesor para los temas productivos de la ARN, asegura que en esa instancia se les dará prioridad a los proyectos que estén aprobados por el CNR y afirma que “hoy el proyecto tiene garantizado el acceso a la tierra”.

Falta también asegurar la reincorporación económica del resto de los cerca de 300 excombatientes que están en Icononzo. Para eso conformaron tres cooperativas: una de manufacturas, otra de servicios (mediante la cual planean ofrecer hospedaje y restaurante) y la agropecuaria. Esta última cuenta con 89 afiliados, de los cuales 20 se dedican al cultivo del aguacate hass, 25 al de sacha inchi y otros tantos empiezan a estructurar proyectos de café, frutas, fríjoles y arvejas.

En los 26 ETCR, la ANR ha identificado 42 proyectos productivos, sin embargo, sólo tres han sido viabilizados por el CNR. “Mi invitación es a que no esperemos lo que nos dé el Gobierno, nosotros podemos arrancar”, les dice Abraham Castillo a sus antiguos compañeros de armas. Los integrantes del proyecto sueñan con proveer de leche y carne al oriente del Tolima.

En medio de la reunión, un excombatiente cogió el micrófono y habló firme: “Hemos tomado una decisión y es que, a pesar de todos los riesgos, no vamos a dar un paso atrás con la paz”. El recinto se llenó de aplausos tras su intervención.

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